lunes, 16 de octubre de 2017

Sebsteam

Aquí no va a haber posibilidad de que me leas. No sé si es lo correcto teniendo en cuenta la cantidad de indirectas que te he puesto en estos últimos días. Pero se me acaban las metáforas y necesito desahogarme. Sé que esto está muy mal, estoy jugando contigo y busco tu respuesta en todos lados, busco un sentimiento bien expresado, busco tu amor sin quererlo. Porque no lo quiero, no quiero el tuyo ni el de nadie. Como mucho quiero la lujuria de Rafa, pero eso está complicado hasta que me dejen sola con él más de treinta segundos seguidos. Anyway. Dime, si leyeras esto y tuvieras que ponerme nota, ¿cuán cruel me considerarías del uno al diez? Dime, si leyeras esto, ¿seguirías sintiendo lo mismo? Ah, es cierto, en realidad todo fue un siroco, algo repentino sospechosamente parecido a lo que me pasa a mí, sospechosamente pareces querer echarte atrás, ya no sé en qué creer. En ti no, desde luego, pero no te lo tomes como algo personal, no suelo creer en la gente que dice sentir algo por mí, suelen echarse atrás cuando ven el monstruo en el que puedo convertirme. Siento que te debo una conversación cara a cara, siento que te debo una explicación, siento que te debo un beso que no voy a darte. ¿Llegarás a odiarme?¿Qué va a pasar esta tarde? No sé si voy a ser capaz de mirarte a la cara y decirte buenas tardes. ¿Debería contárselo a Marina? Si tuviera que elegir desde luego sería a ella, pero tengo la sensación de que me va a juzgar y no sé si estoy lista para ello. No voy a poder estar entre Manu y tú como si nada, no voy a poder pedirle a Manu que me cambie el sitio porque sería demasiado descarado, no me puedo permitir el lujo de faltar a clase porque, joder, la incertidumbre me mata (y cierta necesidad de conocimiento, de qué vas a hacer, de qué voy a hacer, de las reacciones). Quizás lo más sensato sería eso, dar por sentado que lo que dijiste es verdad y que no me quieres, que nunca lo has hecho, que no sientes por mí más que una burda amistad. Pero, después de todo, me cuesta creerlo. Después de la conversación con Miguel y de que quisieras estar conmigo en todos los grupos en vez de buscar por tu cuenta o ponerte con Pablo y de que estuvieras dispuesto a estar conmigo de mañana cuando nadie más quería hacerlo, ni siquiera Manu. Me cuesta creer que eso sea solo amistad, llámame crédula. Pero puedo intentar fingir por ti, por nosotros, para no cargarnos lo que hemos hecho, para no tener que dejar de preguntarnos cosas random cuando nos dejan solos, para poder seguir pasándonos los porros y para seguir queriendo estar a tu lado en clase. No quiero perderte como los perdí a ellos. No podría soportarlo más.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El masajista

No, no, otra vez no.

Bueno, como si hubiera cambiado algo... en realidad no ha cambiado nada, pero no quiero que te conviertas en mi nuevo Bermellón o en mi nuevo Carlos, no sería justo para ti.

La verdad es que aun a día de hoy no entiendo qué tienes para triunfar tanto entre las chicas y a la vez no comerte ni un rosco. Eres simpático, pero no lo suficiente como para que te conozcan por tu encanto personal; eres guapo pero desde luego no una belleza; ahora ni siquiera estás en especial buena forma, entonces ¿qué tiene ese aura a tu alrededor para que tenga unas ganas desesperadas de abrazarte y comerte a besos cada vez que te tengo cerca?

Sé que aquel beso jugando a verdad o atrevimiento fue el inicio de todo. "Besa a quien tenga los ojos más bonitos" y me elegiste a mí. Oh, Rafa, si supieras cuán feliz me hiciste con aquel rápido contacto de labios. Y a partir de ahí todo ha ido a más. Ahora sueño contigo, con tus abrazos, con tus besos en el parque del Turruñuelo, es curioso porque sé perfectamente que no quiero nada más. Que ni siquiera quiero acostarme contigo, sólo quiero poder perderme en tu pelo durante unas horas y saber que tú solo estás pensando en mí.

Quizás por eso nunca vaya a pasar nada parecido. Quizás te pediría cosas que tú jamás vas a poder darme.

sábado, 8 de julio de 2017

Viajes

Preparativos. Búsquedas interminables. Webs, blogs, artículos y demás textos con un tema común: viajar.

Y es que, después de cuatro años, me he dado cuenta de cuáles fueron los pilares de nuestra relación ya desde el primer momento: el cine, la comida... y viajar. Tres pilares un tanto prohibitivos si lo ves desde fuera, pero que, curiosamente, nunca nos molestó. Íbamos una vez a la semana al cine, nos gastábamos los diez euros que podríamos gastarnos en bebida en una película en VOSE y a la gente le parecía raro. Íbamos a cenar a algún sitio medio pijo yendo en vaqueros y gastándonos menos de veinte euros, no pasaba nada. Organizábamos viajes con meses de antelación para que después el resto del mundo creyera que nos hemos gastado un dineral en estar una semana por ahí cuando todo nos había salido más barato de lo que podría serlo jamás.

Ahora sigo organizando el que sería nuestro décimo viaje en condiciones aproximadamente. Solo que ya no es nuestro. Ya es mío y de otros. Ya no es tuyo y me cuesta no derrumbarme cada vez que encuentro algún sitio nuevo a visitar porque no estarás para visitarlo. El trabajo es lo primero. No estoy de acuerdo. No quiero que me duela el corazón hacer algo que me gusta tanto. Llámame egoísta.

jueves, 15 de junio de 2017

Cafés

Te vi (de nuevo). Soñé contigo (de nuevo) como suele pasar cada vez que te veo. Volví a sentir esa necesidad imperiosa de saltar, correr hacia ti y saludarte, pero había demasiada familia de por medio. Y después de pasar el poco tiempo que nos quedaba en la cafetería mirando hacia el lugar por el que habías desaparecido, después de haberte sustituido momentáneamente en mis fantasías por Rafa, llegó la noche y soñé contigo. Volvías a quererme. Me deseabas, y yo notaba cómo se me ponía la carne de gallina con el roce de tus dedos en mi barriga. Vaya si lo recuerdo.

Lo curioso es que al verte no me creaste esa sensación, te vi rapado (de nuevo) y no me gustó. Vi tu espalda y no me gustó. Pero por la noche, ese doble que he creado de ti para mi uso personal sí me gusta. Me gusta muchísimo. El problema ahora es intentar ser capaz de saber separar la realidad de la ficción y no creerme ni por un solo instante que el tú de mis fantasías se parece lo más mínimo al de la realidad.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Luz azul

Y esta era mi confirmación final.

El hecho de que Manu me mandara un mensaje y yo notara cómo literalmente me daba un vuelco el corazón al pensar que era Jesús me hace darme cuenta de que es probable que necesite ayuda profesional.

Igual lo que me hace falta es pegarme chocazos contra la pared hasta que me dé un ataque de Alzheimer y me olvide de ti.

O quizás necesito tener un poco de perspectiva y ser consciente de que la imagen que tengo de ti es totalmente visceral y sesgada por mi mente adolescente perdidamente enamorada de ti de aquel entonces. Pero es que ese despertarme una y otra vez dentro del sueño y tener esa ansia por quedar contigo me parece algo que trasciende las metáforas y los dobles sentidos que pueden dársele a un sueño. Realmente estaba deseando verte. Y esa forma de decirte que lo dejaría todo por estar contigo... quizás no lo hiciera en la realidad, quizás no fuera tan melodramática, pero es que no creo que hayas cambiado tanto como para plantearme el hecho de que no sea totalmente cierto. No me estoy explicando.

Ahora ya no tengo el pelo azul, hace dos años que no nos vemos y, sinceramente, te echo de menos. Igual más de lo que me gustaría admitir, pero me gusta pensar en ti, sonriente y no-rapado, y en mí charlando como dos viejos amigos que se tienen más cariño del que jamás van a poder admitir. También es verdad que nos imagino acostándonos con cierta asiduidad, pero entiendo que eso ya es más complicado y que, yo qué sé, todo a su tiempo. Por ahora me conformo con que me respondas a ese "buenos días" que te he mandado hace diez minutos y ya se verá.

Me has respondido y sólo he sonreído, quizás escribir sí sea bueno después de todo.

martes, 10 de enero de 2017

Me pregunto si sabrá de mi existencia a su alrededor.

Me pregunto si sabrá que lo espío cada cierto tiempo.

Me pregunto si notará mi aura alrededor de sus redes sociales.

Lo cierto es que esto empieza a preocuparme. Normalmente no tardo tanto en que se me pasen estos encoñamientos repentinos y reiterativos que siento hacia su persona, y si sigue así voy a tener que hablarle y va a ser todo muy raro. Ojalá pase rápido. Ojalá me hable. Ojalá me muera. Yo qué sé.

jueves, 5 de enero de 2017

Maletas

No pretendo que lo entiendas. No pretendo que me compadezcas. No pretendo ni mucho menos que compartas mi opinión. Pero esta noche he vuelto a soñar contigo después de tantos meses y no puedo quitarmelo de la cabeza. No puedo evitar imaginar una conversación en la que ese ansiado silencio incómodo y esa mirada apareciesen. Porque te necesito a mi lado para saber que no te necesito. Eres mi maleta. Esa maleta que todos llevamos a la espalda con una carga que intentamos eludir pero que, obviamente, no podemos ignorar. "Enamorada de su primer amor", cuán poético. Y siempre que te vea con el pelo no rapado pensare en lo guapo que siempre has sido y lo poco consciente que eres de ello. Pensaré en la imagen tan poco realista que aún sigo teniendo de ti. Pensaré en el polvo que nunca echaremos. Pensaré en lo fantásticos que podríamos haber sido juntos si la vida no fuera tan perra y tú siguieras sintiendo algo por mí.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Sexo, placer y otros vicios

¿Cómo pedirle a tu madre que te pague el psiquiatra por tener problemas con el sexo?
¿Cómo decirle que necesito ayuda?
¿Cómo pedirle a tu novio que deje de tomarse ciertas cosas a broma, que son problemas serios, que no soy capaz de tener un orgasmo y estoy frustrada con la vida?
Necesito un respiro. O quizás un buen polvo, eso tampoco me vendría mal.
¿Por qué no puedo ser como el resto del mundo?
¿Por qué no soy capaz de dejarme llevar?
No lo entiendo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Meh

¿Sobre qué debería escribir?

¿Sobre mis viajes, tal vez?

¿O quizás sobre el poco sexo que practico últimamente?

Igual debería hablar de mis sueños, pero no los recuerdo.

Por el contrario, sí recuerdo el calentón que tengo encima desde hace semanas, más que nada por eso de la continuidad. De las ganas que tengo de conocer gente nueva y la probable desilusión que me voy a llevar cuando empiece el nuevo curso y me encuentre a chavales con dos años menos que yo y mucho pavo encima.

Me gustaría desaparecer una semana. Solo una semana para poder hacer lo que yo quisiera, que momentáneamente mi miedo al rechazo desapareciera y poder hablar con los demás cuanto quisiera. Acostarme con chicos, chicas y demás. Experimentar. Oh, si fuera tan fácil. Si no tuviera las alas tan atadas quizás podría volar un poco más cerca del sol. Me gustaría sentir el calor, la tentación de quemarme es absurdamente divertida. Pero no lo voy a hacer, no quiero tener que hacer que recojan mi cuerpo marchito esperando la redención.

viernes, 10 de junio de 2016

No-End

La yema de mi dedo índice se posa sobre mi labio mientras intento observarte de nuevo. Un vídeo era todo lo que necesitaba, un vídeo de hace muchos meses para volver a caer en la tentación de quererte. Noto cómo la cara me hierve y las palmas de las manos me sudan. La impaciencia puede conmigo y el vídeo no quiere reproducirse, sólo muestra una imagen estática de un chico con un instrumento musical. No hay música, no hay movimiento. Solo él y su inexpresividad. Miro sus labios y muerdo los míos intentando recordar a qué sabían tus besos. Esos labios me pertenecieron en algún momento de la línea temporal, algún corto periodo de tiempo que se pierde entre nuestras vidas y nuestra ausencia de contacto. Pero fue un periodo de tiempo entretenido, distinto a cualquier cosa que haya pasado después, idealizado quizás. No me importa, solos tú y yo en mi memoria y no necesito nada más para que mi imaginación vuele y decida que ha llegado el momento de ser feliz a manos de un recuerdo. Porque al fin y al cabo es así como me siento, feliz con tu media sonrisa, tu piel galleta tostada y tus rizos. Jamás necesité nada más, el problema es que no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Para no olvidar

Y hoy, de nuevo, volví a soñar con sus ojos. Pero esta vez no eran uno de cada color, curiosamente eran ambos de un marrón oscuro y profundo. Desde esta mañana no he conseguido pensar en otra cosa. Sus ojos mirándome, sus labios besándome, sus palabras susurrándome que querían algo más. Algún día supongo que pondré los pies en el suelo y dejaré de imaginarme estas cosas, de fantasear con Bermellón como si en algún momento de verdad creyera que algo de lo que imagino podría llegar a hacerse realidad. Pero no puedo evitarlo. Bermellón me tiene loca de nuevo, durante un corto e intenso periodo de tiempo, nada que no se me pase en un día o incluso en unas horas, pero ahora el corazón me late deprisa y solo quiero tocarme pensando que podría ser él quien lo estuviera haciendo. Si tan solo pudiera hablar con él, sé que todo se arreglaría así, iría a más o a menos, pero no estaría en este limbo de desconcierto que son mis sentimientos hacia su persona.

Mentiría si dijera que recuerdo el beso. No recuerdo eso, recuerdo los precedentes. Estábamos en mi cuarto, él se asomaba entre dos peldaños de metal de mi escalera y se acercó a besarme. Yo me aparté. Jamás entenderé por qué en ese momento me recordó a otra persona, pero estaba claro que no era a él a quien quería besar. Volvió a ser él y, curiosamente, no me dio ningún tipo de reparo el tomar la iniciativa e intentar besarlo yo. Nos besamos. Lo siguiente que recuerdo es que estábamos tirados en el suelo abrazados y sonriendo. No nos habíamos acostado, no fue un sueño erótico, pero aquella escena es... no sé cómo explicarlo... es algo. Diferente. Especial. No creo que pueda olvidarla.

¿Y si quedáramos?¿Y si fuéramos al cine?¿Y si no se nos acabaran los temas de conversación?¿Y si cenáramos y bebiéramos mucha cerveza y sangría?¿Y si fingiera estar borracha?¿Y si le confesara todo esto?¿Y si le besara?... ¿Y si él me devolviera el beso?

miércoles, 11 de mayo de 2016

Pilares

Algún día espero poder comprender por qué demonios no puedo superarlo. Esto ya trasciende el hecho de que sea mi primer amor, trasciende su persona, ¿por qué diablos no puedo dejar de idealizarlo? A lo mejor sí que tenía razón cuando hace cinco años le pedí a mi madre que me llevara al psicólogo, a lo mejor sí que lo necesitaba. O lo sigo necesitando. Una persona que me escuche y no me juzgue, que me haga sentir mal para poder sentirme libre. No quiero seguir viviendo así. Cuando no lo recuerdo todo está fenomenal, pero cuando me da por ponerme a recordar veo cómo mi mundo se derrumba, cómo esos pilares que fui formando se desmoronan por su culpa, cómo supera cualquier obstáculo para hacerme creer que él es para mí. Que yo soy para él. Que nuestros destinos volverán a unirse. Su Idea (sí, con mayúscula) puede conmigo, nuestra relación siempre pudo conmigo. Y ahora que ha pasado el tiempo, que él tiene barba y yo soy más alta, me pregunto si podríamos sobrevivir a aquella tragedia, si podríamos construir una nueva tragedia juntos, si podríamos ser felices como lo fuimos durante aquel corto periodo de tiempo que recordaré toda la vida.

lunes, 21 de marzo de 2016

Totoro makes me want to touch myself

¿Y ahora qué?¿Besitos en las horas muertas hasta que se nos pase el calentón?

Si supiera lo mucho que me cuesta controlarme cada vez que se acerca más de lo establecido, cada vez que me acaricia la nuca...

No sé qué hacer. Sé que no debería estar así, pero no es mi culpa que él no me ponga lo más mínimo, si pudiera hacérselo entender... pero jamás lo haría, y no se lo reprocho pero dios, tengo tantas ganas de acostarme con él. Que me lo coma todo, que me meta uno, dos, tres dedos y que me ponga a cuatro patas y me embista. Oh,  si no me fuera a sentir tan culpable después. Hace que me sienta guapa, que me sienta deseada y me gusta demasiado como para parar. Todo el mundo dice que estoy más guapa y lo que nadie sabe es que es culpa suya, porque hace que me lo crea un poco y que me entren ganas de comerme el mundo y sus labios, qué mal, ¿no?

jueves, 25 de febrero de 2016

Darío

Fua, si al final tendrán razón y todo, intenta flirtear conmigo... y a mí me encanta. No hay nada malo mientras no pase de ahí, ¿no? Ay, mamá tendrá razón... o no, nunca he estado del todo segura de estas cosas, necesito a Laura para que me asesore, total, ella sabe las cosas antes de que ocurran...

¿Querrá él algo conmigo? Es mono pero no pienso arriesgar mi relación por él, es demasiado pudoroso, infantil, moñas. Nah, no merece la pena, pero es tan divertido y fácil ponerle caliente que, yo qué sé, es hasta entrañable.

sábado, 13 de febrero de 2016

El alcohol nunca fue la solución

Sí, claro que me acuerdo. Siempre me acuerdo.

Escribo aquí porque sería demasiado vergonzoso que alguien pudiera sacar conclusiones precipitadas sobre lo que voy a contar y no es algo que me pueda permitir. Pero necesito contarlo, necesito explotar y saber que ya ha pasado todo, que solo ha sido una equivocación como otra cualquiera.

Y es que ayer me emborraché, y no habría sido un problema de no ser porque solo éramos tres. Si hubiera estado Darío, si hubieran estado Diego y Éric probablemente todo habría sido muy distinto, pero no estaban, solo éramos Rafa, Ángel y yo. Yo, la chica, la puta, la que está a dieta y sólo almorzó una tarrina de salmorejo y una porción de pizza. ¿Quién no se habría aprovechado? Bebimos demasiado rápido cosas demasiado malas, y yo tenía el estómago demasiado vacío, ¿cómo no iba a sentarme mal? Aún me siento asquerosa.

Empezamos a jugar. Todo muy inocente. Ángel salió a fumarse un cigarro, yo me quité los zapatos, nos hicimos un selfie que Rafa aún tiene puesto de perfil en el wasap. Me sentía fuera de mi cuerpo. Perdí el control poco después. Recuerdo a Ángel dándole un pico a Rafa, después vino hacia mí. "Atrévete a decir que no te ha gustado" y a mí no me gustó, pero no se lo dije. Le sabía la boca a Edu, a Antonio, a Alejandro, eran todos los errores de mi vida condensados en un beso. Sólo podía pensar en que jamás podría decírselo a Julio. Ya estaba en ropa interior. No tengo muy claro cómo llegué a eso, creo que fue eso o beber más, ya no era capaz de beber más, aún tenía alguna neurona que me funcionaba. De lo que no me acuerdo para nada es de cómo besé a Rafa, ni dónde estaba, ni cómo fue. Bueno, sí, fue patético, como todo lo que puede pasar cuando estás borracho a las cinco de la tarde. Sólo quería dormir.

Y eso hice, de repente estaba en el cuarto de Rafa abrazada a una papelera, sólo quería dormir. Y Ángel era un pesado.

Ahora ya han pasado un par de días y no me siento mucho mejor. Me da asco mirarme en el espejo, me siento sucia y no puedo mirar a la cara a Ángel o Rafa. Supongo que mejorará, pero por ahora no lo va a hacer, no todo es tan simple como parece a veces.

martes, 12 de enero de 2016

Esa nueva etapa

No son tan buenos como pensaba. Estos amigos no lo son tanto, y en cierto modo lo entiendo, ellos cada vez son más un grupo y yo no quiero cerrarme, mucho menos ahora que puedo volver a quedar con la gente de Mairena y no tengo por qué quedarme callada. No quiero desaprovecharlo. 

Pero ellos me juzgan, y ni siquiera lo hacen pensando en que lo estoy haciendo mal por mí; me juzgan porque les parece fatal que no me presente a un examen, simplemente por el hecho de no habérmelo preparado, el chico cuyo nombre jamás me aprenderé me mira con desprecio (es el que peor me cae de lejos) y los demás callan. ¿Por qué lo hacen?¿No pueden simplemente decirme que bueno, que ya lo sacaré en enero? De verdad, cuánta hipocresía...

No sé si termino de estar a gusto. Diego, Rafa, Ángel y Darío me caen bien, pero ellos... no los aguanto, la verdad. Y no es nada nuevo. Supongo que es lo que queda, o me adapto o me echan.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Happy birthday to you

¿Es normal que el regalo que más me ha gustado sea el de la persona que menos me importa?¿Por qué noto que la magia se está yendo?¿Por qué me haré ilusiones, si después lo único que me queda es el vacío de la decepción?

Si al menos ella hubiera sido un poco más amable, si hubiera estado dispuesta a tomarse un café, si no hubiera tenido esa cara que le llegaba hasta el suelo... ¿por qué su cumpleaños fue especial y el mío no? En fin, solo me quedan unas pinzas inútiles del Tiger y un libro de Ikea para recordarme que nunca más debo creer que mi cumpleaños puede ser especial.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Not again

Aquí estás, de nuevo, usurpando mis sueños y haciéndome feliz durante poco tiempo. Porque después me vuelves a hacer daño. Pese a no haber hablado nunca contigo, recuerdo que me gustaba tu voz. Ahora ya no consigo identificarla, sólo me da la sensación de que se parece a la de Rafa. ¿Cómo sonará tu voz en mis sueños? Nunca lo recuerdo. Pero te recuerdo mirándome allí, te recuerdo deseándome y te recuerdo alejándote de mí de nuevo. ¿Por qué mi mente me hace esto?¿Por qué se empeña en identificarte con una persona tan cruel y egoísta?¿Acaso lo eres? No, no lo creo.

Dijiste que las cosas no acabaron bien. Me hizo gracia, ni siquiera empezaron, ¿cómo iban a acabar? Pero aquí estoy torturándome de nuevo e intentando decidir entre decirte "hola" o esperar en un intento desesperado de paciencia a que tú me saludes. Pero tengo la sensación de que no vas a hacerlo. Y llueve y yo querría seguirte en tuiter, en instagram, en ask, querría hablarte y querría conocerte de nuevo. No me hagas esto, por favor, no hagas que vuelva a obsesionarme como lo hice el año pasado. Tu conversación sigue ahí desde que me dijiste que no estabas enfadado. Tres meses para superarlo, quién lo diría. Y yo jamás la borré. Hasta que volviste a hablarme. A hacer como si no hubiese pasado nada, y eso estaba bien, ¿por qué tuviste que decir que te gustaría que hablásemos más?¿No era suficiente con hacerlo, necesitabas ponerlo por escrito? Lo complicaste todo, esta vez ha sido culpa tuya y yo no hago más que darle vueltas a la cabeza intentando entender qué ha pasado para que me saludaras y en tres días no haya sabido nada de ti. ¿Acaso esperas que te hable yo? No, no creo que lo haga, no me veo con fuerzas...

No quiero volver a perder la cabeza por la fantasía que creé.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Chicos

Y de repente todo el mundo estaba ahí, todo el mundo quería quedar conmigo, uno detrás de otro. Primero Bermellón pidiéndome perdón por teléfono, después Edu que estaba con Jorge y que yo intentaba por todos los medios evitar que me vieran, ya que había quedado con Jesús y tenía muchas ganas de verlo. Pero tras muchas vueltas él no era el mismo. No sabía quién era, y encima estaban Julio y Miguelito por ahí metiendo las narices. Fue todo muy caótico y extraño. Nunca me había pasado nada parecido. Y era tan real que cuando me desperté sólo podía pensar en la pena que me daba no haber visto a Bermellón para poder hablar más claramente.

viernes, 5 de junio de 2015

First love

Esta mañana he salido a comprar y casi me quedo allí. Estaba pensando en lo que se parecen Julio y Jesús. No es justo comparar porque después de todo han pasado unos cuantos años entre uno y otro, pero salvando las distancias tienen puntos realmente idénticos. La diferencia radica en la forma que tenían de enfrentarse a las cosas. Ambos querían una relación más amorosa, con más contacto físico. Jesús nunca fue capaz de superar el pánico que tenía a mostrar cariño en público (está comprobado que eso ya no le pasa... curioso cuanto menos). Sin embargo, Julio consiguió poco a poco ser más afectivo y sé que le ha resultado complicado. Siempre era yo la que me enfadaba; Jesús me seguía la corriente y terminábamos siempre peor, Julio no lo hace y simplemente se me pasa. Después de tantos años sigo pensando que podríamos estar juntos, que deberíamos estarlo... de no ser porque ya no eres el mismo. Me di cuenta aquel día en el que quedamos. Y no me dio pena, al contrario, me alegré mucho, por fin podría quitarme esa idea estúpida y perfecta que tenía de ti, pero han pasado meses desde aquella mañana y tantos años juntos vuelven a hacer mella en mi memoria. Vuelvo a imaginarte tan guapo como siempre, tan serio como en los primeros años de la eso, tan pasota como eras cuando yo solo quería llamar tu atención.

Aquello fue amor, sí, no amor maduro como el que ahora podríamos sentir, pero al fin y al cabo era un amor puro, simple, inocente... de ese que solo podíamos sentir durante los pocos años que dura la adolescencia, y me alegro infinito de que tú fueras el chico del que me enamoré por primera vez. No lo cambiaría por nada, de verdad.