miércoles, 15 de febrero de 2017
Luz azul
El hecho de que Manu me mandara un mensaje y yo notara cómo literalmente me daba un vuelco el corazón al pensar que era Jesús me hace darme cuenta de que es probable que necesite ayuda profesional.
Igual lo que me hace falta es pegarme chocazos contra la pared hasta que me dé un ataque de Alzheimer y me olvide de ti.
O quizás necesito tener un poco de perspectiva y ser consciente de que la imagen que tengo de ti es totalmente visceral y sesgada por mi mente adolescente perdidamente enamorada de ti de aquel entonces. Pero es que ese despertarme una y otra vez dentro del sueño y tener esa ansia por quedar contigo me parece algo que trasciende las metáforas y los dobles sentidos que pueden dársele a un sueño. Realmente estaba deseando verte. Y esa forma de decirte que lo dejaría todo por estar contigo... quizás no lo hiciera en la realidad, quizás no fuera tan melodramática, pero es que no creo que hayas cambiado tanto como para plantearme el hecho de que no sea totalmente cierto. No me estoy explicando.
Ahora ya no tengo el pelo azul, hace dos años que no nos vemos y, sinceramente, te echo de menos. Igual más de lo que me gustaría admitir, pero me gusta pensar en ti, sonriente y no-rapado, y en mí charlando como dos viejos amigos que se tienen más cariño del que jamás van a poder admitir. También es verdad que nos imagino acostándonos con cierta asiduidad, pero entiendo que eso ya es más complicado y que, yo qué sé, todo a su tiempo. Por ahora me conformo con que me respondas a ese "buenos días" que te he mandado hace diez minutos y ya se verá.
Me has respondido y sólo he sonreído, quizás escribir sí sea bueno después de todo.
martes, 10 de enero de 2017
Me pregunto si sabrá que lo espío cada cierto tiempo.
Me pregunto si notará mi aura alrededor de sus redes sociales.
Lo cierto es que esto empieza a preocuparme. Normalmente no tardo tanto en que se me pasen estos encoñamientos repentinos y reiterativos que siento hacia su persona, y si sigue así voy a tener que hablarle y va a ser todo muy raro. Ojalá pase rápido. Ojalá me hable. Ojalá me muera. Yo qué sé.
jueves, 5 de enero de 2017
Maletas
No pretendo que lo entiendas. No pretendo que me compadezcas. No pretendo ni mucho menos que compartas mi opinión. Pero esta noche he vuelto a soñar contigo después de tantos meses y no puedo quitarmelo de la cabeza. No puedo evitar imaginar una conversación en la que ese ansiado silencio incómodo y esa mirada apareciesen. Porque te necesito a mi lado para saber que no te necesito. Eres mi maleta. Esa maleta que todos llevamos a la espalda con una carga que intentamos eludir pero que, obviamente, no podemos ignorar. "Enamorada de su primer amor", cuán poético. Y siempre que te vea con el pelo no rapado pensare en lo guapo que siempre has sido y lo poco consciente que eres de ello. Pensaré en la imagen tan poco realista que aún sigo teniendo de ti. Pensaré en el polvo que nunca echaremos. Pensaré en lo fantásticos que podríamos haber sido juntos si la vida no fuera tan perra y tú siguieras sintiendo algo por mí.
viernes, 9 de septiembre de 2016
Sexo, placer y otros vicios
¿Cómo pedirle a tu madre que te pague el psiquiatra por tener problemas con el sexo?
¿Cómo decirle que necesito ayuda?
¿Cómo pedirle a tu novio que deje de tomarse ciertas cosas a broma, que son problemas serios, que no soy capaz de tener un orgasmo y estoy frustrada con la vida?
Necesito un respiro. O quizás un buen polvo, eso tampoco me vendría mal.
¿Por qué no puedo ser como el resto del mundo?
¿Por qué no soy capaz de dejarme llevar?
No lo entiendo.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Meh
¿Sobre qué debería escribir?
¿Sobre mis viajes, tal vez?
¿O quizás sobre el poco sexo que practico últimamente?
Igual debería hablar de mis sueños, pero no los recuerdo.
Por el contrario, sí recuerdo el calentón que tengo encima desde hace semanas, más que nada por eso de la continuidad. De las ganas que tengo de conocer gente nueva y la probable desilusión que me voy a llevar cuando empiece el nuevo curso y me encuentre a chavales con dos años menos que yo y mucho pavo encima.
Me gustaría desaparecer una semana. Solo una semana para poder hacer lo que yo quisiera, que momentáneamente mi miedo al rechazo desapareciera y poder hablar con los demás cuanto quisiera. Acostarme con chicos, chicas y demás. Experimentar. Oh, si fuera tan fácil. Si no tuviera las alas tan atadas quizás podría volar un poco más cerca del sol. Me gustaría sentir el calor, la tentación de quemarme es absurdamente divertida. Pero no lo voy a hacer, no quiero tener que hacer que recojan mi cuerpo marchito esperando la redención.
viernes, 10 de junio de 2016
No-End
miércoles, 25 de mayo de 2016
Para no olvidar
Mentiría si dijera que recuerdo el beso. No recuerdo eso, recuerdo los precedentes. Estábamos en mi cuarto, él se asomaba entre dos peldaños de metal de mi escalera y se acercó a besarme. Yo me aparté. Jamás entenderé por qué en ese momento me recordó a otra persona, pero estaba claro que no era a él a quien quería besar. Volvió a ser él y, curiosamente, no me dio ningún tipo de reparo el tomar la iniciativa e intentar besarlo yo. Nos besamos. Lo siguiente que recuerdo es que estábamos tirados en el suelo abrazados y sonriendo. No nos habíamos acostado, no fue un sueño erótico, pero aquella escena es... no sé cómo explicarlo... es algo. Diferente. Especial. No creo que pueda olvidarla.
¿Y si quedáramos?¿Y si fuéramos al cine?¿Y si no se nos acabaran los temas de conversación?¿Y si cenáramos y bebiéramos mucha cerveza y sangría?¿Y si fingiera estar borracha?¿Y si le confesara todo esto?¿Y si le besara?... ¿Y si él me devolviera el beso?
miércoles, 11 de mayo de 2016
Pilares
lunes, 21 de marzo de 2016
Totoro makes me want to touch myself
Si supiera lo mucho que me cuesta controlarme cada vez que se acerca más de lo establecido, cada vez que me acaricia la nuca...
No sé qué hacer. Sé que no debería estar así, pero no es mi culpa que él no me ponga lo más mínimo, si pudiera hacérselo entender... pero jamás lo haría, y no se lo reprocho pero dios, tengo tantas ganas de acostarme con él. Que me lo coma todo, que me meta uno, dos, tres dedos y que me ponga a cuatro patas y me embista. Oh, si no me fuera a sentir tan culpable después. Hace que me sienta guapa, que me sienta deseada y me gusta demasiado como para parar. Todo el mundo dice que estoy más guapa y lo que nadie sabe es que es culpa suya, porque hace que me lo crea un poco y que me entren ganas de comerme el mundo y sus labios, qué mal, ¿no?
jueves, 25 de febrero de 2016
Darío
¿Querrá él algo conmigo? Es mono pero no pienso arriesgar mi relación por él, es demasiado pudoroso, infantil, moñas. Nah, no merece la pena, pero es tan divertido y fácil ponerle caliente que, yo qué sé, es hasta entrañable.
sábado, 13 de febrero de 2016
El alcohol nunca fue la solución
Sí, claro que me acuerdo. Siempre me acuerdo.
Escribo aquí porque sería demasiado vergonzoso que alguien pudiera sacar conclusiones precipitadas sobre lo que voy a contar y no es algo que me pueda permitir. Pero necesito contarlo, necesito explotar y saber que ya ha pasado todo, que solo ha sido una equivocación como otra cualquiera.
Y es que ayer me emborraché, y no habría sido un problema de no ser porque solo éramos tres. Si hubiera estado Darío, si hubieran estado Diego y Éric probablemente todo habría sido muy distinto, pero no estaban, solo éramos Rafa, Ángel y yo. Yo, la chica, la puta, la que está a dieta y sólo almorzó una tarrina de salmorejo y una porción de pizza. ¿Quién no se habría aprovechado? Bebimos demasiado rápido cosas demasiado malas, y yo tenía el estómago demasiado vacío, ¿cómo no iba a sentarme mal? Aún me siento asquerosa.
Empezamos a jugar. Todo muy inocente. Ángel salió a fumarse un cigarro, yo me quité los zapatos, nos hicimos un selfie que Rafa aún tiene puesto de perfil en el wasap. Me sentía fuera de mi cuerpo. Perdí el control poco después. Recuerdo a Ángel dándole un pico a Rafa, después vino hacia mí. "Atrévete a decir que no te ha gustado" y a mí no me gustó, pero no se lo dije. Le sabía la boca a Edu, a Antonio, a Alejandro, eran todos los errores de mi vida condensados en un beso. Sólo podía pensar en que jamás podría decírselo a Julio. Ya estaba en ropa interior. No tengo muy claro cómo llegué a eso, creo que fue eso o beber más, ya no era capaz de beber más, aún tenía alguna neurona que me funcionaba. De lo que no me acuerdo para nada es de cómo besé a Rafa, ni dónde estaba, ni cómo fue. Bueno, sí, fue patético, como todo lo que puede pasar cuando estás borracho a las cinco de la tarde. Sólo quería dormir.
Y eso hice, de repente estaba en el cuarto de Rafa abrazada a una papelera, sólo quería dormir. Y Ángel era un pesado.
Ahora ya han pasado un par de días y no me siento mucho mejor. Me da asco mirarme en el espejo, me siento sucia y no puedo mirar a la cara a Ángel o Rafa. Supongo que mejorará, pero por ahora no lo va a hacer, no todo es tan simple como parece a veces.
martes, 12 de enero de 2016
Esa nueva etapa
lunes, 23 de noviembre de 2015
Happy birthday to you
Si al menos ella hubiera sido un poco más amable, si hubiera estado dispuesta a tomarse un café, si no hubiera tenido esa cara que le llegaba hasta el suelo... ¿por qué su cumpleaños fue especial y el mío no? En fin, solo me quedan unas pinzas inútiles del Tiger y un libro de Ikea para recordarme que nunca más debo creer que mi cumpleaños puede ser especial.
lunes, 2 de noviembre de 2015
Not again
Dijiste que las cosas no acabaron bien. Me hizo gracia, ni siquiera empezaron, ¿cómo iban a acabar? Pero aquí estoy torturándome de nuevo e intentando decidir entre decirte "hola" o esperar en un intento desesperado de paciencia a que tú me saludes. Pero tengo la sensación de que no vas a hacerlo. Y llueve y yo querría seguirte en tuiter, en instagram, en ask, querría hablarte y querría conocerte de nuevo. No me hagas esto, por favor, no hagas que vuelva a obsesionarme como lo hice el año pasado. Tu conversación sigue ahí desde que me dijiste que no estabas enfadado. Tres meses para superarlo, quién lo diría. Y yo jamás la borré. Hasta que volviste a hablarme. A hacer como si no hubiese pasado nada, y eso estaba bien, ¿por qué tuviste que decir que te gustaría que hablásemos más?¿No era suficiente con hacerlo, necesitabas ponerlo por escrito? Lo complicaste todo, esta vez ha sido culpa tuya y yo no hago más que darle vueltas a la cabeza intentando entender qué ha pasado para que me saludaras y en tres días no haya sabido nada de ti. ¿Acaso esperas que te hable yo? No, no creo que lo haga, no me veo con fuerzas...
No quiero volver a perder la cabeza por la fantasía que creé.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Chicos
Y de repente todo el mundo estaba ahí, todo el mundo quería quedar conmigo, uno detrás de otro. Primero Bermellón pidiéndome perdón por teléfono, después Edu que estaba con Jorge y que yo intentaba por todos los medios evitar que me vieran, ya que había quedado con Jesús y tenía muchas ganas de verlo. Pero tras muchas vueltas él no era el mismo. No sabía quién era, y encima estaban Julio y Miguelito por ahí metiendo las narices. Fue todo muy caótico y extraño. Nunca me había pasado nada parecido. Y era tan real que cuando me desperté sólo podía pensar en la pena que me daba no haber visto a Bermellón para poder hablar más claramente.
viernes, 5 de junio de 2015
First love
Aquello fue amor, sí, no amor maduro como el que ahora podríamos sentir, pero al fin y al cabo era un amor puro, simple, inocente... de ese que solo podíamos sentir durante los pocos años que dura la adolescencia, y me alegro infinito de que tú fueras el chico del que me enamoré por primera vez. No lo cambiaría por nada, de verdad.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Fantasías animadas
-¿Qué hacéis aquí? -les pregunté.
-Hicimos un trato, ¿no lo recuerdas? -me inquirió Ella. Sus profundos ojos oscuros me miraban de forma provocativa.
-Pues la verdad es que no me acuerdo de mucho...
-Quien ganara tendría derecho a una noche... una noche especial con los dos que perdieran... -me explicó Él. No terminaba de entender a qué se refería.
-Tú ganaste -continuó Ella-, te pedimos una hora para prepararnos. Me asombra que no te hayas dormido.
-Ah... -dije sin parpadear- ¿y en qué va a consistir exactamente esa noche?
Él se levantó. Me sentí pequeña, pues me sacaba una cabeza; sin embargo, al momento se inclinó para estar a mi altura y me cogió la cara con las manos. Su pelo marrón claro casi le tapaba sus ojos verdes que cada vez se acercaban más a los míos hasta que me rozaron. Me reí. No pude hacer otra cosa, pero Él insistió y siguió besándome con suavidad, sin prisas, rozando su lengua contra mis labios. Al poco tiempo no pude aguantar más y le seguí la corriente, entrelacé mis dedos en su corta melena y le devolví el beso.
De repente, una mano me rozó el hombro. Al separarme de Él me encontré con Ella, que también se acercaba a mí. Me besó y me pareció asombroso lo suaves que eran sus labios. Mientras, vi con el rabillo del ojo cómo Él se iba desprendiendo de su camiseta y dejaba ver su pecho casi sin vello. Aquello me puso de los nervios, lo cual hizo que aumentara la presión de los labios con los de Ella. Al poco se separó y empezó a desvestirse también. Yo iba a hacer lo propio pero Él me lo impidió.
-Espera- me dijo.
Ella se quitó la camiseta y los pantalones cortos que traía, enseñando el conjunto de lencería roja que llevaba bajo la ropa. Tiró la ropa bajo la cama y me besó el cuello mientras me quitaba la camiseta que yo llevaba. Él bajó hasta mis piernas y empezó a recorrerlas con su lengua, haciéndome cosquillas en la parte anterior de las rodillas. Me quitó la falda y dejó ver las braguitas rojas que traía, nada que hubiera preparado para una situación así.
Y allí estábamos, los tres en ropa interior, borrachos y calientes como nunca antes. Él se entretuvo con mis piernas y pies un rato más, dando lengüetazos y haciéndome cosquillitas por todos lados. Entretanto, Ella me quitó el sujetador con tanta delicadeza que casi no me di cuenta, enseñando mis pechos a ambos. Él sonrió ante tal visión, y aún más cuando Ella se deshizo del suyo también. Me mordisqueó el cuello y después la clavícula y cuando llegó a los pechos me besó todo alrededor antes de meterse el pezón derecho entre sus labios. Me estaba volviendo loca. Él se recostó en la cama y fue besándome cada vez más arriba. Noté su caliente aliento entre mis muslos y no pude evitar retorcerme de placer. Se rió un poco y me quitó las braguitas. Casi pude notar su sonrisa de satisfacción cuando vio lo húmeda que estaba. No fue tan paciente como Ella y metió con parsimonia su lengua entre mis piernas. Su recién afeitada barba me raspaba pero poco me importaba. Gemí. Ella vio cómo disfrutaba y lo hizo parar.
-Quiero jugar a una cosa...
-¿De qué hablas?- pregunté con toda la naturalidad posible.
Se levantó de la cama con dificultad y fue hacia un cajón para sacar un pañuelo de seda negro.
-Así no podrás saber quién te hace qué.
Vi cómo ambos sonreían complacidos mientras me hacían tumbarme de nuevo. Él se acercó para ponerme el pañuelo.
-Voy a hacerte mía.- me susurró al oído. Su respiración en mi oreja y sus palabras me estremecieron y me hicieron suspirar.
Ambos se levantaron de la cama y por un momento me sentí sola en la habitación, pero de repente empecé a sentir besos en el abdomen y caricias en el pelo. No entendía qué estaba pasando y me encantaba. Los besos del abdomen fueron bajando cada vez más y volvieron adonde lo habían dejado momentos antes. Supuse que era Él pero tampoco estaba segura porque ya no notaba su pseudo-barba. Quizás estaba teniendo cuidado simplemente. Lo corroboré cuando Ella se puso encima de mi cara, ofreciéndome su vulva y todos los jugos que venían con ella. Le lamí de arriba a abajo y luego en zig-zag, le metí la lengua lo más profundo que pude y por último jugué con su clítoris. Escuchaba cómo gemía y ello me hacía gemir más. Ella se había inclinado hacia delante y mientras Él jugaba con mi anatomía ella me rozaba el clítoris con sus finos dedos.
Paró en seco. Ahogué un gemido de desesperación. Ella seguía encima así que usé mis dedos para explorar dentro de ella. De repente noté algo caliente justo en la entrada de mi vagina. Imaginé lo que iba a pasar a continuación y sonreí. Él debió verme porque al momento introdujo su pene dentro de mí y yo me corrí al instante. Siguió con pequeñas embestidas mientras aumentaba el ritmo progresivamente. Notaba que iba a explotar de placer. Ella se quitó y se puso encima de mi abdomen para besarme y tocarme las tetas, esta vez con mucha más fuerza que antes. No pude reprimirme y me quité el pañuelo, no quería perderme aquellas vistas por nada. Vi cómo Él nos observaba con gusto, así que decidí deleitarle y tocarla a más no poder. Me gustaban sus cuerpos. Los de ambos, podría haber muerto mirándolos y habría muerto feliz. Él fue cada vez más y más deprisa, Ella se frotaba contra mí y yo me sentía inundada hasta que grité. Después quedó humedad y calor.
Lo siguiente que recuerdo es a nosotros tres tumbados en la cama, uno al lado del otro conmigo en medio.
-Bueno, no vendría mal darse una ducha, ¿no?
sábado, 25 de abril de 2015
Si tú no sueñas yo te sueño
Creo recordar que jamás había soñado con Rafa. Ni mucho menos con Pablito. Pero estaban los dos allí y, sorpresa, sorpresa, no estaba Julio. Y yo me liaba con Rafa, y Pablo me decía que saliera de mi mala relación. En fin, todo un tanto extraño. Supongo que en algún momento entenderé el afán sexual que siento por Rafa.
jueves, 26 de marzo de 2015
Dreams again?
Tenía que pasar. Tenía que volver a soñar contigo, era inevitable. Todo porque Julio me dijo que estarías en ese mismo autobús. Pero eso no importa, lo que importa ha sido el sueño. Porque me tenía que hacer una idea equivocada de ti, de nuevo. Y era tan bonito...
Estabas en ese cuarto de baño, me mirabas, yo agachaba la cabeza deseando que no me gritaras y teniendo la certeza de que ibas a hacerlo. Pero en su lugar sonreiste. Sí. Te acertaste a mí y yo retrocedí. Te pedí perdón, tú dijiste que no pasaba nada, que era normal y... Que lo que me ibas a decir cuando me bloqueaste era que te gustaba. Que siempre te había gustado. Yo no entendía nada, había visto su Tuiter hacía cinco minutos y tenía una foto de una pregunta de ask en la que llamaban fea a su novia y él decía que se la follaba. Me empezó a besar el cuello, me besó los labios, me dijo que me quería. Yo me separé. Sabía que Julio estaba en la habitación de al lado y no quería que me escuchara. Pero era feliz. Estúpidamente feliz. Y no por el hecho del magreo momentáneo que hubo, sino porque me había perdonado. Bermellón me había perdonado.
Y ahora estoy aquí, no me parece que tenga que perdonarme nada, pero espero con todo mi corazón que esto sea solo lo que es, un sueño, y que no vuelva a convertirse en mi obsesión, no podría soportarlo de nuevo.
lunes, 2 de marzo de 2015
La excepción
No es sino curioso que todo esto sea consecuencia de una noche de borrachera, pero de no haber sido por ella, todo seguiría igual y yo sólo me sentiría culpable por soñar con Bermellón por las noches. Pero tengo la certeza de que eso no va a volver a suceder, o al menos no de la misma forma. Hace un tiempo me di cuenta de que él iba a ser siempre una excepción en mi vida porque siempre he tenido algo con quien he querido tenerlo y él nunca iba a querer. Ahora creo que seguirá siendo la excepción pero por darme cuenta de lo imbécil e hipócrita que es antes de que pasara ese algo. Y aquí estoy, escribiéndote la que será la última entrada. Al final resultó que no me equivoqué, me hice una idea demasiado preconcebida de ti, pensé que bajo esa coraza borde y seria en la que te escondías había una persona amable y cariñosa, pero esa no era sino otra capa de ti. Al final, lo único que queda es odio, rencor y poco sentido del humor. Es una pena, desde luego, pero me alegro enormemente de haberme dado cuenta ahora y poder dejar de sentirme mal porque tengas novia. ¿De verdad creíste que ibas a hacerte el interesante diciendo que me ibas a decir una cosa y después no? Tuve la tentación de preguntarte, por supuesto, pero al momento me di cuenta de lo poco que me importaba lo que tuvieras que decirme. Así que sigue así, siendo tan básico, tan cruel, lo único que pareces al final es una persona débil y con poca confianza en sí mismo.
¿Y sabes lo que más pena me da? Que a mi madre le caes rematadamente bien y yo no podré explicarle por qué eres un capullo que no merece su cariño.