jueves, 26 de octubre de 2017

Derechos y deberes

No quiero ir a clase. No quiero moverme de aquí. No quiero ducharme. No quiero comer. No quiero hacer absolutamente nada.

Debería decirte que Fun se ha convertido en tu grupo, te guste o no. Salvo We Are Young y Out of the Town, esas ya estaban cogidas. El resto soy tuyas, todas tuyas.

Debería decirte que ayer volví andando a mi casa y hasta me gustó el paseo, aunque terminara con los pies destrozados.

Debería decirte que llevo toda la mañana buscando excusas para tener el wasap abierto con tu conversación ahí, para que veas que estoy continuamente en línea y te dé palo no hablarme, pero no me hablas.

Debería decirte que no quiero estar así, que esta lucha me agota, que no puedo más.

Debería haberte advertido de todo esto, pero aunque intenté decírtelo de forma sutil, no fuiste capaz de entenderme... o no quisiste entenderme.

Debería dejar de escuchar a Fun y a Manel y a Owl City y a todo el spotify, básicamente.

¿Por qué no me entiendes?¿Tan complicado es?¿Tan mal me explico?

Tengo frío. No sé qué me voy a poner para ir a clase. No sé si ir a intentar llamar tu atención (de nuevo) o intentar parecer un saco de patatas para, precisamente, no llamar tu atención. Creo que me voy a decantar por lo segundo, estoy cansada de intentar provocar una reacción en tu persona. Estoy cansada de ti. De mí. De la vida en general. De escribir gilipolleces que no te voy a enseñar porque no tengo ningún derecho a ello, porque tú no quieres leerlo, porque estoy hasta el coño de todo, joder.

Duró poco

Mamá dice que las manos se me despellejan por el estrés. ¿Qué estrés tienes tú?, me preguntó. Y yo le dije que lo más probable es que fuera por el cambio del tiempo, no por el estrés. ¿Qué estrés voy a tener yo?

Ojalá pudiéramos superar de una vez la maldita etapa de las etiquetas y, si estamos bien, dejarlo así. Yo no quiero salir contigo. No puedo. La liaría tan parda que no duraríamos ni una semana. Me he pasado los últimos tres años de mi vida pegada a una persona 24/7, la quería con toda mi alma pero... no era libre. Él no me dejaba. Y no quiero que tú me hagas lo mismo. No quiero cerrarme, no me obligues a elegir. Entiendo que para ti esto sea difícil, probablemente sea la primera vez que te pasa y has ido a dar con la persona más inestable y caótica del mundo en estos momentos. Y lo siento por ello, de verdad que sí. Pero entiéndeme, no han pasado ni seis meses y aún tengo sus fotos por todo mi cuarto, aún forma parte de mi vida y no quiero que tú formes parte de la misma forma ahora mismo, sería demasiado.

También pensé que tendrías más paciencia conmigo. Que me escucharías. Que me entenderías mejor. Y eso, tristemente, no ha pasado. Y ahora, simplemente, no sé qué hacer. Bueno, sé que esta vez no puedo hablarte, estoy harta de ser la que siempre da su brazo a torcer por todo el mundo, estoy harta de ser la responsable. Porque esto también es culpa tuya. No me paraste los pies, no me dijiste la verdad, no me reprochaste nada hasta que fue demasiado tarde. ¿Es que no lo entiendes? No puedo salir contigo, no quiero hacerlo, ¿por qué demonios es tan importante para ti que algo sea tan puñeteramente oficial?

No me has respondido. No lo vas a hacer. Y voy a fingir que no me importa, que no me dan ganas de llorar. Que esa lista de pelis va a pasar a ser "pelis que jamás veremos juntos". Tengo las manos muy, muy frías. Tanto que me duelen los dedos al escribir. Y tú estás por ahí recogiendo aceitunas que no me vas a dar y yo solo pienso en las ganas que tengo de verte. Y en que no lo voy a hacer hasta esta tarde, me dará un vuelco el corazón y no te hablaré. No te mandaré papelitos que no me responderás, no te escribiré un folio con mala letra para después pasarlo a limpio y que tú no lo veas. No quiero pasar de nuevo por todo. No quiero que dejes de ser mi amigo pero, joder, cada vez parece más inevitable.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Too much

No puedo más, él tiene razón, un día digo una cosa y al siguiente otra, pero es que mi vida ahora mismo es un no parar de pasarlo mal y querer llamar su atención. No quiero salir con él, de verdad que ahora no podría soportar una relación y todo lo que ello conlleva. Me gustaba esconderme con él y que me llevara por ahí en coche, me gustaba pensar en que algún día podríamos irnos de viaje juntos. Pero no hemos llegado a ese punto en el que yo le digo que de verdad que me gusta hacer planes con él, solo los hacemos y sabemos que lo más probable es que no sucedan pero nos gusta engañarnos y pensar que sí pueden pasar. De la lista de pelis a los museos de arte moderno, pasando por los conciertos. November rain, huh. Pero ahí está el wasap y tú no me hablas más. No sé si estás mal o no sabes qué decirme o no quieres volver a hablarme. No consigo entenderte. No consigo entenderme. El corazón me da un vuelco cuando pienso en tu maldita sudadera y en dormir con ella. No volveré a hacerlo. Me duele pensar que me has dejado tan tirada que asusta. Me da miedo pensar que vas a volver a hacerlo. No quiero vivir en esta incertidumbre triste y desgarradora.

Y ahora sé que me quieres. Y ahora creo que te quiero. O algo que se parece a querer. Me gusta escucharte. Me gusta decirte que eres casta y me gusta tu voz grave. Me gusta que tengamos gustos musicales tan diferentes y que aun así me guste lo que pones en el coche. Me gusta que todo lo que lleves sea de Springfield y no me gusta que te guste Ken Follet, pero estoy dispuesta a tolerarlo. Me gusta comprobar la de cosas que recuerdas de mi cuarto pese a haber estado solo una vez. Me gusta que no entiendas una mierda de lo que está pasando y no me gusta que no te des cuenta de ciertas cosas y que tenga que ser tan directa y que a veces no haga falta y quede como una tonta. Me gusta que me mires y no me quites la ropa con la mirada como hace Jorge. Me gusta que te guste cuando me abrigo. Pero me gusta que me digas uf, que te desesperes, que me digas que te pones malito, todo desde la más pura inocencia. Me gusta chocarme contra ti y ser consciente de que me miras todo el rato. Me gusta saber que me quieres. O algo que se parece a querer. No me atrevo a preguntarte porque tengo miedo de tu respuesta. No sé si porque me dieras la razón o porque me la quitaras.

¿Me quieres?

martes, 24 de octubre de 2017

Auch

¿Por qué me ha dolido tanto?
¿Por qué me encuentro tan mal?
¿Por qué ahora no puedo sonreír?
Si no es culpa suya, por dios, tiene fiebre, ¿qué demonios hago sintiéndome mal?... pero no puedo evitarlo. Y se ha despedido y yo no he podido responderle. Me dolía. Y he tenido que irme a mi cuarto para no llorar delante de mi madre. Pero no estoy llorando. No voy a llorar. No más. Se ha despedido y a mí me ha sonado a algo definitivo. Soy catastrófica, ya lo sé, pero lo tenía todo y de repente no tengo nada, de repente todo se ha cancelado o pospuesto y yo no quiero estar aquí. No quiero estar en ningún lado. Hoy no es un buen día. Puede que mañana sí. Puede que mañana no lo vea en todo el día y se me va a hacer raro. Y tedioso. Y aburrido. Dios mío, ¿por qué me siento así?¿Por qué no puedo dejar de pensar en ir a la cama y oler su jersey?, pero es demasiado pronto. Y él se ha ido a dormir y yo no sé qué hacer con mi vida. Quiero chocar la cabeza contra el teclado pero creo que no es lo más apropiado. Quiero decirle todo esto. Quiero hablarle, pero él no me respondería porque se ha ido a dormir. Y porque tiene fiebre. Quiero decirle que me siento muy rara respecto a él. Que no lo entiendo. Que sí lo entiendo. Que quizás no quiero entenderlo. Que mi vida era todo un mar de monotonía y tristeza y ahora él ha hecho que sea un poquito más triste pero que me compensa. Me compensa porque tengo algo que hacer. Tengo un motivo por el que sonreír. Es curioso que siempre hables de mis sonrisas cuando escribo. Deberías verme cuando te leo en wasap. Soy todo un teleñeco estúpido que no sabe fingir. Me quedo embobada, me dan ganas de tocarme cuando me dices ciertas cosas o me río por cosas que no tienen ninguna gracia.

Creo que necesito un respiro de tanta emoción. Me está empezando a pasar factura y no quiero sentirme peor.

domingo, 22 de octubre de 2017

Just what I needed

Te leo.
Me río.
Te espero.
Me desespero.
Te beso.
Me tocas.

Eres un mundo de sensaciones para mí. Eres algo que creí olvidado. Eres un comienzo que no quiero que acabe. Tengo esta estúpida necesidad de hablar contigo a todas horas y no entiendo cómo puedes estar tanto tiempo sin mirar el wasap. Tengo la querencia de tocarte, de sentir tu contacto cuando te tengo cerca y tú no haces más que alejarte. Tengo la imperiosa obligación de hacerme la dura contigo porque tengo más experiencia, pero me pierdes cuando te haces el difícil. Quiero esnifarte y quiero perderme en tus pelos, quiero hablar contigo de lo más nimio y lo más profundo, quiero escucharte durante horas, quiero que cantemos juntos en el coche, quiero que me lleves lejos, quiero dormir a tu lado, quiero drogarme contigo, quiero acostarme contigo y que vayamos despacio.

Pero tú no lo sabes. No lo vas a saber, al menos por ahora. Porque esto puede ser grande o puede ser una gran desilusión, y ahora no voy a permitirme crearte ilusiones que después se queden en eso, no me creo tan cruel.

sábado, 21 de octubre de 2017

Medio día después

Y ahora, ¿qué?

Nos moríamos de ganas y por una vez no voy a intentar hacerme la loca respecto a esto. Me moría de ganas. Y tú también. Y yo lo sabía. Y dios, cómo lo disfruté. Pero ahora ya han pasado doce horas y no tengo claro cuál es el siguiente paso. Quiero decir, por mí podría seguir igual, pero después de haber pasado la semana más extraña y, curiosamente, divertida de mi vida no sé qué es lo que quieres. No sé qué pasa por esa mente tuya cuando no la tienes en blanco, no sé qué piensas de mí. Por mí podrían parar el mundo ahora mismo, de verdad que no tendría problemas. Me gusta esta versión de ti y me gusta no sentirme culpable, me gusta flirtear y creo que te lo he dejado más que claro. Pero no creo que para ti sea suficiente, al menos de aquí a poco tiempo, y no quiero que vuelvan los silencios incómodos.

jueves, 19 de octubre de 2017

Monster

Y así fue cómo, en un alarde de estupidez suprema, La Maga se cargó una amistad en apenas cinco minutos, después de haber estado todo el día intentando arreglarla. Bravo por ella. Que le den de hostias. ¿Cómo se puede ser tan subnormal? Pero es que me puso enferma con lo de que no quiere estar de jueguecitos que no lleguen a ningún lado, ¿qué tiene de malo? Jugar es bien, jugar es tentación y deseo, ¿para qué vas a querer jugar si ya sabes lo que hay al final? Podría haber sido bonito, incluso... pero por una vez vamos a intentar ser razonables, vamos a pensar con la cabeza y no con lo que tenemos entre las piernas (porque los hombres está claro que no son los únicos que pueden pensar así) y vamos a hacer lo mejor para todos.

Pero

Qué

Es.

Es curioso porque quizás para él sea lo mejor, pero probablemente para el resto del grupo no, el resto del grupo se puede sentir incómodo y sería culpa nuestra... en ese caso, ¿deberíamos fingir... más? Metafingimiento. Está claro que más de dos entradas al día en el mismo blog no me sientan bien. También tengo mucho sueño. Y ganas de llorar, aunque eso sea un estado base últimamente. En fin, todo lo "adultos" que podemos ser en persona lo dejamos de lado por el chat, somos más sinceros, pero... la liamos más, aunque en este caso haya sido culpa mía. Oh, joder, ¿por qué tuve que querer besarle? Ahora tengo el remordimiento y el vacío de no haberlo hecho. Sigo esperando una nueva frase que no va a llegar y que me diga que no quiere esto, que no me dé la razón, que me diga que hay una alternativa. Pero esa frase no va a llegar y volverán las tardes de escribir y de mirarte de reojo. Ya estoy empezando a cogerle el tranquillo.

Si yo, por otro lado, entiendo perfectamente cómo te sientes. Cometiste un error y yo no hago más que recordarlo, que hincar el dedo en la llaga, que darle vueltas pero es que de verdad que no puedo evitarlo. Supongo que no me conocías lo suficiente como para saber que pasaría esto, ¿quién se lo podría imaginar? Soy un monstruo. Necesito cariño para sobrevivir. Arrastro a quien quiera que intente ser mínimamente más cercano conmigo al infierno. No debería dejar que pasase, ¿no?

miércoles, 18 de octubre de 2017

Ni come ni deja comer

La lié. Si es que ella siempre me conoció demasiado bien, ella ya me lo dijo hace demasiados años, me lo tengo merecido. Lo habíamos arreglado, estábamos bien, ¿por qué me pasa esto ahora?¿Por qué esa necesidad tan estúpida de besarte el cuello y lo que no es el cuello? Menos mal que no fui más allá, aunque ahora sabemos que esa tensión va a seguir ahí y tú quizás no te des demasiada cuenta porque desde luego me has dejado claro que no eres lo más perspicaz del mundo precisamente. Pero yo sí me doy cuenta y sufro y me duele el corazón cuando haces algún movimiento raro. Si realmente sintieras algo por mí esto no pasaría, de eso estoy segura, pero me gusta acaparar y ahora te quiero para mí sola y quiero enseñarte cosas y que dejes de ser tan palurdo con las relaciones.

lunes, 16 de octubre de 2017

Sebsteam

Aquí no va a haber posibilidad de que me leas. No sé si es lo correcto teniendo en cuenta la cantidad de indirectas que te he puesto en estos últimos días. Pero se me acaban las metáforas y necesito desahogarme. Sé que esto está muy mal, estoy jugando contigo y busco tu respuesta en todos lados, busco un sentimiento bien expresado, busco tu amor sin quererlo. Porque no lo quiero, no quiero el tuyo ni el de nadie. Como mucho quiero la lujuria de Rafa, pero eso está complicado hasta que me dejen sola con él más de treinta segundos seguidos. Anyway. Dime, si leyeras esto y tuvieras que ponerme nota, ¿cuán cruel me considerarías del uno al diez? Dime, si leyeras esto, ¿seguirías sintiendo lo mismo? Ah, es cierto, en realidad todo fue un siroco, algo repentino sospechosamente parecido a lo que me pasa a mí, sospechosamente pareces querer echarte atrás, ya no sé en qué creer. En ti no, desde luego, pero no te lo tomes como algo personal, no suelo creer en la gente que dice sentir algo por mí, suelen echarse atrás cuando ven el monstruo en el que puedo convertirme. Siento que te debo una conversación cara a cara, siento que te debo una explicación, siento que te debo un beso que no voy a darte. ¿Llegarás a odiarme?¿Qué va a pasar esta tarde? No sé si voy a ser capaz de mirarte a la cara y decirte buenas tardes. ¿Debería contárselo a Marina? Si tuviera que elegir desde luego sería a ella, pero tengo la sensación de que me va a juzgar y no sé si estoy lista para ello. No voy a poder estar entre Manu y tú como si nada, no voy a poder pedirle a Manu que me cambie el sitio porque sería demasiado descarado, no me puedo permitir el lujo de faltar a clase porque, joder, la incertidumbre me mata (y cierta necesidad de conocimiento, de qué vas a hacer, de qué voy a hacer, de las reacciones). Quizás lo más sensato sería eso, dar por sentado que lo que dijiste es verdad y que no me quieres, que nunca lo has hecho, que no sientes por mí más que una burda amistad. Pero, después de todo, me cuesta creerlo. Después de la conversación con Miguel y de que quisieras estar conmigo en todos los grupos en vez de buscar por tu cuenta o ponerte con Pablo y de que estuvieras dispuesto a estar conmigo de mañana cuando nadie más quería hacerlo, ni siquiera Manu. Me cuesta creer que eso sea solo amistad, llámame crédula. Pero puedo intentar fingir por ti, por nosotros, para no cargarnos lo que hemos hecho, para no tener que dejar de preguntarnos cosas random cuando nos dejan solos, para poder seguir pasándonos los porros y para seguir queriendo estar a tu lado en clase. No quiero perderte como los perdí a ellos. No podría soportarlo más.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El masajista

No, no, otra vez no.

Bueno, como si hubiera cambiado algo... en realidad no ha cambiado nada, pero no quiero que te conviertas en mi nuevo Bermellón o en mi nuevo Carlos, no sería justo para ti.

La verdad es que aun a día de hoy no entiendo qué tienes para triunfar tanto entre las chicas y a la vez no comerte ni un rosco. Eres simpático, pero no lo suficiente como para que te conozcan por tu encanto personal; eres guapo pero desde luego no una belleza; ahora ni siquiera estás en especial buena forma, entonces ¿qué tiene ese aura a tu alrededor para que tenga unas ganas desesperadas de abrazarte y comerte a besos cada vez que te tengo cerca?

Sé que aquel beso jugando a verdad o atrevimiento fue el inicio de todo. "Besa a quien tenga los ojos más bonitos" y me elegiste a mí. Oh, Rafa, si supieras cuán feliz me hiciste con aquel rápido contacto de labios. Y a partir de ahí todo ha ido a más. Ahora sueño contigo, con tus abrazos, con tus besos en el parque del Turruñuelo, es curioso porque sé perfectamente que no quiero nada más. Que ni siquiera quiero acostarme contigo, sólo quiero poder perderme en tu pelo durante unas horas y saber que tú solo estás pensando en mí.

Quizás por eso nunca vaya a pasar nada parecido. Quizás te pediría cosas que tú jamás vas a poder darme.

sábado, 8 de julio de 2017

Viajes

Preparativos. Búsquedas interminables. Webs, blogs, artículos y demás textos con un tema común: viajar.

Y es que, después de cuatro años, me he dado cuenta de cuáles fueron los pilares de nuestra relación ya desde el primer momento: el cine, la comida... y viajar. Tres pilares un tanto prohibitivos si lo ves desde fuera, pero que, curiosamente, nunca nos molestó. Íbamos una vez a la semana al cine, nos gastábamos los diez euros que podríamos gastarnos en bebida en una película en VOSE y a la gente le parecía raro. Íbamos a cenar a algún sitio medio pijo yendo en vaqueros y gastándonos menos de veinte euros, no pasaba nada. Organizábamos viajes con meses de antelación para que después el resto del mundo creyera que nos hemos gastado un dineral en estar una semana por ahí cuando todo nos había salido más barato de lo que podría serlo jamás.

Ahora sigo organizando el que sería nuestro décimo viaje en condiciones aproximadamente. Solo que ya no es nuestro. Ya es mío y de otros. Ya no es tuyo y me cuesta no derrumbarme cada vez que encuentro algún sitio nuevo a visitar porque no estarás para visitarlo. El trabajo es lo primero. No estoy de acuerdo. No quiero que me duela el corazón hacer algo que me gusta tanto. Llámame egoísta.

jueves, 15 de junio de 2017

Cafés

Te vi (de nuevo). Soñé contigo (de nuevo) como suele pasar cada vez que te veo. Volví a sentir esa necesidad imperiosa de saltar, correr hacia ti y saludarte, pero había demasiada familia de por medio. Y después de pasar el poco tiempo que nos quedaba en la cafetería mirando hacia el lugar por el que habías desaparecido, después de haberte sustituido momentáneamente en mis fantasías por Rafa, llegó la noche y soñé contigo. Volvías a quererme. Me deseabas, y yo notaba cómo se me ponía la carne de gallina con el roce de tus dedos en mi barriga. Vaya si lo recuerdo.

Lo curioso es que al verte no me creaste esa sensación, te vi rapado (de nuevo) y no me gustó. Vi tu espalda y no me gustó. Pero por la noche, ese doble que he creado de ti para mi uso personal sí me gusta. Me gusta muchísimo. El problema ahora es intentar ser capaz de saber separar la realidad de la ficción y no creerme ni por un solo instante que el tú de mis fantasías se parece lo más mínimo al de la realidad.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Luz azul

Y esta era mi confirmación final.

El hecho de que Manu me mandara un mensaje y yo notara cómo literalmente me daba un vuelco el corazón al pensar que era Jesús me hace darme cuenta de que es probable que necesite ayuda profesional.

Igual lo que me hace falta es pegarme chocazos contra la pared hasta que me dé un ataque de Alzheimer y me olvide de ti.

O quizás necesito tener un poco de perspectiva y ser consciente de que la imagen que tengo de ti es totalmente visceral y sesgada por mi mente adolescente perdidamente enamorada de ti de aquel entonces. Pero es que ese despertarme una y otra vez dentro del sueño y tener esa ansia por quedar contigo me parece algo que trasciende las metáforas y los dobles sentidos que pueden dársele a un sueño. Realmente estaba deseando verte. Y esa forma de decirte que lo dejaría todo por estar contigo... quizás no lo hiciera en la realidad, quizás no fuera tan melodramática, pero es que no creo que hayas cambiado tanto como para plantearme el hecho de que no sea totalmente cierto. No me estoy explicando.

Ahora ya no tengo el pelo azul, hace dos años que no nos vemos y, sinceramente, te echo de menos. Igual más de lo que me gustaría admitir, pero me gusta pensar en ti, sonriente y no-rapado, y en mí charlando como dos viejos amigos que se tienen más cariño del que jamás van a poder admitir. También es verdad que nos imagino acostándonos con cierta asiduidad, pero entiendo que eso ya es más complicado y que, yo qué sé, todo a su tiempo. Por ahora me conformo con que me respondas a ese "buenos días" que te he mandado hace diez minutos y ya se verá.

Me has respondido y sólo he sonreído, quizás escribir sí sea bueno después de todo.

martes, 10 de enero de 2017

Me pregunto si sabrá de mi existencia a su alrededor.

Me pregunto si sabrá que lo espío cada cierto tiempo.

Me pregunto si notará mi aura alrededor de sus redes sociales.

Lo cierto es que esto empieza a preocuparme. Normalmente no tardo tanto en que se me pasen estos encoñamientos repentinos y reiterativos que siento hacia su persona, y si sigue así voy a tener que hablarle y va a ser todo muy raro. Ojalá pase rápido. Ojalá me hable. Ojalá me muera. Yo qué sé.

jueves, 5 de enero de 2017

Maletas

No pretendo que lo entiendas. No pretendo que me compadezcas. No pretendo ni mucho menos que compartas mi opinión. Pero esta noche he vuelto a soñar contigo después de tantos meses y no puedo quitarmelo de la cabeza. No puedo evitar imaginar una conversación en la que ese ansiado silencio incómodo y esa mirada apareciesen. Porque te necesito a mi lado para saber que no te necesito. Eres mi maleta. Esa maleta que todos llevamos a la espalda con una carga que intentamos eludir pero que, obviamente, no podemos ignorar. "Enamorada de su primer amor", cuán poético. Y siempre que te vea con el pelo no rapado pensare en lo guapo que siempre has sido y lo poco consciente que eres de ello. Pensaré en la imagen tan poco realista que aún sigo teniendo de ti. Pensaré en el polvo que nunca echaremos. Pensaré en lo fantásticos que podríamos haber sido juntos si la vida no fuera tan perra y tú siguieras sintiendo algo por mí.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Sexo, placer y otros vicios

¿Cómo pedirle a tu madre que te pague el psiquiatra por tener problemas con el sexo?
¿Cómo decirle que necesito ayuda?
¿Cómo pedirle a tu novio que deje de tomarse ciertas cosas a broma, que son problemas serios, que no soy capaz de tener un orgasmo y estoy frustrada con la vida?
Necesito un respiro. O quizás un buen polvo, eso tampoco me vendría mal.
¿Por qué no puedo ser como el resto del mundo?
¿Por qué no soy capaz de dejarme llevar?
No lo entiendo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Meh

¿Sobre qué debería escribir?

¿Sobre mis viajes, tal vez?

¿O quizás sobre el poco sexo que practico últimamente?

Igual debería hablar de mis sueños, pero no los recuerdo.

Por el contrario, sí recuerdo el calentón que tengo encima desde hace semanas, más que nada por eso de la continuidad. De las ganas que tengo de conocer gente nueva y la probable desilusión que me voy a llevar cuando empiece el nuevo curso y me encuentre a chavales con dos años menos que yo y mucho pavo encima.

Me gustaría desaparecer una semana. Solo una semana para poder hacer lo que yo quisiera, que momentáneamente mi miedo al rechazo desapareciera y poder hablar con los demás cuanto quisiera. Acostarme con chicos, chicas y demás. Experimentar. Oh, si fuera tan fácil. Si no tuviera las alas tan atadas quizás podría volar un poco más cerca del sol. Me gustaría sentir el calor, la tentación de quemarme es absurdamente divertida. Pero no lo voy a hacer, no quiero tener que hacer que recojan mi cuerpo marchito esperando la redención.

viernes, 10 de junio de 2016

No-End

La yema de mi dedo índice se posa sobre mi labio mientras intento observarte de nuevo. Un vídeo era todo lo que necesitaba, un vídeo de hace muchos meses para volver a caer en la tentación de quererte. Noto cómo la cara me hierve y las palmas de las manos me sudan. La impaciencia puede conmigo y el vídeo no quiere reproducirse, sólo muestra una imagen estática de un chico con un instrumento musical. No hay música, no hay movimiento. Solo él y su inexpresividad. Miro sus labios y muerdo los míos intentando recordar a qué sabían tus besos. Esos labios me pertenecieron en algún momento de la línea temporal, algún corto periodo de tiempo que se pierde entre nuestras vidas y nuestra ausencia de contacto. Pero fue un periodo de tiempo entretenido, distinto a cualquier cosa que haya pasado después, idealizado quizás. No me importa, solos tú y yo en mi memoria y no necesito nada más para que mi imaginación vuele y decida que ha llegado el momento de ser feliz a manos de un recuerdo. Porque al fin y al cabo es así como me siento, feliz con tu media sonrisa, tu piel galleta tostada y tus rizos. Jamás necesité nada más, el problema es que no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Para no olvidar

Y hoy, de nuevo, volví a soñar con sus ojos. Pero esta vez no eran uno de cada color, curiosamente eran ambos de un marrón oscuro y profundo. Desde esta mañana no he conseguido pensar en otra cosa. Sus ojos mirándome, sus labios besándome, sus palabras susurrándome que querían algo más. Algún día supongo que pondré los pies en el suelo y dejaré de imaginarme estas cosas, de fantasear con Bermellón como si en algún momento de verdad creyera que algo de lo que imagino podría llegar a hacerse realidad. Pero no puedo evitarlo. Bermellón me tiene loca de nuevo, durante un corto e intenso periodo de tiempo, nada que no se me pase en un día o incluso en unas horas, pero ahora el corazón me late deprisa y solo quiero tocarme pensando que podría ser él quien lo estuviera haciendo. Si tan solo pudiera hablar con él, sé que todo se arreglaría así, iría a más o a menos, pero no estaría en este limbo de desconcierto que son mis sentimientos hacia su persona.

Mentiría si dijera que recuerdo el beso. No recuerdo eso, recuerdo los precedentes. Estábamos en mi cuarto, él se asomaba entre dos peldaños de metal de mi escalera y se acercó a besarme. Yo me aparté. Jamás entenderé por qué en ese momento me recordó a otra persona, pero estaba claro que no era a él a quien quería besar. Volvió a ser él y, curiosamente, no me dio ningún tipo de reparo el tomar la iniciativa e intentar besarlo yo. Nos besamos. Lo siguiente que recuerdo es que estábamos tirados en el suelo abrazados y sonriendo. No nos habíamos acostado, no fue un sueño erótico, pero aquella escena es... no sé cómo explicarlo... es algo. Diferente. Especial. No creo que pueda olvidarla.

¿Y si quedáramos?¿Y si fuéramos al cine?¿Y si no se nos acabaran los temas de conversación?¿Y si cenáramos y bebiéramos mucha cerveza y sangría?¿Y si fingiera estar borracha?¿Y si le confesara todo esto?¿Y si le besara?... ¿Y si él me devolviera el beso?

miércoles, 11 de mayo de 2016

Pilares

Algún día espero poder comprender por qué demonios no puedo superarlo. Esto ya trasciende el hecho de que sea mi primer amor, trasciende su persona, ¿por qué diablos no puedo dejar de idealizarlo? A lo mejor sí que tenía razón cuando hace cinco años le pedí a mi madre que me llevara al psicólogo, a lo mejor sí que lo necesitaba. O lo sigo necesitando. Una persona que me escuche y no me juzgue, que me haga sentir mal para poder sentirme libre. No quiero seguir viviendo así. Cuando no lo recuerdo todo está fenomenal, pero cuando me da por ponerme a recordar veo cómo mi mundo se derrumba, cómo esos pilares que fui formando se desmoronan por su culpa, cómo supera cualquier obstáculo para hacerme creer que él es para mí. Que yo soy para él. Que nuestros destinos volverán a unirse. Su Idea (sí, con mayúscula) puede conmigo, nuestra relación siempre pudo conmigo. Y ahora que ha pasado el tiempo, que él tiene barba y yo soy más alta, me pregunto si podríamos sobrevivir a aquella tragedia, si podríamos construir una nueva tragedia juntos, si podríamos ser felices como lo fuimos durante aquel corto periodo de tiempo que recordaré toda la vida.