Ahora que las cosas han cambiado tanto, que mis prioridades son diametralmente opuestas a las que tenía este verano, que usurpaste mis sueños y mis pensamientos durante por lo menos tres días seguidos y con las mismas desapareciste de ellos, que el debate ético y moral de estar en una relación ya no tiene sentido, que Miguel ya no forma parte de la ecuación... ahora vuelves a mí. Y no eres consciente, es lo peor de todo, no eres consciente de que te veo morderte el labio y solo puedo pensar en besarte, que te escucho y solo quiero llevarte la contraria para que la conversación no acabe, que solo me gustaría darte un abrazo al despedirnos. Hablas de Judith (espero que se escriba así) y noto el dolor en tus palabras, ojalá me contaras qué pasó, sé que hay en ti mucho más de lo que la gente ve, no eres simplemente una persona que disfruta de las pequeñas cosas, eres muchísimo más, lo sé, lo veo en tu mirada perdida cuando piensas que nadie te está mirando, te pierdes en un universo del que me gustaría formar parte. Pero es complicado, Sebas no me deja avanzar y yo no sé si tengo ganas de intentarlo de verdad, el chute de hormonas está bien pero no eres una persona de la que pueda enamorarme y tengo la sensación de que tú sí podrías llegar a enamorarte de mí. No sé si conformarme con soñar que nos despedimos y te roban el dinero dos calles más allá, te oigo y vuelvo a ti, nos besamos en el portal de mi casa e intentas que nos acostemos cuando mis padres están en la casa, sé que no eres así. Podría conformarme. Pero algo en mí me pide que lo intente, que trate de acercarme a ti por todos los medios, que te enseñe cosas nuevas, que te busque. Y bueno, voy a quedar contigo para ir al barquito, tenemos por lo menos diez minutos de intimidad, algo es algo.
martes, 3 de enero de 2023
Sad eyes
domingo, 9 de octubre de 2022
Etiquetas
Dijiste la palabra mágica y yo jamás en mi vida me he sentido más aliviada. "Estoy bien". Y de repente el dolor que me oprimía el pecho de pura culpabilidad se fue porque sé que lo has dicho en serio. Probablemente no estés bien del todo pero saber que lo entiendes me deja respirar. Saber que no te voy a perder también. Todas las rupturas de mi vida han sido tan dramáticas que dudo poder sobrevivir a otra más. Sí, puedo vivir dejando que seas mi mejor amigo. De hecho es algo que me apetece sobremanera, quién iba a decirlo. Disfrutar de tu compañía sin sentir que soy una falsa, no tener que quedar casi por obligación, quererte bien como puedo quererte ahora mismo. Dios mío, quiero quedarme en esta sensación para el resto de mi vida.
martes, 16 de agosto de 2022
Ardo
No, no me hace falta soñar contigo a estas alturas. Yo me lo guiso, yo me lo como. Y lo cierto es que no puedo dejar de pensar en el lunar de tu lóbulo izquierdo y de cómo me lo comería. De cómo me restregaría por tu piel y entrelazaría mis dedos por tu pelo mientras te beso. Hacía tiempo que no me gustaba nadie tanto y cuanto más te veo más me gustas. No para llevarte al altar, ni siquiera para tener una relación, me gustas en el plano más físico de la existencia. Tus ojos tristes, tu sonrisa, tu lóbulo, tu vello, todo tú me gustas. Y querría poder tocarte, poder acariciarte y besarte y zambullirme en tu mirada durante horas. No es algo que me pueda permitir siquiera intentar pero una no pierde la esperanza de encontrar un resquicio de relación que nos separe de él, que nos una a nosotros sin interferencias. Puede que lo haya encontrado en las pelis de miedo pero él no me va a dejar explotarlo. Pero las noches de locura que podríamos pasar tú y yo. Lo que podríamos aprender el uno del otro. Qué bonito sería poder intentarlo en vez de tener que desnudarte con la mirada cada vez que quedamos. Te quitaría la camiseta y exploraría cada poro de tu piel hasta memorizar el plano de tus lunares. Dejaría que besaras mis estrías y que me cogieras en volandas para llevarme a la cama. Me pondría encima de ti y te escucharía gemir gritando mi nombre. Sí, sería bonito que yo también te gustara y no tener un novio al que conoces desde hace quince años. Pero bueno, para eso está este blog y mi imaginación.
domingo, 14 de agosto de 2022
Edu
Un roce de manos. Un choque de rodillas debajo de la mesa. Una visita inesperada cuando nadie más le dio importancia. No hizo falta más para ponerte en el punto de mira. "Se parece a él" pienso, como si fuera una justificación. Es alto, es grande, es tímido, es callado. A estas alturas creo que está más que claro cuál es mi tipo. Pero él es más guapo, él tiene una sonrisa más bonita y cuando habla podría escucharlo durante horas.
Estábamos en los vestuarios de un gimnasio. Había un banco frente a un gran ventanal desde el que podía verse la piscina al atardecer. Quedaba poca gente. Quedábamos nosotros, el grupo variopinto allí en el agua aprovechando los últimos instantes de luz naranja antes de que los focos iluminasen con su fría luz aquel lugar. Yo salí antes, tenía frío o qué sé yo, quizás solo quería estar sola, suele pasarme cuando paso mucho tiempo seguido rodeada de gente. Fui al vestuario unisex con mi bañador amarillo con peces azules envuelto en una toalla, cerré las cortinas del ventanal. Me quedé allí, quieta, inmóvil, recuperando energía vital, disfrutando del silencio. Pero el silencio no duró mucho, la puerta de entrada crujió y él entró en la estancia. Se sentó a mi lado, demasiado cerca, nuestras pieles casi podían rozarse debajo de las toallas, el calor que emanaba su cuerpo me mareaba. "Se parece a él" pensé mientras notaba cómo el corazón se me desbocaba. Apoyó su mano sobre la mía y en un acto reflejo me separé y me levanté, como si fuera un desconocido al que no quisiera importunar pero él no me dejó alejarme, me agarró suavemente del brazo y me hizo ponerme frente a él. Puso sus manos en mi espalda y me acercó más, dejó caer su cabeza contra mi pecho y se quedó ahí abrazándome, escuchando mi corazón latir a mil por hora. En mi mente el debate interno continuaba y me impedía reaccionar. "Está ahí fuera". Una mano temblorosa acarició su nuca, era difícil resistirse estando las cosas como estaban. Su olor me embriagaba todos los sentidos. Él se separó y yo volví a sentarme a su lado. De fondo podían escucharse los tenues chapoteos de nuestros amigos pero yo poco más podía escuchar que el bombeo de sangre en mis oídos. Sus manos rodearon mi cuello y tiraron levemente hacia sí, muy despacio, casi como pidiendo permiso. "Espera" le dije, mi debate aún no había terminado, aunque tenía claro quién iba ganando. "Lo entiendo" me dijo con toda la dulzura del universo. Lo entendía de verdad pero eso no quería decir que no fuera a luchar por lo que quería. Apoyé la frente en su hombro, tenía los sentidos nublados y demasiadas ganas de intentarlo como para seguir teniendo dudas. Lo miré, le aguanté la mirada todo lo que pude y cuando fue demasiado me acerqué a él. Nuestros labios tuvieron una primera toma de contacto, húmeda, fría, eléctrica. Esbozamos una sonrisa. Seguimos besándonos, esta vez con más ganas, más ansia, menos miedo. No había debate ya.
Es divertido y sorprendentemente fácil soñar contigo. No tengo que hacer más que pensar en ti mientras me concentro en respirar y pluf, de repente todo mi mundo onírico está imbuido por tu presencia. También es verdad que te puedo moldear a mi antojo, que no tengo prácticamente referencia tuya ni física ni psicológica, no te conozco lo suficiente. Es, pues, un misterio a descubrir cómo te aparecerás cada noche. Porque lo haces, vaya si lo haces.
Esta vez era un tren. Blanco, muy blanco, muy futurista, con puertas que hacían ruido de despresurización al abrirse. Y tú venías a mi compartimento por las noches, huyendo de las miradas, buscando la mía. Y hablábamos. Como dos adolescentes que no se atreven a dar un paso más por el qué dirán. No hablábamos de nada, lo importante era estar ahí juntos. Es curiosa mi concepción de un sueño cuasi erótico, uno en el que ni siquiera nos quitamos la camiseta. Supongo que echo demasiado de menos esa sensación de enamorarse, de los químicos bullendo en mi cerebro y lo busco en cualquier lugar. Ya lo hice en Noruega, ¿por qué no aquí? Y dejar a Sebas implicaría no verte a ti y no quiero hacerlo. Tampoco es que siga con él solo por eso pero es verdad que ya no es una cuestión de apetito sexual general sino con él. No me atrae. Pero ahora mismo no tengo amigos con los que quedar y no quiero estar sola el resto del verano. Quizás en la FP conozca gente interesante y pueda armarme de valor para dejarlo y no sufrir por no poder verte más. Ahora mismo eres mi mayor divertimento, quién lo iba a decir. A ver cuánto dura.
domingo, 13 de marzo de 2022
Whatever
I don't know what to do. I really don't. I could show you this and tell you to use google translate, I could tell you that I just want you to want me. For no fucking reason. I just want to feel desirable, wanted, atractive and I don't know how to do it without freeze to death. I don't know how to start a conversation with you, what to tell you to be funny, interesting to your eyes. I don't want to fuck with you. I'm not even atracted to you, I just... want to have fun, like all those years ago. I want to have fun and to flirt and to kiss someone if I want to. Fuck me and my romantic monogamous bullshit decisions. I have always been better at expresing myself writing than talking. I could write to you and tell you what I really think, that I care about you, that I'm happy when you show me something you think I will be interested in, what is it about me and lost causes, sad people, broken people? I want to talk to you, send you stickers, send you sexy pictures for no reason, just for you to see me.
sábado, 12 de marzo de 2022
Delirios de grandeza
Reviendo Fleabag por cuarta vez me ha hecho darme cuenta de uno de los grandes problemas de mi vida. No soy, ni mucho menos, una adicta al sexo como Fleabag pero no puedo sentirme más identificada con ella que en el momento en el que dice que no hay nada peor que no conseguir atraer a una persona. Tienes que conseguir que todo el mundo te desee. Y es tan difícil. Y agotador. Y ha acabado con tantas amistades. Pero no puedo evitarlo, si una persona suscita el más mínimo interés en mí necesito notar que quiere acostarse conmigo aunque yo no quiera hacerlo con él (maticemos el él porque en estos aspectos soy super hetero para mi eterna desgracia), es tan cansino ser sutil y comedida y coquetear de forma "inconsciente" hasta llegar al punto en el que la tensión pueda cortarse con un cuchillo. Laura me decía que coqueteaba y siendo sinceros en aquel momento yo realmente estaba convencida de que no coqueteaba, que era mi forma de ser, pero estaba claro como el agua. Y me encantaba recibir una atención igual de sutil y superior al resto de la sala, sentir que las miradas se desviaban, ser un objeto de deseo y sobre todo saber que, a pesar de todo, no era por mi físico. Como buena chavala dentro de ciertos estándares puedo cumplir ciertos cánones pero estaba claro que lo que les gustaba de mí era mi personalidad. Nunca he gustado desde el primer momento y eso tampoco me ha molestado nunca especialmente. Pero ah, cuando llegan a conocerme y ven todo lo bueno (y solo lo bueno) que hay en mí, con un sentido del humor mordaz, inteligente, malhablada, sincera, misteriosa, con un deje triste y melancólico disimulado entre un sinfín de mierdas que puedo decir de mí misma solo para hacerme la interesante. Y eso les gusta, les gusta que hable de sexo y que admita que veo porno y que tenga unas ideas claras y que sea capaz de decir que soy una mierda de persona. Les gusta creer que no finjo ser quien soy. Pero a veces no sé dónde termina este personaje que se parece muchísimo a mí y dónde empiezo yo, con mi mierda de autoestima, mis ganas de llorar y mis problemas con el sexo. A veces me pierdo en esta vorágine de tonteo y me creo que puedo ir un paso más allá sin perderme por el camino y no sé si me gustaría convertirme en la chica del flirteo, la que sonríe y mira por la ventana esperando que otros se fijen en lo triste que está. Cada vez se fijan menos, eso está claro, pero también es verdad que cada vez me esfuerzo menos por mantener esta imagen deshecha y adolescente de mí misma, aunque a veces (como ahora) me gusta intentar sentirme deseada de nuevo y hago serios esfuerzos por llegar a unos niveles en los que tengo la sensación de que ya no puedo competir. Aquí todo el mundo es muy joven y creen que soy una abuela, no soy un objeto de deseo cuando tienen a cincuenta chicas sin sujetador y con siete años menos. No hay donde competir. Además, hablar noruego es un plus y ahí me ganan de calle. Me queda Nicolás, pero hasta me sabe mal intentar tontear con él teniendo en cuenta la clara depresión que tiene y cómo le puedo joder aún más rechazándole. Pero es la primera persona aquí con la que tengo suficiente confianza como para hablar de cualquier cosa y es tan fácil decir que no me odia y que él me responda que no, que no lo hace.
domingo, 6 de febrero de 2022
¿Sabrás tocar Baker Street?
Tu sonrisa me acosa en sueños y se me hace cada vez más difícil disimular. A veces tengo la sensación de que solo intento grabarte a ti y termino no haciéndote un solo plano para evitar que pienses que me estoy acercando demasiado. Te rehúyo en las comidas y a la vez intento darte celos con Nicolás, estúpida de mí. Como si te importara lo más mínimo lo cercana que soy con Nicolás. Pero te me apareces en sueños y me dices que no quieres nada conmigo cuando nuestros labios están a menos de un palmo de distancia y a mí me entran las siete cosas. Y sé que se me pasará, que pasarás a ser un nuevo Bermellón y en cuanto este curso termine y desaparezcas de mi vida no volveré a acordarme de ti pero ahora estás a cuatro metros de mi cuarto y me gustaría llamar a tu puerta y besarte. ¿Habrás tenido novia alguna vez?¿Habrás besado a alguien en tus 19 años de vida? Ya no sé qué pensar, para mí era bastante improbable que una persona cercana a los 20 años nunca hubiera siquiera besado a otra (teniendo en cuenta el verdad o atrevimiento) pero aquí las cosas son distintas. Y eso, tu camiseta azul, tu media sonrisa, tus gafas, tu tono de voz inquebrantable, tu poca capacidad para entender los mundos tan distintos de los que venimos, eres un soplo de aire fresco, necesario pero intocable. Tendré que conformarme con tontear con Nicolás hasta que se convierta en un problema para nuestra amistad. O con Jon, eso ya serían palabras mayores.
miércoles, 26 de enero de 2022
River flows in you again
Estaba haciendo yoga y ha sonado nuestra canción. "Nuestra canción", como si tuviéramos quince años, aunque era lo que teníamos cuando decidimos hacerla nuestra. Y estaba yo tan tranquila haciendo el perro boca abajo y por un momento me he desequilibrado. Ya dije de forma mucho más pública que la música me trae básicamente por la calle de la amargura porque tiendo a relacionarla en exceso con las personas y los sucesos y las sensaciones. Y mira que hace años (pero años) que no nos vemos y que no nos hablamos y que pasaste a ser un apéndice en la historia de mi vida donde tus mayores logros fueron joderme la existencia durante unos cuantos meses y ser el primer tío que metió su pene en mi vagina (congrats!) pero algo se me revolvió durante un instante al escuchar las notas de ese piano. Quizás simplemente es que es una buena canción, no lo sé, o que puestos a echar de menos puedo echar de menos como si no hubiera un mañana incluso a gente cuyo tono de voz ya no recuerdo. La práctica de yoga terminó y ahora me jode estar así porque llevo dos días de muy buen humor y ahora ya no estoy de tan buen humor. Voy a jugar un rato al lego a ver si se me pasa.
lunes, 17 de enero de 2022
jnksdfksjndf
Ya no sé si es el frío. Las horas de luz. El aislamiento. Echarte de menos. No sé qué es lo que está haciendo que me sienta así. No te puedo escribir y me pregunto qué pasará el 19 de febrero, el siguiente gran evento en nuestro calendario: tu cumpleaños. Después de las navidades y de las lágrimas y de aquella conversación y del regalo me pregunto qué prefieres. Porque tengo la extraña sensación de que preferirías que no te dijera nada para evitarte el compromiso de tener que responderme. Y bueno, sería lógico después de todo. Pero me aferro a mis recuerdos y a tus gafas y a tus rizos en un intento desesperado de sentir que aún nos pertenecemos, que diez años son muchos años y que conformarme con tomar una cerveza no es suficiente. Pero sé que eso sí es lo que tú quieres, o al menos lo que querrás cuando decidas dejar de fingir que no existo y que plantearme viajar de nuevo contigo o ver siquiera a tus padres una vez más se sale de lo que quieres ofrecerme esta vez. Y me tiene que bajar la regla y no veo el sol desde hace una semana y hoy te echo de menos. Más que de costumbre. Pero me meto mis palabras por donde me quepan y mi dolor seguirá siendo mío mientras me haces salir del Evoland 2 para jugar al Monster Hunter cuando solo me queda un logro para conseguir el 100%. Oh, qué bien me ha venido tener una distracción en forma de videojuego pero eso, todos lo sabemos, no es una solución permanente. No, no creo que te felicite. Por primera vez en diez años no creo que lo haga. Has cambiado. Y eso está bien, aunque se haya llevado nuestra relación por delante. Suele pasarme.
sábado, 4 de diciembre de 2021
Not prom
Es maravilloso cómo funcionan las hormonas en este tipo de situaciones. Cómo pasamos en cuestión de minutos de sentir un cariño tontorrón al odio más profundo. Bueno, tampoco es que te odie, pero no estás precisamente en el top tres de mis personas favoritas ahora mismo. Y no pasa nada, la verdad, porque este estúpido y pequeño descalabro me ha hecho, una vez más, darme cuenta de lo que tengo justo delante. Y no, él no es exótico como tú ni toca el saxofón pero con él puedo ser yo misma en un mundo en el que me es muy difícil expresarme. Él me busca y yo me dejo buscar porque ahora mismo no doy más de mí pero es que tampoco hace falta mucho más. Sí, era probablemente lo que necesitaba para dejarme de tonterías. Pero aun así joder, era lo último que le faltaba a mi pobre autoestima. En fin, espero que esta chica te diga que sí, sea quien sea.
Prom
Dijiste que sí. Sure, we can go together. Y después de toda una mañana planteando estrategias, si en las mesas, si invitarte a jugar al billar, si esta noche después del concierto, después de un té silencioso y una conversación intranscendente me dijiste que sí. Y me siento como una adolescente encariñada de nuevo pero con la sabiduría suficiente como para tener el valor de pedírtelo. He esperado demasiado durante muchos años y nunca he sido de esas personas a las que las invitan a salir. Tampoco me importa mucho, así puedo elegir y no tener que enfrentarme a tener que decir que no. Y tú no has dicho que no, has dicho que sí y el pecho me va a explotar. Poder tocarte, poder tenerte realmente cerca aunque sea a unos niveles de ridículo apabullantes. No creo que en ningún caso supere la cara que debí de poner cuando me dijiste que sí. Y es una mierda porque tú eres un crío y yo voy camino de convertirme en una señora mayor y tú eres noruego y no levantas la voz y yo tengo que hacer esfuerzos por no decir fuck en cada frase y qué tendrán los músicos, que siempre me han gustado y aquí hay demasiados. La gran pregunta ahora es ¿con o sin sujetador?
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Sigurd
De repente no quiero escribir relatos eróticos sobre ti. Quiero besarte de verdad y abrazarte y que me levantes la ceja cuando me miras. ¿Confirmamos crush? Confirmamos crush. Y me gustaría no sentirme una completa idiota a tu lado, se me olvida cómo hablar inglés y quiero que la tierra me trague. Quiero que me hables acerca de todo lo que te ha llevado a estar aquí. Quiero entender qué te hace especial. Para qué nos vamos a engañar, quiero invitarte al apartamento, que abramos la botella de sidra, nos emborrachemos y nos liemos durante toda la noche. Pero supongo que en su lugar volveré a tocarme pensando en ti. Llevo estos dos días preguntándome si tendré algún tipo de atractivo sexual para ti. ¿Me habrás mirado el culo en la fila del comedor?¿Te habrás fijado en que tengo los pezones duros por el frío? Yo hoy me he dado cuenta de que te va a reventar la camiseta a la altura del antebrazo y por un momento he tenido que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no comerte la boca delante de toda la gente que estaba jugando al billar. Pero tú no intentas estar conmigo; no lo evitas, pero tampoco me buscas. Y yo llevo tres días buscándote. Subo a cenar por ti, me integro por ti, mi mirada te busca entre los cien pares de ojos y cuando te encuentran nunca les devuelves la mirada. Ay. Es complicado ligar en otro idioma, teniendo a tu novio viviendo en la habitación de al lado y con una persona que no tiene el más mínimo interés en mí. Se me ha juntado todo, ya ves. Y es una mierda porque realmente me gustas muchísimo, más allá de que me pareces tremendamente atractivo (cosa harto extraña porque nunca me habían atraído los rasgos asiáticos) es que eres un puto amor de persona. Con tu media sonrisa y tus gafas y tu predisposición a hablarme en inglés, a entablar conversación. Supongo que era fácil que empezaras a gustarme dada la situación. Ahora la gran pregunta es qué hacer al respecto. Ya veremos el lunes que viene.
lunes, 15 de noviembre de 2021
Fantasías animadas noruegas
Hablais entre vosotros y no entiendo lo que decís. Sonreís y me mirais, no sé qué esperais de mí. Sigurd empieza a contar... "en, to, tre, fire, fem" y cantais solo para mí. Vuestros ojos me recorren y me sostienen la mirada mientras murmurais notas entre dientes sin dejar de sonreir. Me ruborizo. Tengo que desviar la mirada antes de empezar a hervir. Os acercais despacio y yo me alejo por instinto, pero Bendik me agarra por el brazo. No puedo escapar. Tampoco creo que quiera. Sus ojos azules me atraviesan y hacen que me derrita por dentro. Noto un dedo que me acaricia suavemente el cuello. Sigurd, con sus profundos ojos marrones y sus rasgos asiáticos mezclados con el más perfecto noruego, es un misterio para mí cómo ha llegado a Noruega porque está claro que no es de aquí, pero nunca me he atrevido a preguntarle por sus orígenes, solo me limito a admirarlo. Sin dejar de tararear una canción de jazz acerca sus labios a mi cuello y me besa suavemente. Mi coño palpita. Bendik sigue el ritmo golpeando mi brazo con sus dedos sin soltarme. Sube poco a poco su mano hasta mi pelo, enreda los dedos en mi melena, la canción ha terminado. Me acerca a sus labios. Me besa, algo torpe en un primer momento, casi con ansia, pero regulando la velocidad al poco y convirtiéndose en un beso apasionado e intenso. Sigurd agarra mi culo con delicadeza al principio pero al notar la subida de tensión en aquel beso aprieta con fuerza y me muerde el cuello. Gimo flojito, lo suficiente para que os sintais satisfechos. Bendik se aleja y sus labios con sustituidos con los de Sigurd, es curioso cómo cambia la forma de besar entre dos personas: él me besa como si fuera el ser más delicado del universo, como si fuera a romperme al roce de sus labios. Me encanta, pero necesito más. Agarro su espalda y lo acerco a mí, noto su erección, mi coño reacciona y se humedece, me gustaría fusionarme con él, convertirnos en un solo ser a base de frotarnos eternamente. Bendik se ha alejado y contempla la escena, parece estar divirtiéndose por el tono que usa al hablarle a Sigurd, pero yo sigo sin entender nada de lo que decís. Veo por el rabillo del ojo cómo se quita la camisa y los pantalones y mi emoción se dispara. Se acerca de nuevo a nosotros y nos obliga a separarnos. Cuando Sigurd lo ve en ropa interior hace lo propio y ahí estais los dos frente a mí con tan solo unos calzoncillos que no disimulan nada el empalme que teneis. Por alguna razón soy yo la que se siente más desnuda al tener aún tanta ropa y vosotros tan poca, pero vuestra mirada me dice que no va a durar mucho. Bendik se coloca frente a mí mientras Sigurd se pone detrás. Bendik me besa, esta vez con mucha más precisión que antes y de mientras me desabrocha los botones de la camisa de cuadros de franela que llevo puesta. Toda una sex-symbol, esa soy yo. Y, sin embargo, parece que de alguna manera os gusta mi naturalidad, mi falta de maquillaje, mi despreocupación por la imagen, mis pelitos en las piernas. Sigurd me agarra la cintura con fuerza y pega mi culo a su entrepierna mientras me gime al oído. Este muchacho va a matarme del gusto. Sus manos me abrazan desde atrás mientras mis brazos se apoyan en los hombros de Bendik, quien a su vez trata torpemente de hacerse un hueco entre la piel para poder acceder a la hebilla del sujetador. Sigurd recorren mi vientre subiendo hasta mi pecho. Contengo la respiración. Bendik me mira con una sonrisa pícara. "Is this okay?" me pregunta sin dejar de sonreir. "Ajá" es mi respuesta, aunque suena más como un suspiro. Desabrocha el sujetador. Sigurd tira de él y lo deja caer al suelo. Me siento expuesta, nunca había tenido tanta atención solo para mí. Hago el ademán de taparme pero Bendik me lo impide. Sigurd me desabrocha desde atrás el botón del pantalón y baja la cremallera. Me gira para estar delante de él y ambos os agachais para quitarme el vaquero. Noto vuestros besos rozándome las piernas y creo que voy a explotar de placer a medida que subís. Me siento fuerte con vosotros de rodillas a mis pies. Sigurd hunde su nariz en mi coño aún protegido por las braguitas mojadas mientras Bendik me muerde la nalga. Empiezo a temblar, me cuesta mantenerme de pie ante esta situación y ambos os dais cuenta, por lo que os levantais y entre risas y palabras sueltas en noruego me conducís hasta la cama. Me haceis tumbarme y Sigurd coge su camiseta para atármela alrededor de los ojos. Me pone cachonda el olor que impregna la prenda de ropa. Mi mundo se oscurece pero el resto de mis sentidos se agudizan. Puedo escuchar vuestras respiraciones entrecortadas, vuestras risas entre dientes, noto vuestro calor cerca de mí aunque no puedo diferenciarlos. Unos labios me rozan el pezón que ya estaba duro como una piedra. Una lengua me recorre el empeine y yo me retuerzo de placer. Los labios me besan el pecho y me muerden el pezón derecho con dulzura. Una punzada de placer se me refleja en el clítoris, ayudada por la boca que me lame los dedos de los pies. Mi espalda se eleva y siento que no puedo más. Unas manos se elevan por mis piernas suavemente hasta llegar a mis braguitas. Las agarran. Tiran de ellas. El no poder ver su reacción me hace tener un poco menos de vergüenza, pero aún así la expectación me mata. Después de unos segundos que parecen una eternidad noto cómo un aliento se acerca poco a poco a mi pubis. Mi pelvis se acerca a él incontrolablemente, pero eso le hace detenerse. Debo ser paciente, mucho me temo. El aliento vuelve a acercarse y empieza a mezclarse con mi humedad. Una tímida lengua separa mis labios y se adentra poco a poco en mi coño. Tengo la sensación de que voy a reventar de un momento a otro. Unas manos me acarician y me besan el vientre y el pecho, no puedo dejar de gemir. Un dedo entra en mí a la vez que noto la presión de un beso húmedo y apasionado. Así que es Sigurd el que está abajo y Bendik arriba. La imagen me excita aún más pudiendo imaginarme quién está haciendo qué. Palpo con una mano la superficie del colchón hasta encontrarme con una rodilla, apuesto a que es la de Bendik. Recorro el muslo a base de caricias hasta llegar al calzoncillo. Se le escapa un gemido y hunde su cara en mi cuello. Es adorable. Tanteo el terreno con mi mano y escucho sus reacciones, tiene una erección tremenda. De repente una ola de placer me inunda y es que Sigurd se ha dado cuenta de que no le estoy prestando toda la atención que debería y ha decidido pasar al siguiente nivel. Sus dedos de saxofonista me follan y su lengua no deja mi clítoris. No puedo más. Bendik se incorpora sabiendo lo que pasa y yo necesito veros. Me quito la camiseta y veo cómo Sigurd me mira disfrutar mientras me lame el coño. Bendik me contempla fascinado, pareciera que es la primera vez que ve a una persona a punto de correrse. Me muerde un pezón y me pellizca el otro y es lo único que me faltaba. Un abismal orgasmo me inunda, el tiempo se para y en el universo parece que solo existimos nosotros tres, no tengo voz para todo lo que quiero gemir, no tengo palabras para todo lo que quiero deciros. Los espasmos se amontonan, las manos se me duermen y no puedo dejar de sonreir. Pasan varios segundos en los que solo soy capaz de sentir el placer más absoluto. Poco a poco las contracciones se van espaciando y mi respiración vuelve a su estado natural. Sigurd saca con todo el cuidado posible los dedos de mi entrepierna, aunque me retuerzo brevemente por lo sensible que está todo, y se tumba a un lado. Bendik al otro. Ambos me mirais y a mí me entra la risa floja. Supongo que es el momento de devolveros el favor.
Me recompongo durante unos instantes y me siento en la cama. La vergüenza se ha esfumado. Os miro. Vuestra belleza me embarga. Me mirais. Ojalá poder meterme en vuestras mentes con google translate para saber qué se os pasa por la cabeza a estas alturas. "What now?" os pregunto, aunque sé perfectamente que está en mi mano decidir qué pasará a continuación. Intercambiais miradas. "Now we do whatever you want". El tono lascivo que usa Sigurd vuelve a encender una chispa en mi interior. Debe ser todo un récord poner a alguien caliente tan rápido después de semejante orgasmo. Me acerco a vosotros de nuevo a cuatro patas y os hago incorporaros para que todos estemos a la misma altura. Nos fundimos en un mar de lenguas y saliva, de labios y sonrisas a tres. Las manos entran de nuevo en la batalla y empiezan a intentar ganar terreno en los cuerpos de los demás. Me sobra la poca ropa que aún llevais y lo sabeis. Como si pudiéramos leer los pensamientos del otro Bendik se separa y se baja los calzoncillos y aunque mis labios no se han separado de los de Sigurd no puedo dejar de mirar su figura joven y atlética, con brazos y muslos prominentes propios de un buen batería. Se tumba en la cama y nos invita a acercarnos. Aceptamos la invitación. Sigurd se quita también su ropa interior y por fin puedo verlo en todo su esplendor: más delgado y fibroso que Bendik pero igual de atractivo. Bendik tira de nuestros brazos y nos caemos encima de él. Reímos. Besa a Sigurd mientras me agarra fuertemente el culo. La visión me pone cachondísima, tanto que no puedo evitar empezar a frotarme el clítoris con los dedos. Bendik se da cuenta y toma el relevo cogiéndome por los muslos y haciéndome sentarme encima de su cara. Sigurd se acerca y me da un beso que bien podría ser capaz de parar el tiempo. Toco su pecho, pellizco sus pezones (gime) y bajo la mano hasta encontrar su pene duro cual roca. Empiezo a rozar suavemente todo el miembro intentando seguir la cadencia con la que Bendik me hace el cunnilingus, aunque sé que esta vez es él el que quiere más.
jueves, 8 de abril de 2021
I'll love you for a thousand more
A veces me pregunto cómo puede vivir la gente con esta sensación continua de quedarse sin tiempo. Este crear recuerdos sin ser consciente de que se están yendo a medida que los vives. Soy una romántica en el sentido más literario de la palabra. Me duele el alma todo el tiempo. Ella está al borde de la muerte y yo no hago más que pensar en mí, en cómo sobrevivir a ello, cómo no destrozarme por el camino y sin embargo me hago daño visitando ese momento de mi vida en el que todo era terrible y a la vez maravilloso, ¿qué coño me pasa? La música me duele, las fotos me duelen, el universo me duele y ni siquiera tengo un método para que se vaya durante un rato. Ahora me hago fotos y no me reconozco en ellas, soy demasiado mayor, tengo demasiada papada, el pelo está demasiado corto, la nariz sigue demasiado grande. ¿En qué momento ha empezado a escapárseme la vida entre los dedos para no darme cuenta de que hace diez años de que todo empezó? Más de diez años. Me duele todo.
jueves, 31 de diciembre de 2020
Feliz año nuevo
Sé que esta pelea no va a acabar con nosotros, que no va a ser el fin. Lo sé. Pero, sin embargo, me pregunto cuántas peleas quedan para el final, para que sea la gota que colma el vaso. Me hallo sintiéndome tremendamente egoísta por pensar que merezco algo mejor que lo que tú puedes ofrecerme, por una vez creo que soy yo la que podría aspirar a más y no al revés. Esta vez no lo he hecho todo mal. Me hallo pensándole una vez más, volviendo a él que nunca debió irse, al que en estos momentos, como siempre, siento que pertenezco. Y me pregunto en qué momento empezaste a creer que no estabas por debajo de él, cuándo conseguí engañarte para que pensaras que estamos hechos el uno para el otro. Pero él, con todos sus defectos, sus problemas, sus mierdas y sus gafas rotas siempre estará por encima de ti. Quizás en un futuro conozca a alguien que finalmente lo supere, pero tú no eres ese alguien. Después de tres años sé que no lo eres. Y bueno, no pasa nada, estamos bien, nos lo pasamos bien... pero no es suficiente. Llegará el día en que no sea suficiente y no sea capaz de aguantar más a tu familia, a tu concepto de familia y tu amor se hará cada vez más insoportable y no querré ir al sexólogo por ti. ¿Cuántas decepciones nos quedan?¿Cuántas peleas faltan para que el vaso se colme?
sábado, 15 de agosto de 2020
Is this depression?
Estoy descubriendo que cuando escribo aquí es cuando realmente todo va muy mal. Cuando estoy tan echa polvo que no quiero dar pena o que este o aquel me lean, solo quiero contarme a mí misma lo triste que estoy. El problema es que ni siquiera estoy triste. Bueno, sí lo estoy, pero estoy tan acostumbrada a vivir con ello que se ha vuelto casi inherente a mi persona. Tengo ganas de llorar en continuo. Tengo ganas de pegarle a la pared. Quiero fumarme un porro a ver si dejo de sentir durante un par de horas. No sé por qué ahora, si es la falta de plan, de motivación, de estímulo. Ya ni estar con Sebas o con Miguel consigue evadirme. Quiero preguntarle a Miguel si él sigue estando con ella o con otra, quiero hablarle desesperadamente, quiero volver a quererle. Sé que es también en parte culpa del flujo de hormonas, que la semana que viene me baja la regla y están adelantando camino, pero aun así hacía ya bastante tiempo que no me sentía tan mal durante tanto tiempo seguido. El verano es una mierda pero resulta que después el otoño también lo es. Incluso el invierno. Si no me diera tanto miedo morir diría que querría hacerlo para dejar de sentirme tan asquerosa. Tener que fingir se me hace muy cuesta arriba y cada día que pasa me cuesta más levantarme. Me duele todo y no me duele nada. Lo siento todo y no siento nada. No puedo seguir viviendo así.
domingo, 17 de febrero de 2019
48 horas
sábado, 22 de diciembre de 2018
Not so important
No me hablas. No me escribes. Estás a diez minutos de mi casa y no nos vamos a ver hasta la hora de la cena porque tú no tienes que disculparte más y yo no me siento a gusto con tu presencia. ¿Tan mal lo hago?¿Tan poco te he dado para que al primer desliz pienses que no te importo? Un desliz que ni siquiera existió. Tergiversaste mis palabras y no puedo evitar caer en la tentación de pensar que hay un miedo subyacente a todo esto. Que no confías en mí. Que realmente nunca lo has hecho pero no tenías que preocuparte porque me pasaba el 80% del tiempo contigo. ¿Cómo pretendes que me sienta al respecto? Ni siquiera estaba borracha, ni siquiera tú estabas borracho como para justificar que se te fue de las manos y me destrozaste por el camino. Ahora intento encontrar los pedazos de autoestima que tanto tiempo me ha costado tener, intento no sentirme como si fuera una mierda porque, después de todo, no ha cambiado nada. Uno carente de confianza más para la lista. Y después se preguntarán por qué estoy harta de las relaciones monógamas. Odio esta oleada de celos innecesarios. Esta vida de desconfianza. Esta relación de medias verdades.
viernes, 2 de noviembre de 2018
Óleo sobre tiempo
Pero esta vez no puedo dejar que vaya a más, no puedo dejar que el miedo se apodere de mí. Él pretende ser mi apoyo, mi fuerza, el hombro sobre el que llorar y quizás si fueran otras las circunstancias habría sido suficiente. Pero no puedo depender de él únicamente para ser feliz, no es justo que él cargue con lo que me corresponde. Necesito irme de aquí. No tengo nada a lo que aferrarme en esta ciudad, nada me frena y dudo que vaya a echar de menos a alguno más allá de la comodidad de saber que podría quedar con ellos cualquier día si lo propusiera. Pero para ellos no soy nada, no existo, soy prescindible, y el hecho de poder asumirlo no quita que me duela o que pueda superarlo. Nunca he sido de superar las cosas fácilmente.
Ahora tengo hambre y necesidad de huir. De dejar de esperar. De descubrir y conquistar y poder pensar en la posibilidad de conocer gente nueva para la que de verdad signifique algo, no ser una más. Ser el Miguel del grupo por una vez. Notar que importan mis decisiones, que esperan algo de mí y poder ser yo la que elija si me merece la pena o no estar con ellos. Necesito amigos nuevos. Necesito una vida nueva.