lunes, 21 de marzo de 2016
Totoro makes me want to touch myself
Si supiera lo mucho que me cuesta controlarme cada vez que se acerca más de lo establecido, cada vez que me acaricia la nuca...
No sé qué hacer. Sé que no debería estar así, pero no es mi culpa que él no me ponga lo más mínimo, si pudiera hacérselo entender... pero jamás lo haría, y no se lo reprocho pero dios, tengo tantas ganas de acostarme con él. Que me lo coma todo, que me meta uno, dos, tres dedos y que me ponga a cuatro patas y me embista. Oh, si no me fuera a sentir tan culpable después. Hace que me sienta guapa, que me sienta deseada y me gusta demasiado como para parar. Todo el mundo dice que estoy más guapa y lo que nadie sabe es que es culpa suya, porque hace que me lo crea un poco y que me entren ganas de comerme el mundo y sus labios, qué mal, ¿no?
jueves, 25 de febrero de 2016
Darío
¿Querrá él algo conmigo? Es mono pero no pienso arriesgar mi relación por él, es demasiado pudoroso, infantil, moñas. Nah, no merece la pena, pero es tan divertido y fácil ponerle caliente que, yo qué sé, es hasta entrañable.
sábado, 13 de febrero de 2016
El alcohol nunca fue la solución
Sí, claro que me acuerdo. Siempre me acuerdo.
Escribo aquí porque sería demasiado vergonzoso que alguien pudiera sacar conclusiones precipitadas sobre lo que voy a contar y no es algo que me pueda permitir. Pero necesito contarlo, necesito explotar y saber que ya ha pasado todo, que solo ha sido una equivocación como otra cualquiera.
Y es que ayer me emborraché, y no habría sido un problema de no ser porque solo éramos tres. Si hubiera estado Darío, si hubieran estado Diego y Éric probablemente todo habría sido muy distinto, pero no estaban, solo éramos Rafa, Ángel y yo. Yo, la chica, la puta, la que está a dieta y sólo almorzó una tarrina de salmorejo y una porción de pizza. ¿Quién no se habría aprovechado? Bebimos demasiado rápido cosas demasiado malas, y yo tenía el estómago demasiado vacío, ¿cómo no iba a sentarme mal? Aún me siento asquerosa.
Empezamos a jugar. Todo muy inocente. Ángel salió a fumarse un cigarro, yo me quité los zapatos, nos hicimos un selfie que Rafa aún tiene puesto de perfil en el wasap. Me sentía fuera de mi cuerpo. Perdí el control poco después. Recuerdo a Ángel dándole un pico a Rafa, después vino hacia mí. "Atrévete a decir que no te ha gustado" y a mí no me gustó, pero no se lo dije. Le sabía la boca a Edu, a Antonio, a Alejandro, eran todos los errores de mi vida condensados en un beso. Sólo podía pensar en que jamás podría decírselo a Julio. Ya estaba en ropa interior. No tengo muy claro cómo llegué a eso, creo que fue eso o beber más, ya no era capaz de beber más, aún tenía alguna neurona que me funcionaba. De lo que no me acuerdo para nada es de cómo besé a Rafa, ni dónde estaba, ni cómo fue. Bueno, sí, fue patético, como todo lo que puede pasar cuando estás borracho a las cinco de la tarde. Sólo quería dormir.
Y eso hice, de repente estaba en el cuarto de Rafa abrazada a una papelera, sólo quería dormir. Y Ángel era un pesado.
Ahora ya han pasado un par de días y no me siento mucho mejor. Me da asco mirarme en el espejo, me siento sucia y no puedo mirar a la cara a Ángel o Rafa. Supongo que mejorará, pero por ahora no lo va a hacer, no todo es tan simple como parece a veces.
martes, 12 de enero de 2016
Esa nueva etapa
lunes, 23 de noviembre de 2015
Happy birthday to you
Si al menos ella hubiera sido un poco más amable, si hubiera estado dispuesta a tomarse un café, si no hubiera tenido esa cara que le llegaba hasta el suelo... ¿por qué su cumpleaños fue especial y el mío no? En fin, solo me quedan unas pinzas inútiles del Tiger y un libro de Ikea para recordarme que nunca más debo creer que mi cumpleaños puede ser especial.
lunes, 2 de noviembre de 2015
Not again
Dijiste que las cosas no acabaron bien. Me hizo gracia, ni siquiera empezaron, ¿cómo iban a acabar? Pero aquí estoy torturándome de nuevo e intentando decidir entre decirte "hola" o esperar en un intento desesperado de paciencia a que tú me saludes. Pero tengo la sensación de que no vas a hacerlo. Y llueve y yo querría seguirte en tuiter, en instagram, en ask, querría hablarte y querría conocerte de nuevo. No me hagas esto, por favor, no hagas que vuelva a obsesionarme como lo hice el año pasado. Tu conversación sigue ahí desde que me dijiste que no estabas enfadado. Tres meses para superarlo, quién lo diría. Y yo jamás la borré. Hasta que volviste a hablarme. A hacer como si no hubiese pasado nada, y eso estaba bien, ¿por qué tuviste que decir que te gustaría que hablásemos más?¿No era suficiente con hacerlo, necesitabas ponerlo por escrito? Lo complicaste todo, esta vez ha sido culpa tuya y yo no hago más que darle vueltas a la cabeza intentando entender qué ha pasado para que me saludaras y en tres días no haya sabido nada de ti. ¿Acaso esperas que te hable yo? No, no creo que lo haga, no me veo con fuerzas...
No quiero volver a perder la cabeza por la fantasía que creé.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Chicos
Y de repente todo el mundo estaba ahí, todo el mundo quería quedar conmigo, uno detrás de otro. Primero Bermellón pidiéndome perdón por teléfono, después Edu que estaba con Jorge y que yo intentaba por todos los medios evitar que me vieran, ya que había quedado con Jesús y tenía muchas ganas de verlo. Pero tras muchas vueltas él no era el mismo. No sabía quién era, y encima estaban Julio y Miguelito por ahí metiendo las narices. Fue todo muy caótico y extraño. Nunca me había pasado nada parecido. Y era tan real que cuando me desperté sólo podía pensar en la pena que me daba no haber visto a Bermellón para poder hablar más claramente.
viernes, 5 de junio de 2015
First love
Aquello fue amor, sí, no amor maduro como el que ahora podríamos sentir, pero al fin y al cabo era un amor puro, simple, inocente... de ese que solo podíamos sentir durante los pocos años que dura la adolescencia, y me alegro infinito de que tú fueras el chico del que me enamoré por primera vez. No lo cambiaría por nada, de verdad.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Fantasías animadas
-¿Qué hacéis aquí? -les pregunté.
-Hicimos un trato, ¿no lo recuerdas? -me inquirió Ella. Sus profundos ojos oscuros me miraban de forma provocativa.
-Pues la verdad es que no me acuerdo de mucho...
-Quien ganara tendría derecho a una noche... una noche especial con los dos que perdieran... -me explicó Él. No terminaba de entender a qué se refería.
-Tú ganaste -continuó Ella-, te pedimos una hora para prepararnos. Me asombra que no te hayas dormido.
-Ah... -dije sin parpadear- ¿y en qué va a consistir exactamente esa noche?
Él se levantó. Me sentí pequeña, pues me sacaba una cabeza; sin embargo, al momento se inclinó para estar a mi altura y me cogió la cara con las manos. Su pelo marrón claro casi le tapaba sus ojos verdes que cada vez se acercaban más a los míos hasta que me rozaron. Me reí. No pude hacer otra cosa, pero Él insistió y siguió besándome con suavidad, sin prisas, rozando su lengua contra mis labios. Al poco tiempo no pude aguantar más y le seguí la corriente, entrelacé mis dedos en su corta melena y le devolví el beso.
De repente, una mano me rozó el hombro. Al separarme de Él me encontré con Ella, que también se acercaba a mí. Me besó y me pareció asombroso lo suaves que eran sus labios. Mientras, vi con el rabillo del ojo cómo Él se iba desprendiendo de su camiseta y dejaba ver su pecho casi sin vello. Aquello me puso de los nervios, lo cual hizo que aumentara la presión de los labios con los de Ella. Al poco se separó y empezó a desvestirse también. Yo iba a hacer lo propio pero Él me lo impidió.
-Espera- me dijo.
Ella se quitó la camiseta y los pantalones cortos que traía, enseñando el conjunto de lencería roja que llevaba bajo la ropa. Tiró la ropa bajo la cama y me besó el cuello mientras me quitaba la camiseta que yo llevaba. Él bajó hasta mis piernas y empezó a recorrerlas con su lengua, haciéndome cosquillas en la parte anterior de las rodillas. Me quitó la falda y dejó ver las braguitas rojas que traía, nada que hubiera preparado para una situación así.
Y allí estábamos, los tres en ropa interior, borrachos y calientes como nunca antes. Él se entretuvo con mis piernas y pies un rato más, dando lengüetazos y haciéndome cosquillitas por todos lados. Entretanto, Ella me quitó el sujetador con tanta delicadeza que casi no me di cuenta, enseñando mis pechos a ambos. Él sonrió ante tal visión, y aún más cuando Ella se deshizo del suyo también. Me mordisqueó el cuello y después la clavícula y cuando llegó a los pechos me besó todo alrededor antes de meterse el pezón derecho entre sus labios. Me estaba volviendo loca. Él se recostó en la cama y fue besándome cada vez más arriba. Noté su caliente aliento entre mis muslos y no pude evitar retorcerme de placer. Se rió un poco y me quitó las braguitas. Casi pude notar su sonrisa de satisfacción cuando vio lo húmeda que estaba. No fue tan paciente como Ella y metió con parsimonia su lengua entre mis piernas. Su recién afeitada barba me raspaba pero poco me importaba. Gemí. Ella vio cómo disfrutaba y lo hizo parar.
-Quiero jugar a una cosa...
-¿De qué hablas?- pregunté con toda la naturalidad posible.
Se levantó de la cama con dificultad y fue hacia un cajón para sacar un pañuelo de seda negro.
-Así no podrás saber quién te hace qué.
Vi cómo ambos sonreían complacidos mientras me hacían tumbarme de nuevo. Él se acercó para ponerme el pañuelo.
-Voy a hacerte mía.- me susurró al oído. Su respiración en mi oreja y sus palabras me estremecieron y me hicieron suspirar.
Ambos se levantaron de la cama y por un momento me sentí sola en la habitación, pero de repente empecé a sentir besos en el abdomen y caricias en el pelo. No entendía qué estaba pasando y me encantaba. Los besos del abdomen fueron bajando cada vez más y volvieron adonde lo habían dejado momentos antes. Supuse que era Él pero tampoco estaba segura porque ya no notaba su pseudo-barba. Quizás estaba teniendo cuidado simplemente. Lo corroboré cuando Ella se puso encima de mi cara, ofreciéndome su vulva y todos los jugos que venían con ella. Le lamí de arriba a abajo y luego en zig-zag, le metí la lengua lo más profundo que pude y por último jugué con su clítoris. Escuchaba cómo gemía y ello me hacía gemir más. Ella se había inclinado hacia delante y mientras Él jugaba con mi anatomía ella me rozaba el clítoris con sus finos dedos.
Paró en seco. Ahogué un gemido de desesperación. Ella seguía encima así que usé mis dedos para explorar dentro de ella. De repente noté algo caliente justo en la entrada de mi vagina. Imaginé lo que iba a pasar a continuación y sonreí. Él debió verme porque al momento introdujo su pene dentro de mí y yo me corrí al instante. Siguió con pequeñas embestidas mientras aumentaba el ritmo progresivamente. Notaba que iba a explotar de placer. Ella se quitó y se puso encima de mi abdomen para besarme y tocarme las tetas, esta vez con mucha más fuerza que antes. No pude reprimirme y me quité el pañuelo, no quería perderme aquellas vistas por nada. Vi cómo Él nos observaba con gusto, así que decidí deleitarle y tocarla a más no poder. Me gustaban sus cuerpos. Los de ambos, podría haber muerto mirándolos y habría muerto feliz. Él fue cada vez más y más deprisa, Ella se frotaba contra mí y yo me sentía inundada hasta que grité. Después quedó humedad y calor.
Lo siguiente que recuerdo es a nosotros tres tumbados en la cama, uno al lado del otro conmigo en medio.
-Bueno, no vendría mal darse una ducha, ¿no?
sábado, 25 de abril de 2015
Si tú no sueñas yo te sueño
Creo recordar que jamás había soñado con Rafa. Ni mucho menos con Pablito. Pero estaban los dos allí y, sorpresa, sorpresa, no estaba Julio. Y yo me liaba con Rafa, y Pablo me decía que saliera de mi mala relación. En fin, todo un tanto extraño. Supongo que en algún momento entenderé el afán sexual que siento por Rafa.
jueves, 26 de marzo de 2015
Dreams again?
Tenía que pasar. Tenía que volver a soñar contigo, era inevitable. Todo porque Julio me dijo que estarías en ese mismo autobús. Pero eso no importa, lo que importa ha sido el sueño. Porque me tenía que hacer una idea equivocada de ti, de nuevo. Y era tan bonito...
Estabas en ese cuarto de baño, me mirabas, yo agachaba la cabeza deseando que no me gritaras y teniendo la certeza de que ibas a hacerlo. Pero en su lugar sonreiste. Sí. Te acertaste a mí y yo retrocedí. Te pedí perdón, tú dijiste que no pasaba nada, que era normal y... Que lo que me ibas a decir cuando me bloqueaste era que te gustaba. Que siempre te había gustado. Yo no entendía nada, había visto su Tuiter hacía cinco minutos y tenía una foto de una pregunta de ask en la que llamaban fea a su novia y él decía que se la follaba. Me empezó a besar el cuello, me besó los labios, me dijo que me quería. Yo me separé. Sabía que Julio estaba en la habitación de al lado y no quería que me escuchara. Pero era feliz. Estúpidamente feliz. Y no por el hecho del magreo momentáneo que hubo, sino porque me había perdonado. Bermellón me había perdonado.
Y ahora estoy aquí, no me parece que tenga que perdonarme nada, pero espero con todo mi corazón que esto sea solo lo que es, un sueño, y que no vuelva a convertirse en mi obsesión, no podría soportarlo de nuevo.
lunes, 2 de marzo de 2015
La excepción
No es sino curioso que todo esto sea consecuencia de una noche de borrachera, pero de no haber sido por ella, todo seguiría igual y yo sólo me sentiría culpable por soñar con Bermellón por las noches. Pero tengo la certeza de que eso no va a volver a suceder, o al menos no de la misma forma. Hace un tiempo me di cuenta de que él iba a ser siempre una excepción en mi vida porque siempre he tenido algo con quien he querido tenerlo y él nunca iba a querer. Ahora creo que seguirá siendo la excepción pero por darme cuenta de lo imbécil e hipócrita que es antes de que pasara ese algo. Y aquí estoy, escribiéndote la que será la última entrada. Al final resultó que no me equivoqué, me hice una idea demasiado preconcebida de ti, pensé que bajo esa coraza borde y seria en la que te escondías había una persona amable y cariñosa, pero esa no era sino otra capa de ti. Al final, lo único que queda es odio, rencor y poco sentido del humor. Es una pena, desde luego, pero me alegro enormemente de haberme dado cuenta ahora y poder dejar de sentirme mal porque tengas novia. ¿De verdad creíste que ibas a hacerte el interesante diciendo que me ibas a decir una cosa y después no? Tuve la tentación de preguntarte, por supuesto, pero al momento me di cuenta de lo poco que me importaba lo que tuvieras que decirme. Así que sigue así, siendo tan básico, tan cruel, lo único que pareces al final es una persona débil y con poca confianza en sí mismo.
¿Y sabes lo que más pena me da? Que a mi madre le caes rematadamente bien y yo no podré explicarle por qué eres un capullo que no merece su cariño.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Mañana es 26
Ojalá pudiera olvidar a Jesús, ojalá pudiera verlo y decir "ya no eres el amor de mi vida, nunca más" pero probablemente eso jamás pase. Después de todo probablemente pueda seguir haciendo que me sienta un flan con su sonrisa, pero eso yo ya no voy a saberlo, ya no lo veo, y querría hacerlo, lo quiero. Entonces, la cuestión es ¿en qué sentido?
martes, 17 de febrero de 2015
Ni contigo ni sin ti
Es curioso porque, independientemente de que fueras tú o no, la reacción habría sido la misma. Mi corazón desbordado. Pero completamente acelerado, cualquiera diría que se me podría haber salido del pecho. ¿Por qué causas esa sensación en mí?¿Qué diablos tienes que te hace tan especial?¿Son acaso tus poderes sobrenaturales de heterócromo? Lo más probable es que nunca lo averigüe, yo estoy aquí muriendo por tus huesos y a ti te da igual. Y lo peor de todo es que es sólo una idea que tengo hecha de ti, probablemente no seas así, y en el hipotético caso de que llegáramos a hablar (ja, ja, ja...) me decepcionaría verte en realidad. Pero no consigo cambiar lo que siento, y por muy enamorada que esté de Julio, tengo la sensación de que el deseo que te profeso difícilmente va a menguar.
Ojalá yo yéndome a Barcelona y que todo esto acabe de una maldita vez. Hacer mi vida al margen de tus ojos y dejarte ir, cuando nunca te he tenido. Ojalá yo teniendo la oportunidad de tenerte...
jueves, 12 de febrero de 2015
Besos y rosas inexistentes
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Gatito
Lo dejaría todo por estar contigo. Y no lo digo en el sentido afectivo de la palabra, sino en el físico. Lo dejaría todo por estar a tu lado sin que fuera incómodo, simplemente tú y yo pasando el rato, charlando, viviendo. Cierto es que ya de paso algún roce no me importaría, pero es lo de menos, sólo quiero que sepas de mi existencia, que quedemos, que ¡sí, que estemos juntos! Porque sé que no eres ni mucho menos perfecto, sé que me pondrías de los nervios en muchas ocasiones, sé que tan rápido como puedo enamorarme de ti podría desenamorarme por cualquier tontería, pero también sé que movería cielo y tierra por ti, que quiero hacerte feliz, quiero hacerte entender que, sin poder evitarlo, he creado un vínculo a tu alrededor y no consigo romperlo, no quiero hacerlo. Suena como si fuera una acosadora y por eso probablemente jamás leas estas líneas, pero he de decir que como mucho soy una stalker, leo tus tuits, odio tus RTs e intento darte fav lo menos posible. Te quitaste ask y lo entiendo, pero me da pena, era una buena manera de saber quién eras, de conocerte de la forma más discreta posible. Ahora estoy aquí. Me empecé a interesar en Doctor Who por ti. Mi madre sigue preguntándose cómo cambié tan deprisa, de pasar tanto de esa serie a ser una enganchada, y todo fue por ti, por tener más tema de conversación. Hoy, de hecho, he visto el último capítulo de la segunda temporada. Debo imaginar la angustia que sentía Rose al saber que ya no iba a poder verlo más. Me siento extrañamente identificada...
Mi Doctor, tú siempre te parecerás a David Tennant.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Something
domingo, 9 de noviembre de 2014
Volveremos
Fue especial, fue demasiado especial, tan especial que se nos fue de las manos, si tan sólo hubiera ocurrido todo dos años más tarde... pero sigo pensando en lo que dijo ella: "conocí al amor de mi vida, lo perdí y lo encontré tres años más tarde". Tres años. Después de los cuatro años que pasé enamorada de ti, no me importa esperar un poco más para saber si de verdad queda algo, si deberíamos estar juntos, si eres el amor de mi vida.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Decepciones
Mi padre es como el señor del vídeo, lo único que le diferencia es que él lo camufla diciendo que quiere que busque algo que me guste... pero que me asegure un buen trabajo después. Mi madre no hace otra cosa que decirme que espere, que tenga paciencia, como si por insistencia fuera a conseguir que me entusiasmara la maldita carrera que estoy haciendo. No, no me gusta nada mi carrera, y entiendo que estén preocupados por mí, que vean que no me apasiona nada, pero ¿cómo va a apasionarme algo si no me dan la oportunidad de probarlo? Lo único por lo que tengo cierto interés es por la repostería, y mi padre se empeña en decirme que no haga siempre las mismas cosas, ¿así cómo pretende que me llegue a entusiasmar?¿Cómo quiere verme haciendo bien algo si a las dos veces que me sale mal ya dice que haga otra cosa?
Es cierto que no existe algo que me llene, o al menos aún no lo he descubierto. No quiero estar metida en un laboratorio, no quiero pasarme la vida viajando constantemente para meterme en agujeros a buscar huesos, no quiero enseñar, no quiero estar delante de un ordenador y volverme una empresaria trajeada que viaja todas las semanas a Madrid. Quiero bailar todos los días, quiero preparar magdalenas, tartas y soufflés y que el resto del mundo los pruebe y me diga que están ricos, quiero organizar eventos a gran escala, quiero hacer vestidos impresionantes, quiero ser feliz haciendo algo que me haga feliz. Si le dijera a mi padre que me gustaría hacer cualquiera de estas cosas se reiría de mí, para él no existen los trabajos buenos que no impliquen la ciencia, quiere que sea lo que él no pudo llegar a ser por mi culpa, y me da miedo decepcionarlo, me da miedo que no se sienta orgulloso de mí, quiero hacerle ver que puedo llegar a ser alguien, pero probablemente no sea el alguien que yo quiero ser, y eso me duele.
domingo, 19 de octubre de 2014
Goal
Tan sólo quiero conocerte. Menuda obsesión la mía, pero es verdad y no consigo hacer nada para evitarlo. Sé que si borrara tu número, si dejara de seguirte en tuiter seguiría haciendo lo imposible por saber de ti, porque me mantienes viva. Eres lo más interesante que me ha pasado en mucho tiempo, y me hacen gracia todos esos tuits en los que te compadeces de ti mismo por tonterías. La vida no es tan triste, si tan sólo pudiera hacértelo ver...
Eso jamás ocurrirá, después de todo cada uno tiene su vida y busca sus metas. No creo que sea capaz de luchar por ti, mi meta.