Ahora que las cosas han cambiado tanto, que mis prioridades son diametralmente opuestas a las que tenía este verano, que usurpaste mis sueños y mis pensamientos durante por lo menos tres días seguidos y con las mismas desapareciste de ellos, que el debate ético y moral de estar en una relación ya no tiene sentido, que Miguel ya no forma parte de la ecuación... ahora vuelves a mí. Y no eres consciente, es lo peor de todo, no eres consciente de que te veo morderte el labio y solo puedo pensar en besarte, que te escucho y solo quiero llevarte la contraria para que la conversación no acabe, que solo me gustaría darte un abrazo al despedirnos. Hablas de Judith (espero que se escriba así) y noto el dolor en tus palabras, ojalá me contaras qué pasó, sé que hay en ti mucho más de lo que la gente ve, no eres simplemente una persona que disfruta de las pequeñas cosas, eres muchísimo más, lo sé, lo veo en tu mirada perdida cuando piensas que nadie te está mirando, te pierdes en un universo del que me gustaría formar parte. Pero es complicado, Sebas no me deja avanzar y yo no sé si tengo ganas de intentarlo de verdad, el chute de hormonas está bien pero no eres una persona de la que pueda enamorarme y tengo la sensación de que tú sí podrías llegar a enamorarte de mí. No sé si conformarme con soñar que nos despedimos y te roban el dinero dos calles más allá, te oigo y vuelvo a ti, nos besamos en el portal de mi casa e intentas que nos acostemos cuando mis padres están en la casa, sé que no eres así. Podría conformarme. Pero algo en mí me pide que lo intente, que trate de acercarme a ti por todos los medios, que te enseñe cosas nuevas, que te busque. Y bueno, voy a quedar contigo para ir al barquito, tenemos por lo menos diez minutos de intimidad, algo es algo.
martes, 3 de enero de 2023
Sad eyes
domingo, 9 de octubre de 2022
Etiquetas
Dijiste la palabra mágica y yo jamás en mi vida me he sentido más aliviada. "Estoy bien". Y de repente el dolor que me oprimía el pecho de pura culpabilidad se fue porque sé que lo has dicho en serio. Probablemente no estés bien del todo pero saber que lo entiendes me deja respirar. Saber que no te voy a perder también. Todas las rupturas de mi vida han sido tan dramáticas que dudo poder sobrevivir a otra más. Sí, puedo vivir dejando que seas mi mejor amigo. De hecho es algo que me apetece sobremanera, quién iba a decirlo. Disfrutar de tu compañía sin sentir que soy una falsa, no tener que quedar casi por obligación, quererte bien como puedo quererte ahora mismo. Dios mío, quiero quedarme en esta sensación para el resto de mi vida.
martes, 16 de agosto de 2022
Ardo
No, no me hace falta soñar contigo a estas alturas. Yo me lo guiso, yo me lo como. Y lo cierto es que no puedo dejar de pensar en el lunar de tu lóbulo izquierdo y de cómo me lo comería. De cómo me restregaría por tu piel y entrelazaría mis dedos por tu pelo mientras te beso. Hacía tiempo que no me gustaba nadie tanto y cuanto más te veo más me gustas. No para llevarte al altar, ni siquiera para tener una relación, me gustas en el plano más físico de la existencia. Tus ojos tristes, tu sonrisa, tu lóbulo, tu vello, todo tú me gustas. Y querría poder tocarte, poder acariciarte y besarte y zambullirme en tu mirada durante horas. No es algo que me pueda permitir siquiera intentar pero una no pierde la esperanza de encontrar un resquicio de relación que nos separe de él, que nos una a nosotros sin interferencias. Puede que lo haya encontrado en las pelis de miedo pero él no me va a dejar explotarlo. Pero las noches de locura que podríamos pasar tú y yo. Lo que podríamos aprender el uno del otro. Qué bonito sería poder intentarlo en vez de tener que desnudarte con la mirada cada vez que quedamos. Te quitaría la camiseta y exploraría cada poro de tu piel hasta memorizar el plano de tus lunares. Dejaría que besaras mis estrías y que me cogieras en volandas para llevarme a la cama. Me pondría encima de ti y te escucharía gemir gritando mi nombre. Sí, sería bonito que yo también te gustara y no tener un novio al que conoces desde hace quince años. Pero bueno, para eso está este blog y mi imaginación.
domingo, 14 de agosto de 2022
Edu
Un roce de manos. Un choque de rodillas debajo de la mesa. Una visita inesperada cuando nadie más le dio importancia. No hizo falta más para ponerte en el punto de mira. "Se parece a él" pienso, como si fuera una justificación. Es alto, es grande, es tímido, es callado. A estas alturas creo que está más que claro cuál es mi tipo. Pero él es más guapo, él tiene una sonrisa más bonita y cuando habla podría escucharlo durante horas.
Estábamos en los vestuarios de un gimnasio. Había un banco frente a un gran ventanal desde el que podía verse la piscina al atardecer. Quedaba poca gente. Quedábamos nosotros, el grupo variopinto allí en el agua aprovechando los últimos instantes de luz naranja antes de que los focos iluminasen con su fría luz aquel lugar. Yo salí antes, tenía frío o qué sé yo, quizás solo quería estar sola, suele pasarme cuando paso mucho tiempo seguido rodeada de gente. Fui al vestuario unisex con mi bañador amarillo con peces azules envuelto en una toalla, cerré las cortinas del ventanal. Me quedé allí, quieta, inmóvil, recuperando energía vital, disfrutando del silencio. Pero el silencio no duró mucho, la puerta de entrada crujió y él entró en la estancia. Se sentó a mi lado, demasiado cerca, nuestras pieles casi podían rozarse debajo de las toallas, el calor que emanaba su cuerpo me mareaba. "Se parece a él" pensé mientras notaba cómo el corazón se me desbocaba. Apoyó su mano sobre la mía y en un acto reflejo me separé y me levanté, como si fuera un desconocido al que no quisiera importunar pero él no me dejó alejarme, me agarró suavemente del brazo y me hizo ponerme frente a él. Puso sus manos en mi espalda y me acercó más, dejó caer su cabeza contra mi pecho y se quedó ahí abrazándome, escuchando mi corazón latir a mil por hora. En mi mente el debate interno continuaba y me impedía reaccionar. "Está ahí fuera". Una mano temblorosa acarició su nuca, era difícil resistirse estando las cosas como estaban. Su olor me embriagaba todos los sentidos. Él se separó y yo volví a sentarme a su lado. De fondo podían escucharse los tenues chapoteos de nuestros amigos pero yo poco más podía escuchar que el bombeo de sangre en mis oídos. Sus manos rodearon mi cuello y tiraron levemente hacia sí, muy despacio, casi como pidiendo permiso. "Espera" le dije, mi debate aún no había terminado, aunque tenía claro quién iba ganando. "Lo entiendo" me dijo con toda la dulzura del universo. Lo entendía de verdad pero eso no quería decir que no fuera a luchar por lo que quería. Apoyé la frente en su hombro, tenía los sentidos nublados y demasiadas ganas de intentarlo como para seguir teniendo dudas. Lo miré, le aguanté la mirada todo lo que pude y cuando fue demasiado me acerqué a él. Nuestros labios tuvieron una primera toma de contacto, húmeda, fría, eléctrica. Esbozamos una sonrisa. Seguimos besándonos, esta vez con más ganas, más ansia, menos miedo. No había debate ya.
Es divertido y sorprendentemente fácil soñar contigo. No tengo que hacer más que pensar en ti mientras me concentro en respirar y pluf, de repente todo mi mundo onírico está imbuido por tu presencia. También es verdad que te puedo moldear a mi antojo, que no tengo prácticamente referencia tuya ni física ni psicológica, no te conozco lo suficiente. Es, pues, un misterio a descubrir cómo te aparecerás cada noche. Porque lo haces, vaya si lo haces.
Esta vez era un tren. Blanco, muy blanco, muy futurista, con puertas que hacían ruido de despresurización al abrirse. Y tú venías a mi compartimento por las noches, huyendo de las miradas, buscando la mía. Y hablábamos. Como dos adolescentes que no se atreven a dar un paso más por el qué dirán. No hablábamos de nada, lo importante era estar ahí juntos. Es curiosa mi concepción de un sueño cuasi erótico, uno en el que ni siquiera nos quitamos la camiseta. Supongo que echo demasiado de menos esa sensación de enamorarse, de los químicos bullendo en mi cerebro y lo busco en cualquier lugar. Ya lo hice en Noruega, ¿por qué no aquí? Y dejar a Sebas implicaría no verte a ti y no quiero hacerlo. Tampoco es que siga con él solo por eso pero es verdad que ya no es una cuestión de apetito sexual general sino con él. No me atrae. Pero ahora mismo no tengo amigos con los que quedar y no quiero estar sola el resto del verano. Quizás en la FP conozca gente interesante y pueda armarme de valor para dejarlo y no sufrir por no poder verte más. Ahora mismo eres mi mayor divertimento, quién lo iba a decir. A ver cuánto dura.
domingo, 13 de marzo de 2022
Whatever
I don't know what to do. I really don't. I could show you this and tell you to use google translate, I could tell you that I just want you to want me. For no fucking reason. I just want to feel desirable, wanted, atractive and I don't know how to do it without freeze to death. I don't know how to start a conversation with you, what to tell you to be funny, interesting to your eyes. I don't want to fuck with you. I'm not even atracted to you, I just... want to have fun, like all those years ago. I want to have fun and to flirt and to kiss someone if I want to. Fuck me and my romantic monogamous bullshit decisions. I have always been better at expresing myself writing than talking. I could write to you and tell you what I really think, that I care about you, that I'm happy when you show me something you think I will be interested in, what is it about me and lost causes, sad people, broken people? I want to talk to you, send you stickers, send you sexy pictures for no reason, just for you to see me.
sábado, 12 de marzo de 2022
Delirios de grandeza
Reviendo Fleabag por cuarta vez me ha hecho darme cuenta de uno de los grandes problemas de mi vida. No soy, ni mucho menos, una adicta al sexo como Fleabag pero no puedo sentirme más identificada con ella que en el momento en el que dice que no hay nada peor que no conseguir atraer a una persona. Tienes que conseguir que todo el mundo te desee. Y es tan difícil. Y agotador. Y ha acabado con tantas amistades. Pero no puedo evitarlo, si una persona suscita el más mínimo interés en mí necesito notar que quiere acostarse conmigo aunque yo no quiera hacerlo con él (maticemos el él porque en estos aspectos soy super hetero para mi eterna desgracia), es tan cansino ser sutil y comedida y coquetear de forma "inconsciente" hasta llegar al punto en el que la tensión pueda cortarse con un cuchillo. Laura me decía que coqueteaba y siendo sinceros en aquel momento yo realmente estaba convencida de que no coqueteaba, que era mi forma de ser, pero estaba claro como el agua. Y me encantaba recibir una atención igual de sutil y superior al resto de la sala, sentir que las miradas se desviaban, ser un objeto de deseo y sobre todo saber que, a pesar de todo, no era por mi físico. Como buena chavala dentro de ciertos estándares puedo cumplir ciertos cánones pero estaba claro que lo que les gustaba de mí era mi personalidad. Nunca he gustado desde el primer momento y eso tampoco me ha molestado nunca especialmente. Pero ah, cuando llegan a conocerme y ven todo lo bueno (y solo lo bueno) que hay en mí, con un sentido del humor mordaz, inteligente, malhablada, sincera, misteriosa, con un deje triste y melancólico disimulado entre un sinfín de mierdas que puedo decir de mí misma solo para hacerme la interesante. Y eso les gusta, les gusta que hable de sexo y que admita que veo porno y que tenga unas ideas claras y que sea capaz de decir que soy una mierda de persona. Les gusta creer que no finjo ser quien soy. Pero a veces no sé dónde termina este personaje que se parece muchísimo a mí y dónde empiezo yo, con mi mierda de autoestima, mis ganas de llorar y mis problemas con el sexo. A veces me pierdo en esta vorágine de tonteo y me creo que puedo ir un paso más allá sin perderme por el camino y no sé si me gustaría convertirme en la chica del flirteo, la que sonríe y mira por la ventana esperando que otros se fijen en lo triste que está. Cada vez se fijan menos, eso está claro, pero también es verdad que cada vez me esfuerzo menos por mantener esta imagen deshecha y adolescente de mí misma, aunque a veces (como ahora) me gusta intentar sentirme deseada de nuevo y hago serios esfuerzos por llegar a unos niveles en los que tengo la sensación de que ya no puedo competir. Aquí todo el mundo es muy joven y creen que soy una abuela, no soy un objeto de deseo cuando tienen a cincuenta chicas sin sujetador y con siete años menos. No hay donde competir. Además, hablar noruego es un plus y ahí me ganan de calle. Me queda Nicolás, pero hasta me sabe mal intentar tontear con él teniendo en cuenta la clara depresión que tiene y cómo le puedo joder aún más rechazándole. Pero es la primera persona aquí con la que tengo suficiente confianza como para hablar de cualquier cosa y es tan fácil decir que no me odia y que él me responda que no, que no lo hace.
domingo, 6 de febrero de 2022
¿Sabrás tocar Baker Street?
Tu sonrisa me acosa en sueños y se me hace cada vez más difícil disimular. A veces tengo la sensación de que solo intento grabarte a ti y termino no haciéndote un solo plano para evitar que pienses que me estoy acercando demasiado. Te rehúyo en las comidas y a la vez intento darte celos con Nicolás, estúpida de mí. Como si te importara lo más mínimo lo cercana que soy con Nicolás. Pero te me apareces en sueños y me dices que no quieres nada conmigo cuando nuestros labios están a menos de un palmo de distancia y a mí me entran las siete cosas. Y sé que se me pasará, que pasarás a ser un nuevo Bermellón y en cuanto este curso termine y desaparezcas de mi vida no volveré a acordarme de ti pero ahora estás a cuatro metros de mi cuarto y me gustaría llamar a tu puerta y besarte. ¿Habrás tenido novia alguna vez?¿Habrás besado a alguien en tus 19 años de vida? Ya no sé qué pensar, para mí era bastante improbable que una persona cercana a los 20 años nunca hubiera siquiera besado a otra (teniendo en cuenta el verdad o atrevimiento) pero aquí las cosas son distintas. Y eso, tu camiseta azul, tu media sonrisa, tus gafas, tu tono de voz inquebrantable, tu poca capacidad para entender los mundos tan distintos de los que venimos, eres un soplo de aire fresco, necesario pero intocable. Tendré que conformarme con tontear con Nicolás hasta que se convierta en un problema para nuestra amistad. O con Jon, eso ya serían palabras mayores.
miércoles, 26 de enero de 2022
River flows in you again
Estaba haciendo yoga y ha sonado nuestra canción. "Nuestra canción", como si tuviéramos quince años, aunque era lo que teníamos cuando decidimos hacerla nuestra. Y estaba yo tan tranquila haciendo el perro boca abajo y por un momento me he desequilibrado. Ya dije de forma mucho más pública que la música me trae básicamente por la calle de la amargura porque tiendo a relacionarla en exceso con las personas y los sucesos y las sensaciones. Y mira que hace años (pero años) que no nos vemos y que no nos hablamos y que pasaste a ser un apéndice en la historia de mi vida donde tus mayores logros fueron joderme la existencia durante unos cuantos meses y ser el primer tío que metió su pene en mi vagina (congrats!) pero algo se me revolvió durante un instante al escuchar las notas de ese piano. Quizás simplemente es que es una buena canción, no lo sé, o que puestos a echar de menos puedo echar de menos como si no hubiera un mañana incluso a gente cuyo tono de voz ya no recuerdo. La práctica de yoga terminó y ahora me jode estar así porque llevo dos días de muy buen humor y ahora ya no estoy de tan buen humor. Voy a jugar un rato al lego a ver si se me pasa.
lunes, 17 de enero de 2022
jnksdfksjndf
Ya no sé si es el frío. Las horas de luz. El aislamiento. Echarte de menos. No sé qué es lo que está haciendo que me sienta así. No te puedo escribir y me pregunto qué pasará el 19 de febrero, el siguiente gran evento en nuestro calendario: tu cumpleaños. Después de las navidades y de las lágrimas y de aquella conversación y del regalo me pregunto qué prefieres. Porque tengo la extraña sensación de que preferirías que no te dijera nada para evitarte el compromiso de tener que responderme. Y bueno, sería lógico después de todo. Pero me aferro a mis recuerdos y a tus gafas y a tus rizos en un intento desesperado de sentir que aún nos pertenecemos, que diez años son muchos años y que conformarme con tomar una cerveza no es suficiente. Pero sé que eso sí es lo que tú quieres, o al menos lo que querrás cuando decidas dejar de fingir que no existo y que plantearme viajar de nuevo contigo o ver siquiera a tus padres una vez más se sale de lo que quieres ofrecerme esta vez. Y me tiene que bajar la regla y no veo el sol desde hace una semana y hoy te echo de menos. Más que de costumbre. Pero me meto mis palabras por donde me quepan y mi dolor seguirá siendo mío mientras me haces salir del Evoland 2 para jugar al Monster Hunter cuando solo me queda un logro para conseguir el 100%. Oh, qué bien me ha venido tener una distracción en forma de videojuego pero eso, todos lo sabemos, no es una solución permanente. No, no creo que te felicite. Por primera vez en diez años no creo que lo haga. Has cambiado. Y eso está bien, aunque se haya llevado nuestra relación por delante. Suele pasarme.
sábado, 4 de diciembre de 2021
Not prom
Es maravilloso cómo funcionan las hormonas en este tipo de situaciones. Cómo pasamos en cuestión de minutos de sentir un cariño tontorrón al odio más profundo. Bueno, tampoco es que te odie, pero no estás precisamente en el top tres de mis personas favoritas ahora mismo. Y no pasa nada, la verdad, porque este estúpido y pequeño descalabro me ha hecho, una vez más, darme cuenta de lo que tengo justo delante. Y no, él no es exótico como tú ni toca el saxofón pero con él puedo ser yo misma en un mundo en el que me es muy difícil expresarme. Él me busca y yo me dejo buscar porque ahora mismo no doy más de mí pero es que tampoco hace falta mucho más. Sí, era probablemente lo que necesitaba para dejarme de tonterías. Pero aun así joder, era lo último que le faltaba a mi pobre autoestima. En fin, espero que esta chica te diga que sí, sea quien sea.
Prom
Dijiste que sí. Sure, we can go together. Y después de toda una mañana planteando estrategias, si en las mesas, si invitarte a jugar al billar, si esta noche después del concierto, después de un té silencioso y una conversación intranscendente me dijiste que sí. Y me siento como una adolescente encariñada de nuevo pero con la sabiduría suficiente como para tener el valor de pedírtelo. He esperado demasiado durante muchos años y nunca he sido de esas personas a las que las invitan a salir. Tampoco me importa mucho, así puedo elegir y no tener que enfrentarme a tener que decir que no. Y tú no has dicho que no, has dicho que sí y el pecho me va a explotar. Poder tocarte, poder tenerte realmente cerca aunque sea a unos niveles de ridículo apabullantes. No creo que en ningún caso supere la cara que debí de poner cuando me dijiste que sí. Y es una mierda porque tú eres un crío y yo voy camino de convertirme en una señora mayor y tú eres noruego y no levantas la voz y yo tengo que hacer esfuerzos por no decir fuck en cada frase y qué tendrán los músicos, que siempre me han gustado y aquí hay demasiados. La gran pregunta ahora es ¿con o sin sujetador?
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Sigurd
De repente no quiero escribir relatos eróticos sobre ti. Quiero besarte de verdad y abrazarte y que me levantes la ceja cuando me miras. ¿Confirmamos crush? Confirmamos crush. Y me gustaría no sentirme una completa idiota a tu lado, se me olvida cómo hablar inglés y quiero que la tierra me trague. Quiero que me hables acerca de todo lo que te ha llevado a estar aquí. Quiero entender qué te hace especial. Para qué nos vamos a engañar, quiero invitarte al apartamento, que abramos la botella de sidra, nos emborrachemos y nos liemos durante toda la noche. Pero supongo que en su lugar volveré a tocarme pensando en ti. Llevo estos dos días preguntándome si tendré algún tipo de atractivo sexual para ti. ¿Me habrás mirado el culo en la fila del comedor?¿Te habrás fijado en que tengo los pezones duros por el frío? Yo hoy me he dado cuenta de que te va a reventar la camiseta a la altura del antebrazo y por un momento he tenido que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no comerte la boca delante de toda la gente que estaba jugando al billar. Pero tú no intentas estar conmigo; no lo evitas, pero tampoco me buscas. Y yo llevo tres días buscándote. Subo a cenar por ti, me integro por ti, mi mirada te busca entre los cien pares de ojos y cuando te encuentran nunca les devuelves la mirada. Ay. Es complicado ligar en otro idioma, teniendo a tu novio viviendo en la habitación de al lado y con una persona que no tiene el más mínimo interés en mí. Se me ha juntado todo, ya ves. Y es una mierda porque realmente me gustas muchísimo, más allá de que me pareces tremendamente atractivo (cosa harto extraña porque nunca me habían atraído los rasgos asiáticos) es que eres un puto amor de persona. Con tu media sonrisa y tus gafas y tu predisposición a hablarme en inglés, a entablar conversación. Supongo que era fácil que empezaras a gustarme dada la situación. Ahora la gran pregunta es qué hacer al respecto. Ya veremos el lunes que viene.
lunes, 15 de noviembre de 2021
Fantasías animadas noruegas
Hablais entre vosotros y no entiendo lo que decís. Sonreís y me mirais, no sé qué esperais de mí. Sigurd empieza a contar... "en, to, tre, fire, fem" y cantais solo para mí. Vuestros ojos me recorren y me sostienen la mirada mientras murmurais notas entre dientes sin dejar de sonreir. Me ruborizo. Tengo que desviar la mirada antes de empezar a hervir. Os acercais despacio y yo me alejo por instinto, pero Bendik me agarra por el brazo. No puedo escapar. Tampoco creo que quiera. Sus ojos azules me atraviesan y hacen que me derrita por dentro. Noto un dedo que me acaricia suavemente el cuello. Sigurd, con sus profundos ojos marrones y sus rasgos asiáticos mezclados con el más perfecto noruego, es un misterio para mí cómo ha llegado a Noruega porque está claro que no es de aquí, pero nunca me he atrevido a preguntarle por sus orígenes, solo me limito a admirarlo. Sin dejar de tararear una canción de jazz acerca sus labios a mi cuello y me besa suavemente. Mi coño palpita. Bendik sigue el ritmo golpeando mi brazo con sus dedos sin soltarme. Sube poco a poco su mano hasta mi pelo, enreda los dedos en mi melena, la canción ha terminado. Me acerca a sus labios. Me besa, algo torpe en un primer momento, casi con ansia, pero regulando la velocidad al poco y convirtiéndose en un beso apasionado e intenso. Sigurd agarra mi culo con delicadeza al principio pero al notar la subida de tensión en aquel beso aprieta con fuerza y me muerde el cuello. Gimo flojito, lo suficiente para que os sintais satisfechos. Bendik se aleja y sus labios con sustituidos con los de Sigurd, es curioso cómo cambia la forma de besar entre dos personas: él me besa como si fuera el ser más delicado del universo, como si fuera a romperme al roce de sus labios. Me encanta, pero necesito más. Agarro su espalda y lo acerco a mí, noto su erección, mi coño reacciona y se humedece, me gustaría fusionarme con él, convertirnos en un solo ser a base de frotarnos eternamente. Bendik se ha alejado y contempla la escena, parece estar divirtiéndose por el tono que usa al hablarle a Sigurd, pero yo sigo sin entender nada de lo que decís. Veo por el rabillo del ojo cómo se quita la camisa y los pantalones y mi emoción se dispara. Se acerca de nuevo a nosotros y nos obliga a separarnos. Cuando Sigurd lo ve en ropa interior hace lo propio y ahí estais los dos frente a mí con tan solo unos calzoncillos que no disimulan nada el empalme que teneis. Por alguna razón soy yo la que se siente más desnuda al tener aún tanta ropa y vosotros tan poca, pero vuestra mirada me dice que no va a durar mucho. Bendik se coloca frente a mí mientras Sigurd se pone detrás. Bendik me besa, esta vez con mucha más precisión que antes y de mientras me desabrocha los botones de la camisa de cuadros de franela que llevo puesta. Toda una sex-symbol, esa soy yo. Y, sin embargo, parece que de alguna manera os gusta mi naturalidad, mi falta de maquillaje, mi despreocupación por la imagen, mis pelitos en las piernas. Sigurd me agarra la cintura con fuerza y pega mi culo a su entrepierna mientras me gime al oído. Este muchacho va a matarme del gusto. Sus manos me abrazan desde atrás mientras mis brazos se apoyan en los hombros de Bendik, quien a su vez trata torpemente de hacerse un hueco entre la piel para poder acceder a la hebilla del sujetador. Sigurd recorren mi vientre subiendo hasta mi pecho. Contengo la respiración. Bendik me mira con una sonrisa pícara. "Is this okay?" me pregunta sin dejar de sonreir. "Ajá" es mi respuesta, aunque suena más como un suspiro. Desabrocha el sujetador. Sigurd tira de él y lo deja caer al suelo. Me siento expuesta, nunca había tenido tanta atención solo para mí. Hago el ademán de taparme pero Bendik me lo impide. Sigurd me desabrocha desde atrás el botón del pantalón y baja la cremallera. Me gira para estar delante de él y ambos os agachais para quitarme el vaquero. Noto vuestros besos rozándome las piernas y creo que voy a explotar de placer a medida que subís. Me siento fuerte con vosotros de rodillas a mis pies. Sigurd hunde su nariz en mi coño aún protegido por las braguitas mojadas mientras Bendik me muerde la nalga. Empiezo a temblar, me cuesta mantenerme de pie ante esta situación y ambos os dais cuenta, por lo que os levantais y entre risas y palabras sueltas en noruego me conducís hasta la cama. Me haceis tumbarme y Sigurd coge su camiseta para atármela alrededor de los ojos. Me pone cachonda el olor que impregna la prenda de ropa. Mi mundo se oscurece pero el resto de mis sentidos se agudizan. Puedo escuchar vuestras respiraciones entrecortadas, vuestras risas entre dientes, noto vuestro calor cerca de mí aunque no puedo diferenciarlos. Unos labios me rozan el pezón que ya estaba duro como una piedra. Una lengua me recorre el empeine y yo me retuerzo de placer. Los labios me besan el pecho y me muerden el pezón derecho con dulzura. Una punzada de placer se me refleja en el clítoris, ayudada por la boca que me lame los dedos de los pies. Mi espalda se eleva y siento que no puedo más. Unas manos se elevan por mis piernas suavemente hasta llegar a mis braguitas. Las agarran. Tiran de ellas. El no poder ver su reacción me hace tener un poco menos de vergüenza, pero aún así la expectación me mata. Después de unos segundos que parecen una eternidad noto cómo un aliento se acerca poco a poco a mi pubis. Mi pelvis se acerca a él incontrolablemente, pero eso le hace detenerse. Debo ser paciente, mucho me temo. El aliento vuelve a acercarse y empieza a mezclarse con mi humedad. Una tímida lengua separa mis labios y se adentra poco a poco en mi coño. Tengo la sensación de que voy a reventar de un momento a otro. Unas manos me acarician y me besan el vientre y el pecho, no puedo dejar de gemir. Un dedo entra en mí a la vez que noto la presión de un beso húmedo y apasionado. Así que es Sigurd el que está abajo y Bendik arriba. La imagen me excita aún más pudiendo imaginarme quién está haciendo qué. Palpo con una mano la superficie del colchón hasta encontrarme con una rodilla, apuesto a que es la de Bendik. Recorro el muslo a base de caricias hasta llegar al calzoncillo. Se le escapa un gemido y hunde su cara en mi cuello. Es adorable. Tanteo el terreno con mi mano y escucho sus reacciones, tiene una erección tremenda. De repente una ola de placer me inunda y es que Sigurd se ha dado cuenta de que no le estoy prestando toda la atención que debería y ha decidido pasar al siguiente nivel. Sus dedos de saxofonista me follan y su lengua no deja mi clítoris. No puedo más. Bendik se incorpora sabiendo lo que pasa y yo necesito veros. Me quito la camiseta y veo cómo Sigurd me mira disfrutar mientras me lame el coño. Bendik me contempla fascinado, pareciera que es la primera vez que ve a una persona a punto de correrse. Me muerde un pezón y me pellizca el otro y es lo único que me faltaba. Un abismal orgasmo me inunda, el tiempo se para y en el universo parece que solo existimos nosotros tres, no tengo voz para todo lo que quiero gemir, no tengo palabras para todo lo que quiero deciros. Los espasmos se amontonan, las manos se me duermen y no puedo dejar de sonreir. Pasan varios segundos en los que solo soy capaz de sentir el placer más absoluto. Poco a poco las contracciones se van espaciando y mi respiración vuelve a su estado natural. Sigurd saca con todo el cuidado posible los dedos de mi entrepierna, aunque me retuerzo brevemente por lo sensible que está todo, y se tumba a un lado. Bendik al otro. Ambos me mirais y a mí me entra la risa floja. Supongo que es el momento de devolveros el favor.
Me recompongo durante unos instantes y me siento en la cama. La vergüenza se ha esfumado. Os miro. Vuestra belleza me embarga. Me mirais. Ojalá poder meterme en vuestras mentes con google translate para saber qué se os pasa por la cabeza a estas alturas. "What now?" os pregunto, aunque sé perfectamente que está en mi mano decidir qué pasará a continuación. Intercambiais miradas. "Now we do whatever you want". El tono lascivo que usa Sigurd vuelve a encender una chispa en mi interior. Debe ser todo un récord poner a alguien caliente tan rápido después de semejante orgasmo. Me acerco a vosotros de nuevo a cuatro patas y os hago incorporaros para que todos estemos a la misma altura. Nos fundimos en un mar de lenguas y saliva, de labios y sonrisas a tres. Las manos entran de nuevo en la batalla y empiezan a intentar ganar terreno en los cuerpos de los demás. Me sobra la poca ropa que aún llevais y lo sabeis. Como si pudiéramos leer los pensamientos del otro Bendik se separa y se baja los calzoncillos y aunque mis labios no se han separado de los de Sigurd no puedo dejar de mirar su figura joven y atlética, con brazos y muslos prominentes propios de un buen batería. Se tumba en la cama y nos invita a acercarnos. Aceptamos la invitación. Sigurd se quita también su ropa interior y por fin puedo verlo en todo su esplendor: más delgado y fibroso que Bendik pero igual de atractivo. Bendik tira de nuestros brazos y nos caemos encima de él. Reímos. Besa a Sigurd mientras me agarra fuertemente el culo. La visión me pone cachondísima, tanto que no puedo evitar empezar a frotarme el clítoris con los dedos. Bendik se da cuenta y toma el relevo cogiéndome por los muslos y haciéndome sentarme encima de su cara. Sigurd se acerca y me da un beso que bien podría ser capaz de parar el tiempo. Toco su pecho, pellizco sus pezones (gime) y bajo la mano hasta encontrar su pene duro cual roca. Empiezo a rozar suavemente todo el miembro intentando seguir la cadencia con la que Bendik me hace el cunnilingus, aunque sé que esta vez es él el que quiere más.
jueves, 8 de abril de 2021
I'll love you for a thousand more
A veces me pregunto cómo puede vivir la gente con esta sensación continua de quedarse sin tiempo. Este crear recuerdos sin ser consciente de que se están yendo a medida que los vives. Soy una romántica en el sentido más literario de la palabra. Me duele el alma todo el tiempo. Ella está al borde de la muerte y yo no hago más que pensar en mí, en cómo sobrevivir a ello, cómo no destrozarme por el camino y sin embargo me hago daño visitando ese momento de mi vida en el que todo era terrible y a la vez maravilloso, ¿qué coño me pasa? La música me duele, las fotos me duelen, el universo me duele y ni siquiera tengo un método para que se vaya durante un rato. Ahora me hago fotos y no me reconozco en ellas, soy demasiado mayor, tengo demasiada papada, el pelo está demasiado corto, la nariz sigue demasiado grande. ¿En qué momento ha empezado a escapárseme la vida entre los dedos para no darme cuenta de que hace diez años de que todo empezó? Más de diez años. Me duele todo.
jueves, 31 de diciembre de 2020
Feliz año nuevo
Sé que esta pelea no va a acabar con nosotros, que no va a ser el fin. Lo sé. Pero, sin embargo, me pregunto cuántas peleas quedan para el final, para que sea la gota que colma el vaso. Me hallo sintiéndome tremendamente egoísta por pensar que merezco algo mejor que lo que tú puedes ofrecerme, por una vez creo que soy yo la que podría aspirar a más y no al revés. Esta vez no lo he hecho todo mal. Me hallo pensándole una vez más, volviendo a él que nunca debió irse, al que en estos momentos, como siempre, siento que pertenezco. Y me pregunto en qué momento empezaste a creer que no estabas por debajo de él, cuándo conseguí engañarte para que pensaras que estamos hechos el uno para el otro. Pero él, con todos sus defectos, sus problemas, sus mierdas y sus gafas rotas siempre estará por encima de ti. Quizás en un futuro conozca a alguien que finalmente lo supere, pero tú no eres ese alguien. Después de tres años sé que no lo eres. Y bueno, no pasa nada, estamos bien, nos lo pasamos bien... pero no es suficiente. Llegará el día en que no sea suficiente y no sea capaz de aguantar más a tu familia, a tu concepto de familia y tu amor se hará cada vez más insoportable y no querré ir al sexólogo por ti. ¿Cuántas decepciones nos quedan?¿Cuántas peleas faltan para que el vaso se colme?
sábado, 15 de agosto de 2020
Is this depression?
Estoy descubriendo que cuando escribo aquí es cuando realmente todo va muy mal. Cuando estoy tan echa polvo que no quiero dar pena o que este o aquel me lean, solo quiero contarme a mí misma lo triste que estoy. El problema es que ni siquiera estoy triste. Bueno, sí lo estoy, pero estoy tan acostumbrada a vivir con ello que se ha vuelto casi inherente a mi persona. Tengo ganas de llorar en continuo. Tengo ganas de pegarle a la pared. Quiero fumarme un porro a ver si dejo de sentir durante un par de horas. No sé por qué ahora, si es la falta de plan, de motivación, de estímulo. Ya ni estar con Sebas o con Miguel consigue evadirme. Quiero preguntarle a Miguel si él sigue estando con ella o con otra, quiero hablarle desesperadamente, quiero volver a quererle. Sé que es también en parte culpa del flujo de hormonas, que la semana que viene me baja la regla y están adelantando camino, pero aun así hacía ya bastante tiempo que no me sentía tan mal durante tanto tiempo seguido. El verano es una mierda pero resulta que después el otoño también lo es. Incluso el invierno. Si no me diera tanto miedo morir diría que querría hacerlo para dejar de sentirme tan asquerosa. Tener que fingir se me hace muy cuesta arriba y cada día que pasa me cuesta más levantarme. Me duele todo y no me duele nada. Lo siento todo y no siento nada. No puedo seguir viviendo así.
domingo, 17 de febrero de 2019
48 horas
sábado, 22 de diciembre de 2018
Not so important
No me hablas. No me escribes. Estás a diez minutos de mi casa y no nos vamos a ver hasta la hora de la cena porque tú no tienes que disculparte más y yo no me siento a gusto con tu presencia. ¿Tan mal lo hago?¿Tan poco te he dado para que al primer desliz pienses que no te importo? Un desliz que ni siquiera existió. Tergiversaste mis palabras y no puedo evitar caer en la tentación de pensar que hay un miedo subyacente a todo esto. Que no confías en mí. Que realmente nunca lo has hecho pero no tenías que preocuparte porque me pasaba el 80% del tiempo contigo. ¿Cómo pretendes que me sienta al respecto? Ni siquiera estaba borracha, ni siquiera tú estabas borracho como para justificar que se te fue de las manos y me destrozaste por el camino. Ahora intento encontrar los pedazos de autoestima que tanto tiempo me ha costado tener, intento no sentirme como si fuera una mierda porque, después de todo, no ha cambiado nada. Uno carente de confianza más para la lista. Y después se preguntarán por qué estoy harta de las relaciones monógamas. Odio esta oleada de celos innecesarios. Esta vida de desconfianza. Esta relación de medias verdades.
viernes, 2 de noviembre de 2018
Óleo sobre tiempo
Pero esta vez no puedo dejar que vaya a más, no puedo dejar que el miedo se apodere de mí. Él pretende ser mi apoyo, mi fuerza, el hombro sobre el que llorar y quizás si fueran otras las circunstancias habría sido suficiente. Pero no puedo depender de él únicamente para ser feliz, no es justo que él cargue con lo que me corresponde. Necesito irme de aquí. No tengo nada a lo que aferrarme en esta ciudad, nada me frena y dudo que vaya a echar de menos a alguno más allá de la comodidad de saber que podría quedar con ellos cualquier día si lo propusiera. Pero para ellos no soy nada, no existo, soy prescindible, y el hecho de poder asumirlo no quita que me duela o que pueda superarlo. Nunca he sido de superar las cosas fácilmente.
Ahora tengo hambre y necesidad de huir. De dejar de esperar. De descubrir y conquistar y poder pensar en la posibilidad de conocer gente nueva para la que de verdad signifique algo, no ser una más. Ser el Miguel del grupo por una vez. Notar que importan mis decisiones, que esperan algo de mí y poder ser yo la que elija si me merece la pena o no estar con ellos. Necesito amigos nuevos. Necesito una vida nueva.
sábado, 11 de agosto de 2018
Y los sueños...
lunes, 25 de junio de 2018
Socorro
jueves, 24 de mayo de 2018
No creo que sea una cuestión de demostraciones de afecto porque he superado con creces mi nivel de cariño en público y no ha cambiado nada. Tampoco creo que, a estas alturas, sea una cuestión de tiempo porque ya he esperado mucho a un cambio que nunca llegó. Me niego a pensar que nosotros somos los culpables porque lo que sea que siento por ti es demasiado intenso como para que sea otra cosa, pero no lo identifico y eso me duele y me desconcierta.
En fin. No es nada que no se me pase cuando te beso. Casi todo se me pasa cuando te beso.
viernes, 18 de mayo de 2018
Should I stay or should I go?
Y, de repente, me haces estas cositas. Me hieres donde menos me esperaba que alguien me pudiera hacer daño, en las cosas que doy por sentado, en los pilares de mi vida. Porque sé que, si te digo que pasemos una tarde juntos, me vas a preguntar que adónde vamos, e igual yo solo quiero estar tirada en el sofá viendo series. Estarían mis padres, qué locura. O quizás podría preguntarte si puedo quedarme en tu casa a dormir. Qué locura.
Quiero aguantar, de verdad que sí, quiero ser paciente, ¿pero no crees que lo he sido ya suficiente? Estoy cansada de esperar a que todo se normalice, estoy cansada de tu circunstancia, y un poco de ti. ¿Me compensan los buenos momentos cuando siempre está de fondo el murmullo constante que me susurra que algo no va bien?
viernes, 4 de mayo de 2018
¿Qué hacer sola en un fin de semana?
Pero no.
Como siempre, se me jodió el plan, se me jodió la noche y ahora no sé qué demonios hacer con mi vida. No se me da bien estar sola. No me sienta bien estarlo. Y estoy aquí, a las once de la noche sola en mi casa. Porque ibas a estar tú conmigo, ibas a hacerme compañía e íbamos a hacer cosas. Pero tus malditos 37'7 grados decidieron que no, que no me iban a dejar ser feliz. ¿Y qué iba a hacer yo?, pues lo que cualquier persona con un mínimo de sentido común haría: decirte que te fueras a tu casa, que estarías mejor allí. Pero no pensé, ni por un solo instante, que fueras a hacerlo de verdad. Incluso cuando te pusiste los vaqueros pensé que finalmente no te irías y hasta hiciste el amago de quedarte. Pero te has ido. Te has ido y me he pasado quince minutos llorando por nada. Porque me siento sola y necesito que estés tú. No sé qué ver en la tele, todo me parece monótono. No quiero irme a dormir, ni siquiera tengo sueño. Así que escribo de nuevo sobre lo triste que estoy, sobre el coraje que me ha dado que te fueras y el coraje que me da que me dé coraje porque no debería. Estás malo. Y yo me siento sola.
miércoles, 18 de abril de 2018
Ok
A veces me pregunto si estoy contigo por algo más allá del sexo y el transporte. Me lo paso bien contigo, por supuesto. Tenemos cosas en común, claro, y puedo hacer contigo cosas que con otros no puedo por una cuestión de pura confianza y/o dinero. Pero no eres especial. He intentado que lo seas, dios o quién sea sabe que lo he intentado, he puesto todo mi esfuerzo en enamorarme de ti y quererte con todas mis fuerzas, pero solo he conseguido una sensación de dependencia asquerosa y cierto cariño.
Estás enfadado porque crees que yo estoy enfadada. No entiendes que me estoy muriendo por dentro por no verte, pero que no quiero tener que soportar el dolor de tener que volver a decirte adiós cuando podría no tener que hacerlo. Estoy harta de esto. Estoy harta de ti y de que no entiendas nada. Me dices "ok" y a mí se me cae el mundo a los pies. Lo único que te pido es que lo intentes. Que me sigas el juego durante cinco minutos, habría sido suficiente. Pero no lo has hecho. Y yo solo siento vacío, ni siquiera puedo llorar. ¿Acaso me merece la pena?¿Acaso quiero verte a ti o es a lo que representas? Mi salvación, mi anestésico, mi caja de la nada.
No eres el elegido. No eres mi futuro. Eres una anécdota que contaré dentro de unos años, porque no vamos a ser amigos para siempre. Fue tan triste la ilusión y confianza con la que lo dijiste y yo solo podía pensar en que no era verdad. Ninguno de nosotros vamos a ser amigos después de acabar la carrera, no tenemos tanta confianza, si no somos tan amigos a estas alturas no lo vamos a ser nunca. Y no lo somos. Quizás algún día bajes del guindo y te des cuenta de eso o quizás te pase como a mí y quieras negarlo cuando ocurra. Espero que sea lo primero. Pero tú y yo, cuando todo esto acabe, no vamos a seguir de chupi pandi, y es lógico. El problema entonces reside en cuándo acabará. Porque empiezo a estar saturada. Los seis meses, me comentan. Una decepción tras otra. No quedar, no playa, no cine, no viajes, no nada. Ni siquiera una quedada normal y corriente. Me dices de ir a dar un paseo, al cine, a algún lado, y yo solo quiero sentarme a tu lado y ver películas y series. Crear una rutina o algo que me incite a seguir contigo, pero tengo la sensación de que solo me doy chocazos contra una pared. Que ya no tenemos nada que contarnos. Ya se acabaron las sorpresas y empiezan las tonterías de las repeticiones y la costumbre y el cariño y el sexo porque si estamos solos, hay que acostarse. Estoy un poco harta de ti.
Feria... feria... feria de abril
martes, 10 de abril de 2018
Las relaciones familiares nunca fueron fáciles
martes, 13 de febrero de 2018
Sick
lunes, 12 de febrero de 2018
Metáforas
Oh, cuánto dramatismo, cuánta parafernalia, cuánta frase extremista.
Eres mi amigo por encima de todo, ¿no?
No va a cambiar nada, ¿verdad?
¿Verdad?
jueves, 25 de enero de 2018
For the first time
No voy a entrar en temas tan banales como el sexo o la capacidad para tener orgasmos o mierdas de esas. Ahí no hay nada de sustancia. Está bien, sí, lo reconozco, el sexo contigo es maravilloso, pero hoy no quiero hablar de eso. De hecho no creo que vaya a escribir nunca muy exhaustivamente sobre ello, al menos por aquí.
Has sido el primero con el que estoy bien desde hace más de medio año. Has sido la primera persona con la que no tengo ganas de llorar a todas horas. Contigo me siento a gusto. Tan a gusto que no tengo claro qué hacer ahora, más allá del hecho del viaje y todo lo que ello pueda conllevar. Para empezar, ni siquiera pensé que el viaje llegaría a efectuarse, era todo demasiado precipitado y aquí estoy, escribiendo gilipolleces cuando debería estar planeando todos los días y la maleta y subiéndome por las paredes. Pero, por primera vez, eso tampoco me agobia demasiado. No me importa qué vayamos a hacer, ni siquiera me molesta que aún no hayamos comprado los billetes de autobús y que igual nos quedemos en el aeropuerto toda la santa noche. No me importa. No me importa estar que no puedo con mi alma, pensar que igual al segundo día no puedo levantarme de la cama, que quizás prácticamente no duerma en esa semana. El frío que vamos a pasar. La lluvia. Quizás la nieve. Me da igual. En el buen sentido, porque solo quiero estar contigo. Quiero que me enseñes Bruselas y Ámsterdam, quiero hartarme de fumar y de beber sidra y de comer queso y ya veremos qué hacemos con los monumentos, porque solo quiero estar contigo.
viernes, 12 de enero de 2018
Come here
Ahora, que nos pasamos medio día sin hablarnos y nos subimos por las paredes y echamos humo como si de una locomotora nos tratásemos, ¿qué va a pasar cuando no queramos ni vernos las caras?, porque en el fondo ahora mismo quiero verte, quiero arreglarlo aunque sea demasiado orgullosa como para admitir lo estúpida que estoy siendo, pero cuando queramos vernos y no podamos decirnos de verdad lo que sentimos o cuando directamente no queramos ni hablarnos, ¿qué pasará? Porque aún nos quedan dos años y medio de sentarnos juntos, de trabajos de mierda, de quedadas de chupitos (o al menos eso espero) y con un poco de suerte tenemos planes de aquí a verano pero me aterra, por un lado, la posibilidad de que todo se chafe en mitad de todos los susodichos planes y no podamos mirarnos a los ojos sin odiarnos o pasarlo mal y, por otro, que nos convirtamos en una lista de planes que cumplir. Que solo sigamos juntos por miedo a romper la rutina. ¿Qué rutina? Pues la que tarde o temprano vamos a terminar creando, que no es malo, pero me da miedo que, precisamente, tengamos miedo a acabar con ello llegado el momento. No lo sé. No sé por qué me planteo estas cosas ahora cuando ni siquiera hay una relación formal que romper. Me has leído y no me has respondido y yo tengo tantas ganas de verte que creo que me voy a morir de necesidad. Agh. Qué mala es la obsesión.
jueves, 11 de enero de 2018
Enfados y demás parafernalia
Me enfadé.
¿Te das cuenta de lo irracional que es el motivo de tu enfado? No, qué, pero si yo soy lo más racional de este maldito mundo. Me he enfadado, hostias. Me he enfadado porque necesito tu atención, porque necesito que quieras estar conmigo cuando yo quiera que estés conmigo (y si no quiero, pues te fastidias), porque me siento terriblemente sola a todas horas, porque contigo no tengo tantísimas ganas de llorar en continuo.
Y tú no lo entiendes, tú qué vas a entender si lo que menos te gusta de mí es que piense tanto las cosas. No te enfades por esta tontería. No, gracias. No voy a enfadarme por temas trascendentales de la leche cuya solución necesita de una tesis y varios debates. Me enfadaré por lo que se enfada todo el mundo.
Se me pasará, no te preocupes. No se me da bien estar enfadada. Pero quería tanto que me siguieras la corriente y que vinieras. Y no sentirme sola. Por encima de todo no quiero sentirme sola entre tantísima gente. Pero ahora haces que lo recuerde a él y que me sienta terriblemente mal. Y que quiera hablarle y le suplique por su amor de nuevo porque no estás tú para ocupar mis pensamientos. Bueno, no está tu versión buena de ti. Y cuando las cosas no son perfectas tiendo a volver la vista atrás porque oh, toda vida pasada fue mejor.
No es culpa tuya, por supuesto. Esto viene de muy atrás, no eres el primero que no entiende nada cuando todo debería estar bien pero, paradójicamente, no lo está. Me gusta liarla, supongo. Siempre me gustó llevar las cosas al límite, a ver quién aguantaba más. Aún no has visto nada. Probablemente no te deje verlo, no voy a ser tan cruel como para hacerte pasar por todo esto más de lo estrictamente necesario. Así que nos veremos mañana para el examen, ¿no?
lunes, 8 de enero de 2018
Amor y muchos otros desastres
Pero no quiero hacerte daño, por encima de todo no quiero hacerte daño. Podría pedirte salir y estoy casi segura de que me dirías que sí, y probablemente no cambiara gran cosa. Pero tengo que explicarte los términos y condiciones, ¿podrías aceptarlos tan rápidamente entonces?
Porque no te voy a prometer amor eterno, no puedes contar con una vida juntos, no te puedo prometer fidelidad ciega, esta vez no. Y esto no es algo malo, no quiere decir que te quisiera menos o que me faltara algo, pero soy consciente de lo que estoy pasando y solo contigo consigo estar bien. Hemos avanzado poco a poco en esta relación aparentemente sin futuro y hay demasiados planes a largo plazo como para plantearme que pueda no funcionar. Porque es obvio que hay muchas cosas en las que no vamos a estar de acuerdo nunca, pero creo que hacemos buena pareja. Que nos lo pasamos bien juntos. Que, por ahora, no nos aburrimos pese a hacer planes en su mayoría terriblemente aburridos.
Hay muchos pros y muchos contras en juego, aún no tengo claro en qué lado terminará el peso de la balanza y está claro que, si sientes la misma necesidad que yo, lo disimulas muy bien así que dudo que vayas a hacer nada por cambiar la situación, y créeme que lo entiendo después de la tesitura en la que te he puesto con mis charlas conspiparanoicas sobre las nuevas teorías del amor y las relaciones. Así que, no sé, quizás un día de estos me arme de valor y te pida salir. O no.
jueves, 14 de diciembre de 2017
Enter
Sería bonito fingir que no tengo un pasado catastrófico a mis espaldas.
Sería bonito pretender que ese pasado no me afecta.
Pero la vida no es así. O eso creo. Para mí no lo es. No me gusta regodearme en el pasado, no me gusta llorar por quienes ya no me recuerdan, pero no soy capaz de controlarlo. No se me da bien hacer limpieza, y si tengo que cambiar todas las cosas de mi cartera volveré a guardarlo todo, hasta los vales de 5€ caducados, hasta los tickets ilegibles, hasta mi amor por ti. Porque tus malos pelos y tus ojos azules siguen en una rendija en la que no he tenido fuerzas para poner nada más. Ahora mi nueva cartera ya está imbuida por tu espíritu, como todo lo que hay a mi alrededor.
Ojalá que seas feliz, de verdad que sí. Ojalá que nunca vuelvas a necesitarme para ser feliz. No le desearía esta sensación a nadie, esta impotencia que me abruma cada vez que pasa algo mínimamente importante y no soy capaz de abrir tu conversación para contártelo. Me dijiste que te hablara, que te contara las cosas y yo lo he intentado. He intentado contarte que me he cortado el pelo, que me voy a Bruselas, que me gusta lo que estoy haciendo con mi vida, pero en lugar de eso solo puedo llorar como una magdalena y pensar en lo mucho que te echo de menos. Y entonces no te lo digo porque no quiero crear una situación incómoda más, no quiero que te sientas culpable de mis lágrimas, no quiero que me odies porque aún te quiera. Porque han pasado demasiado meses como para que sea normal que siga así, y en cierto modo no es algo que me ocurra de manera constante, pero han cancelado una fiesta a la que tenía muchas ganas de ir esta noche y llevo toda la mañana sola y he tenido que cambiar las cosas de la cartera y me cuesta escribir del tembleque que tengo y yo qué sé.
domingo, 10 de diciembre de 2017
So in love
¿Alguna vez?¿Qué entendemos por enamorarnos?
Te miro y la felicidad más espontánea me inunda. ¿Es eso estar enamorado? O quizás es la tristeza de no encontrarme a tu lado, quizás eso es amor. Tú dijiste que estabas enamorado de mí. Que era lo mismo que quererme. ¿Qué sientes por mí, entonces? Igual así puedo ponerle nombre a lo que siento. Quizás estar enamorado es querer olerte a todas horas. Quizás es no estar triste por culpa de otras personas, porque tú estas por encima. No lo sé. Después de tantos años de sentimientos (probablemente demasiado) intensos, ahora llegas tú y me confundes. Llego yo con mis nuevas teorías del amor y no soy capaz de ponerle nombre a lo que siento por ti. ¿Es eso bueno o terrible?
Solo sé que no quiero estar sola y que contigo no lo estoy.
domingo, 3 de diciembre de 2017
Tale as old as time
jueves, 30 de noviembre de 2017
bnmnjkjknhbk kn
Ni siquiera sé por qué, sólo sé que no quiero estar aquí.
Que se me cierran los ojos y no tengo claro si quiero despertar.
El calor de la estufa al contacto con mis pies es lo único que me reconforta un poco.
Tengo mucho frío.
No tengo hambre. Mi madre querrá que coma.
Y yo solo quiero dormir y evadirme un poco de esta tristeza que me asola.
Quizás sea cierto después de todo, quizás solo pueda estar contenta a su lado.
No debería tener que soportar esa carga.
martes, 28 de noviembre de 2017
Not a coffee
Estaba muy guapo.
lunes, 27 de noviembre de 2017
Just a coffee
En realidad no.
Es una putada. Para ti. Para mí. Para todos a nuestro alrededor.
Nunca me he considerado posesiva, nunca he sucumbido a mis celos, nunca he pensado que debía ser el centro del mundo para alguien. Quería serlo, por supuesto, pero fui capaz de racionalizarlo y no lo exterioricé demasiado. Ahora me encuentro este vaivén de felicidad y tristeza a partes iguales, sintiéndome incómoda en mi propia casa y sin poder hacer nada para evitarlo. Intentando parecer impersonal con él pero sin que me salga demasiado bien. Puede que se me note demasiado que necesito verlo. Pero luego estoy contigo y se me pasa todo, y todo mi universo eres tú, no necesito nada más. No deberías tener esa responsabilidad, no deberías ser la causa de mi felicidad.
No quiero verlo mañana. Pero sí quiero. Pero me voy a sentir tan mal que me asusta. Y no voy a poder verte después para que me consueles, y de todas formas ese no es tu trabajo, no puedo refugiarme bajo tu abrigo cada vez que tenga ganas de llorar por culpa de otro chico. No es justo.
No sé si estas cosas te molestan. Me asusta demasiado preguntarte. Te hice daño cuando ayer te dije que besé a Miguel. Sabes que sigo sintiendo algo por Julio, ¿eso te molesta? No quiero hacerte daño pero no puedo mentirte. Para variar, supongo que le estoy dando demasiadas vueltas. Y sin embargo tiene ese punto morboso al que no puedo evitar aferrarme. Esa duda sobre si creerás que él es más importante que tú para mí. Esa posibilidad de que estés celoso por mi culpa. Sí, definitivamente soy una persona horrible.
domingo, 26 de noviembre de 2017
Hype
martes, 21 de noviembre de 2017
Vivo ergo sufro
En este caso tengo tremendamente claro que es, en cierto modo al menos, culpa de mis malditos sueños. Porque, claro, ¿cómo iba a plantearme dejar de soñar con el resto del mundo? Estaba bien, de verdad, no necesitaba volver a martirizarme viéndolos a los dos: uno ignorándome y el otro sonriéndome. No sé qué me ha sentado peor. Son solo sueños, ¿por qué entonces me duele tanto el pecho cuando lo recuerdo, por qué se me pone la carne de gallina? Necesito un respiro.
Me dices que no piense, me dices que lo deje pasar. No me conoces de nada, no entiendes cómo me he sentido... cómo me han hecho sentir. No sabes lo crueles que han sido conmigo, cómo ese chico con el que he soñado hoy me dejó tirada alegando que no me quería cuando no era cierto, solo por un error. Éramos muy jóvenes, todo sea dicho, pero sigue doliendo. Él fue la primera capa. Y no ha sido la última. Y me encierro en mi mundo de tristeza y soledad pero a la vez necesito compartir mi sufrimiento para no ahogarme en la tristeza. Ahí estás tú. No lo entiendes. No entiendes nada. No entiendes que puedas parecerme lo mejor que podía ocurrirme ahora mismo. No entiendes que me sienta mal por saber que eres mejor que ellos. Que eres mejor que yo. Porque tú, con tu filosofía patatera de empanarte por las esquinas, manejas las emociones infinitamente mejor que yo.
Voy a terminar haciéndote daño y jamás voy a poder perdonármelo.
lunes, 20 de noviembre de 2017
Día D
Y yo comparo.
Y me rallo. Vaya si me rallo. O rayo. Aún no lo tengo muy claro.
Pasó por insistencia, porque no podíamos salir de esa fría casa y que tú aún fueras virgen. ¿Que si me arrepiento? No. ¿Que si lo habría pospuesto? Pues quizás.
Todo me recordaba a esos momentos previos a un examen. Quieres que pasen las cosas y a la vez no quieres que llegue el momento de la verdad.
Caótico, frío, incluso un tanto decepcionante. Y, de repente, todo funcionó. No tengo muy claro el porqué, no tengo muy claro el cómo pero el caso es que de repente fue todo (casi) como la seda.
Aun así hay algo que me crispa, que no me termina de encajar, y no consigo averiguar qué es. Quizás los treinta segundos. Quizás tu negativa a darme cariño después. Quizás los tres intentos previos.
Probablemente el hecho de que no consigo dejar de pensar que fuimos allí para eso, no que eso surgió como consecuencia de haber ido. Te vestiste y me diste un abrazo. Te pusiste a fregar y yo solo quería seguir abrazada a ti desnuda en el sofá. Tengo la estúpida sensación de que lo nuestro fue coger las peores versiones del sexo espontáneo y el anticipado y juntarlas. La presión del anticipamiento, la frialdad de la rapidez.
Sé que es una tontería, como todo lo que escribo en este maldito blog, y quiero volver a hacerlo, una y mil veces más, pero quiero disfrutar yo también y quiero que entiendas que para mí el sexo no es solo sexo, que ahora has creado un vínculo más intenso entre nosotros y probablemente no seas consciente de ello, pero para mí esto es muy importante, tengo la impresión de que más que para ti.
domingo, 19 de noviembre de 2017
¿Día D?
Veremos qué pasa mañana.
lunes, 13 de noviembre de 2017
Nothing more than feelings
Probablemente en parte por presión, porque sabías que yo estaba deseando que lo dijeras. Y lo dijiste. "Te quiero... es lo que estaba pensando antes". Y puede que ahora te quiera más que antes. Puede que, ahora que ya está todo el principio dicho, pueda decirte por una vez qué siento realmente... aunque ni yo lo tengo demasiado claro.
Vayamos por partes:
- Hay cierta atracción física, eso está más que claro, aunque sigo sin determinar el punto en el cuál empecé a verte así. No eres mi tipo, seamos realistas. Eres demasiado alto, tienes el pelo demasiado corto y no te gustan los calzoncillos largos y anchos. Pero me gusta mirarte, me gusta tu cuerpo (es suavito) y, bueno, me gusta cómo hueles.
- Me lo paso muy bien contigo. O sea, no quiero que esto se infravalore, me lo paso bien contigo a niveles estratosféricos. Y no hace falta que estemos haciendo algo en concreto. Me puedes proponer tirarme en el coche contigo y está claro que te voy a poner cara de asco, pero en realidad me parece un plan maravilloso.
- Tenemos cosas en común, cosas muy importantes en común, de las que ninguno nos hartamos, y yo no puedo dejar de imaginarnos en Escocia compartiendo piso y eso sí que me parece un puto planazo.
- También hay cosas en las que no estamos de acuerdo, y vaya si es importante esta parte. Sería tan aburrido darse la razón continuamente, argumentar con los mismos argumentos, saber siempre las salidas del otro.
Y ahora me paro a leer todo lo que he escrito y... simplemente no es lo mismo. No es lo mismo que siento. No es esa ansia irrefrenable por comerte a besos, no es ese "vámonos" en mitad de la clase porque, simplemente, quiero prestarte atención a ti y no al profesor, no es ese bienestar que siento cuando estamos en el coche, esa inmensa paz que me transmites, no es ese escalofrío que recorre mi espalda cuando me rozas, no es esa vergüenza cuando me dices algo bonito. Simplemente, no lo es. Porque, joder, siempre me he expresado mejor por escrito, pero hay ciertas cosas que, supongo, no se pueden expresar más que en sonrisas, suspiros, miradas y demás moñería innecesaria.
domingo, 12 de noviembre de 2017
Problemas, problemas...
Sé que algún día te vas a hartar de mí y quiero estar preparada para cuando ese día llegue, pero no me sale demasiado bien. Ahora mismo, lo creas o no, soy toda tuya. No dobles sentidos, no ironías. Podrías hacer lo que quisieras conmigo y yo me dejaría. La comodidad es cómoda, supongo, y ha llegado demasiado rápido y es que, joder, hueles tan bien que jamás podría resistirme a nada.
jueves, 9 de noviembre de 2017
La zona de confort
No te lo dije esperando una respuesta, sólo tenía la necesidad de decírtelo, y me daba exactamente igual lo que hicieras al respecto. Te quiero. Y no me importa decirlo porque es la puñetera verdad. Te quiero por hacerme sentir bien, por hacerme salir de mi círculo vicioso de amor no correspondido, por darme una oportunidad y no irte cuando todo parecía desmoronarse.
Por, básicamente, ser mi zona de confort.
Y es que esto puede sonar a tontería, pero todos debemos tener una zona de confort. Para algunos es su cuarto, para otros el lugar donde hagan deporte, para otros la calle. Pero yo, en estos últimos meses, no era capaz de encontrar la mía. Mi casa se convirtió en un lugar plagado de recuerdos centrados en mi cuarto, me siento mal solo de estar aquí. Estar con mis amigos era ver mi pasado en el presente, me lo paso bien con ellos pero no puedo encontrar prácticamente nada en común con ellos, solo nos une el mero paso por el mismo instituto y el cariño incondicional que ello suscita.
Y, de pronto, apareciste tú. Y me escuchaste. E intentaste entenderme. Y me seguiste el rollo cuando eso era lo único que necesitaba. Y, de pronto, me sentí tan a gusto contigo a mi lado que todo lo demás me dio igual. Es peligroso, lo sé, puedo hacerte mucho daño y no quiero hacerlo, puedo echarlo todo a perder y me encontraría al borde de la desesperación. Pero no quiero parar lo que sea que esté pasando, no quiero arriesgarme a que todo pueda acabar aunque sea tan tonta como para sentirme fatal por el hecho de echarte de menos, porque me asusta que puedas querer más y yo no esté preparada... o al revés.
viernes, 3 de noviembre de 2017
Sexual healing
Y ahora estoy muy contenta y quiero transmitirte mi alegría. Quiero chocarla contigo porque, joder, puedo pedirme la erasmus. Pero no me siento con fuerzas para ello. Me preguntaste si quería hablar y quizás quiera hablar, pero no sé qué decirte sin quedar mal porque voy a parecer bipolar (de nuevo). Además, sé que no lo sientes así, sé que no estás enamorado de mí pero tampoco me quieres sólo como un objeto sexual. Pero soy una persona tremendamente insegura, quizás te hayas dado un poco de cuenta, y me muero pensando estas cosas.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
La felicidad nunca me inspiró
Y ahora me molesta un poquito menos tener que ir a la facultad por la mañana porque tú me recoges. Estoy contenta. Tremendamente contenta. No sé cuánto va a durar porque... en fin, porque soy yo, pero estoy contenta y feliz y no me importa tener que madrugar tantos días seguidos porque te voy a ver y me voy a reír contigo y voy a chincharte y a ponerte caliente.
No sé. Quizás lo sea, después de todo. No lo sé. No quiero preocuparme por eso. Quiero seguir poniéndole canciones y dormirme en su coche y planear viajes y querer ver Stranger Things pero está claro que al final no.
lunes, 30 de octubre de 2017
Mátenme
No parece que precisamente estés sufriendo y yo me lo estoy pasando tan bien que tengo miedo de que acabe. Quiero que me toques, que me roces, que me beses y notes cómo se me abren los poros de la piel. Quiero que tomes la iniciativa por una vez y pueda ser consciente de cuánto me deseas. Porque sé que me deseas pero no lo sé lo suficiente como para tener claro cuáles son los límites. Y a mí solo me hace falta hacerte un dibujo o ponerme frente a ti y desnudarme, a ver si así captas la indirecta. Y esto es una tortura que disfruto, porque me duele que te vayas pero veo necesario que no estemos siempre juntos. Y quiero tocarme pensando que eres tú el que lo hace, aunque sé perfectamente que vas a ser un pésimo amante, al menos al principio. Y no me importa, de verdad que no. Quiero enseñarte, quiero que aprendas, y quiero que lo hagas conmigo. Quiero que nos sentemos y hablemos antes de actuar, quiero que conozcas mi cuerpo y quiero conocer el tuyo. Ojalá que te gusten mis pies. Ojalá que te gusten mis tetas. Ojalá que te guste el lunar de mi barriga, ese que tanto trauma me creó. Ojalá que me demuestres que te gusto tanto en persona como en las fotos. Ojalá que uf en directo.
jueves, 26 de octubre de 2017
Derechos y deberes
Debería decirte que Fun se ha convertido en tu grupo, te guste o no. Salvo We Are Young y Out of the Town, esas ya estaban cogidas. El resto soy tuyas, todas tuyas.
Debería decirte que ayer volví andando a mi casa y hasta me gustó el paseo, aunque terminara con los pies destrozados.
Debería decirte que llevo toda la mañana buscando excusas para tener el wasap abierto con tu conversación ahí, para que veas que estoy continuamente en línea y te dé palo no hablarme, pero no me hablas.
Debería decirte que no quiero estar así, que esta lucha me agota, que no puedo más.
Debería haberte advertido de todo esto, pero aunque intenté decírtelo de forma sutil, no fuiste capaz de entenderme... o no quisiste entenderme.
Debería dejar de escuchar a Fun y a Manel y a Owl City y a todo el spotify, básicamente.
¿Por qué no me entiendes?¿Tan complicado es?¿Tan mal me explico?
Tengo frío. No sé qué me voy a poner para ir a clase. No sé si ir a intentar llamar tu atención (de nuevo) o intentar parecer un saco de patatas para, precisamente, no llamar tu atención. Creo que me voy a decantar por lo segundo, estoy cansada de intentar provocar una reacción en tu persona. Estoy cansada de ti. De mí. De la vida en general. De escribir gilipolleces que no te voy a enseñar porque no tengo ningún derecho a ello, porque tú no quieres leerlo, porque estoy hasta el coño de todo, joder.
Duró poco
Ojalá pudiéramos superar de una vez la maldita etapa de las etiquetas y, si estamos bien, dejarlo así. Yo no quiero salir contigo. No puedo. La liaría tan parda que no duraríamos ni una semana. Me he pasado los últimos tres años de mi vida pegada a una persona 24/7, la quería con toda mi alma pero... no era libre. Él no me dejaba. Y no quiero que tú me hagas lo mismo. No quiero cerrarme, no me obligues a elegir. Entiendo que para ti esto sea difícil, probablemente sea la primera vez que te pasa y has ido a dar con la persona más inestable y caótica del mundo en estos momentos. Y lo siento por ello, de verdad que sí. Pero entiéndeme, no han pasado ni seis meses y aún tengo sus fotos por todo mi cuarto, aún forma parte de mi vida y no quiero que tú formes parte de la misma forma ahora mismo, sería demasiado.
También pensé que tendrías más paciencia conmigo. Que me escucharías. Que me entenderías mejor. Y eso, tristemente, no ha pasado. Y ahora, simplemente, no sé qué hacer. Bueno, sé que esta vez no puedo hablarte, estoy harta de ser la que siempre da su brazo a torcer por todo el mundo, estoy harta de ser la responsable. Porque esto también es culpa tuya. No me paraste los pies, no me dijiste la verdad, no me reprochaste nada hasta que fue demasiado tarde. ¿Es que no lo entiendes? No puedo salir contigo, no quiero hacerlo, ¿por qué demonios es tan importante para ti que algo sea tan puñeteramente oficial?
No me has respondido. No lo vas a hacer. Y voy a fingir que no me importa, que no me dan ganas de llorar. Que esa lista de pelis va a pasar a ser "pelis que jamás veremos juntos". Tengo las manos muy, muy frías. Tanto que me duelen los dedos al escribir. Y tú estás por ahí recogiendo aceitunas que no me vas a dar y yo solo pienso en las ganas que tengo de verte. Y en que no lo voy a hacer hasta esta tarde, me dará un vuelco el corazón y no te hablaré. No te mandaré papelitos que no me responderás, no te escribiré un folio con mala letra para después pasarlo a limpio y que tú no lo veas. No quiero pasar de nuevo por todo. No quiero que dejes de ser mi amigo pero, joder, cada vez parece más inevitable.
miércoles, 25 de octubre de 2017
Too much
Y ahora sé que me quieres. Y ahora creo que te quiero. O algo que se parece a querer. Me gusta escucharte. Me gusta decirte que eres casta y me gusta tu voz grave. Me gusta que tengamos gustos musicales tan diferentes y que aun así me guste lo que pones en el coche. Me gusta que todo lo que lleves sea de Springfield y no me gusta que te guste Ken Follet, pero estoy dispuesta a tolerarlo. Me gusta comprobar la de cosas que recuerdas de mi cuarto pese a haber estado solo una vez. Me gusta que no entiendas una mierda de lo que está pasando y no me gusta que no te des cuenta de ciertas cosas y que tenga que ser tan directa y que a veces no haga falta y quede como una tonta. Me gusta que me mires y no me quites la ropa con la mirada como hace Jorge. Me gusta que te guste cuando me abrigo. Pero me gusta que me digas uf, que te desesperes, que me digas que te pones malito, todo desde la más pura inocencia. Me gusta chocarme contra ti y ser consciente de que me miras todo el rato. Me gusta saber que me quieres. O algo que se parece a querer. No me atrevo a preguntarte porque tengo miedo de tu respuesta. No sé si porque me dieras la razón o porque me la quitaras.
¿Me quieres?
martes, 24 de octubre de 2017
Auch
¿Por qué me encuentro tan mal?
¿Por qué ahora no puedo sonreír?
Si no es culpa suya, por dios, tiene fiebre, ¿qué demonios hago sintiéndome mal?... pero no puedo evitarlo. Y se ha despedido y yo no he podido responderle. Me dolía. Y he tenido que irme a mi cuarto para no llorar delante de mi madre. Pero no estoy llorando. No voy a llorar. No más. Se ha despedido y a mí me ha sonado a algo definitivo. Soy catastrófica, ya lo sé, pero lo tenía todo y de repente no tengo nada, de repente todo se ha cancelado o pospuesto y yo no quiero estar aquí. No quiero estar en ningún lado. Hoy no es un buen día. Puede que mañana sí. Puede que mañana no lo vea en todo el día y se me va a hacer raro. Y tedioso. Y aburrido. Dios mío, ¿por qué me siento así?¿Por qué no puedo dejar de pensar en ir a la cama y oler su jersey?, pero es demasiado pronto. Y él se ha ido a dormir y yo no sé qué hacer con mi vida. Quiero chocar la cabeza contra el teclado pero creo que no es lo más apropiado. Quiero decirle todo esto. Quiero hablarle, pero él no me respondería porque se ha ido a dormir. Y porque tiene fiebre. Quiero decirle que me siento muy rara respecto a él. Que no lo entiendo. Que sí lo entiendo. Que quizás no quiero entenderlo. Que mi vida era todo un mar de monotonía y tristeza y ahora él ha hecho que sea un poquito más triste pero que me compensa. Me compensa porque tengo algo que hacer. Tengo un motivo por el que sonreír. Es curioso que siempre hables de mis sonrisas cuando escribo. Deberías verme cuando te leo en wasap. Soy todo un teleñeco estúpido que no sabe fingir. Me quedo embobada, me dan ganas de tocarme cuando me dices ciertas cosas o me río por cosas que no tienen ninguna gracia.
Creo que necesito un respiro de tanta emoción. Me está empezando a pasar factura y no quiero sentirme peor.
domingo, 22 de octubre de 2017
Just what I needed
Me río.
Te espero.
Me desespero.
Te beso.
Me tocas.
Eres un mundo de sensaciones para mí. Eres algo que creí olvidado. Eres un comienzo que no quiero que acabe. Tengo esta estúpida necesidad de hablar contigo a todas horas y no entiendo cómo puedes estar tanto tiempo sin mirar el wasap. Tengo la querencia de tocarte, de sentir tu contacto cuando te tengo cerca y tú no haces más que alejarte. Tengo la imperiosa obligación de hacerme la dura contigo porque tengo más experiencia, pero me pierdes cuando te haces el difícil. Quiero esnifarte y quiero perderme en tus pelos, quiero hablar contigo de lo más nimio y lo más profundo, quiero escucharte durante horas, quiero que cantemos juntos en el coche, quiero que me lleves lejos, quiero dormir a tu lado, quiero drogarme contigo, quiero acostarme contigo y que vayamos despacio.
Pero tú no lo sabes. No lo vas a saber, al menos por ahora. Porque esto puede ser grande o puede ser una gran desilusión, y ahora no voy a permitirme crearte ilusiones que después se queden en eso, no me creo tan cruel.
sábado, 21 de octubre de 2017
Medio día después
Nos moríamos de ganas y por una vez no voy a intentar hacerme la loca respecto a esto. Me moría de ganas. Y tú también. Y yo lo sabía. Y dios, cómo lo disfruté. Pero ahora ya han pasado doce horas y no tengo claro cuál es el siguiente paso. Quiero decir, por mí podría seguir igual, pero después de haber pasado la semana más extraña y, curiosamente, divertida de mi vida no sé qué es lo que quieres. No sé qué pasa por esa mente tuya cuando no la tienes en blanco, no sé qué piensas de mí. Por mí podrían parar el mundo ahora mismo, de verdad que no tendría problemas. Me gusta esta versión de ti y me gusta no sentirme culpable, me gusta flirtear y creo que te lo he dejado más que claro. Pero no creo que para ti sea suficiente, al menos de aquí a poco tiempo, y no quiero que vuelvan los silencios incómodos.
jueves, 19 de octubre de 2017
Monster
Pero
Qué
Es.
Es curioso porque quizás para él sea lo mejor, pero probablemente para el resto del grupo no, el resto del grupo se puede sentir incómodo y sería culpa nuestra... en ese caso, ¿deberíamos fingir... más? Metafingimiento. Está claro que más de dos entradas al día en el mismo blog no me sientan bien. También tengo mucho sueño. Y ganas de llorar, aunque eso sea un estado base últimamente. En fin, todo lo "adultos" que podemos ser en persona lo dejamos de lado por el chat, somos más sinceros, pero... la liamos más, aunque en este caso haya sido culpa mía. Oh, joder, ¿por qué tuve que querer besarle? Ahora tengo el remordimiento y el vacío de no haberlo hecho. Sigo esperando una nueva frase que no va a llegar y que me diga que no quiere esto, que no me dé la razón, que me diga que hay una alternativa. Pero esa frase no va a llegar y volverán las tardes de escribir y de mirarte de reojo. Ya estoy empezando a cogerle el tranquillo.
Si yo, por otro lado, entiendo perfectamente cómo te sientes. Cometiste un error y yo no hago más que recordarlo, que hincar el dedo en la llaga, que darle vueltas pero es que de verdad que no puedo evitarlo. Supongo que no me conocías lo suficiente como para saber que pasaría esto, ¿quién se lo podría imaginar? Soy un monstruo. Necesito cariño para sobrevivir. Arrastro a quien quiera que intente ser mínimamente más cercano conmigo al infierno. No debería dejar que pasase, ¿no?
miércoles, 18 de octubre de 2017
Ni come ni deja comer
lunes, 16 de octubre de 2017
Sebsteam
jueves, 21 de septiembre de 2017
El masajista
Bueno, como si hubiera cambiado algo... en realidad no ha cambiado nada, pero no quiero que te conviertas en mi nuevo Bermellón o en mi nuevo Carlos, no sería justo para ti.
La verdad es que aun a día de hoy no entiendo qué tienes para triunfar tanto entre las chicas y a la vez no comerte ni un rosco. Eres simpático, pero no lo suficiente como para que te conozcan por tu encanto personal; eres guapo pero desde luego no una belleza; ahora ni siquiera estás en especial buena forma, entonces ¿qué tiene ese aura a tu alrededor para que tenga unas ganas desesperadas de abrazarte y comerte a besos cada vez que te tengo cerca?
Sé que aquel beso jugando a verdad o atrevimiento fue el inicio de todo. "Besa a quien tenga los ojos más bonitos" y me elegiste a mí. Oh, Rafa, si supieras cuán feliz me hiciste con aquel rápido contacto de labios. Y a partir de ahí todo ha ido a más. Ahora sueño contigo, con tus abrazos, con tus besos en el parque del Turruñuelo, es curioso porque sé perfectamente que no quiero nada más. Que ni siquiera quiero acostarme contigo, sólo quiero poder perderme en tu pelo durante unas horas y saber que tú solo estás pensando en mí.
Quizás por eso nunca vaya a pasar nada parecido. Quizás te pediría cosas que tú jamás vas a poder darme.
sábado, 8 de julio de 2017
Viajes
Y es que, después de cuatro años, me he dado cuenta de cuáles fueron los pilares de nuestra relación ya desde el primer momento: el cine, la comida... y viajar. Tres pilares un tanto prohibitivos si lo ves desde fuera, pero que, curiosamente, nunca nos molestó. Íbamos una vez a la semana al cine, nos gastábamos los diez euros que podríamos gastarnos en bebida en una película en VOSE y a la gente le parecía raro. Íbamos a cenar a algún sitio medio pijo yendo en vaqueros y gastándonos menos de veinte euros, no pasaba nada. Organizábamos viajes con meses de antelación para que después el resto del mundo creyera que nos hemos gastado un dineral en estar una semana por ahí cuando todo nos había salido más barato de lo que podría serlo jamás.
Ahora sigo organizando el que sería nuestro décimo viaje en condiciones aproximadamente. Solo que ya no es nuestro. Ya es mío y de otros. Ya no es tuyo y me cuesta no derrumbarme cada vez que encuentro algún sitio nuevo a visitar porque no estarás para visitarlo. El trabajo es lo primero. No estoy de acuerdo. No quiero que me duela el corazón hacer algo que me gusta tanto. Llámame egoísta.