lunes, 25 de junio de 2018
Socorro
jueves, 24 de mayo de 2018
No creo que sea una cuestión de demostraciones de afecto porque he superado con creces mi nivel de cariño en público y no ha cambiado nada. Tampoco creo que, a estas alturas, sea una cuestión de tiempo porque ya he esperado mucho a un cambio que nunca llegó. Me niego a pensar que nosotros somos los culpables porque lo que sea que siento por ti es demasiado intenso como para que sea otra cosa, pero no lo identifico y eso me duele y me desconcierta.
En fin. No es nada que no se me pase cuando te beso. Casi todo se me pasa cuando te beso.
viernes, 18 de mayo de 2018
Should I stay or should I go?
Y, de repente, me haces estas cositas. Me hieres donde menos me esperaba que alguien me pudiera hacer daño, en las cosas que doy por sentado, en los pilares de mi vida. Porque sé que, si te digo que pasemos una tarde juntos, me vas a preguntar que adónde vamos, e igual yo solo quiero estar tirada en el sofá viendo series. Estarían mis padres, qué locura. O quizás podría preguntarte si puedo quedarme en tu casa a dormir. Qué locura.
Quiero aguantar, de verdad que sí, quiero ser paciente, ¿pero no crees que lo he sido ya suficiente? Estoy cansada de esperar a que todo se normalice, estoy cansada de tu circunstancia, y un poco de ti. ¿Me compensan los buenos momentos cuando siempre está de fondo el murmullo constante que me susurra que algo no va bien?
viernes, 4 de mayo de 2018
¿Qué hacer sola en un fin de semana?
Pero no.
Como siempre, se me jodió el plan, se me jodió la noche y ahora no sé qué demonios hacer con mi vida. No se me da bien estar sola. No me sienta bien estarlo. Y estoy aquí, a las once de la noche sola en mi casa. Porque ibas a estar tú conmigo, ibas a hacerme compañía e íbamos a hacer cosas. Pero tus malditos 37'7 grados decidieron que no, que no me iban a dejar ser feliz. ¿Y qué iba a hacer yo?, pues lo que cualquier persona con un mínimo de sentido común haría: decirte que te fueras a tu casa, que estarías mejor allí. Pero no pensé, ni por un solo instante, que fueras a hacerlo de verdad. Incluso cuando te pusiste los vaqueros pensé que finalmente no te irías y hasta hiciste el amago de quedarte. Pero te has ido. Te has ido y me he pasado quince minutos llorando por nada. Porque me siento sola y necesito que estés tú. No sé qué ver en la tele, todo me parece monótono. No quiero irme a dormir, ni siquiera tengo sueño. Así que escribo de nuevo sobre lo triste que estoy, sobre el coraje que me ha dado que te fueras y el coraje que me da que me dé coraje porque no debería. Estás malo. Y yo me siento sola.
miércoles, 18 de abril de 2018
Ok
A veces me pregunto si estoy contigo por algo más allá del sexo y el transporte. Me lo paso bien contigo, por supuesto. Tenemos cosas en común, claro, y puedo hacer contigo cosas que con otros no puedo por una cuestión de pura confianza y/o dinero. Pero no eres especial. He intentado que lo seas, dios o quién sea sabe que lo he intentado, he puesto todo mi esfuerzo en enamorarme de ti y quererte con todas mis fuerzas, pero solo he conseguido una sensación de dependencia asquerosa y cierto cariño.
Estás enfadado porque crees que yo estoy enfadada. No entiendes que me estoy muriendo por dentro por no verte, pero que no quiero tener que soportar el dolor de tener que volver a decirte adiós cuando podría no tener que hacerlo. Estoy harta de esto. Estoy harta de ti y de que no entiendas nada. Me dices "ok" y a mí se me cae el mundo a los pies. Lo único que te pido es que lo intentes. Que me sigas el juego durante cinco minutos, habría sido suficiente. Pero no lo has hecho. Y yo solo siento vacío, ni siquiera puedo llorar. ¿Acaso me merece la pena?¿Acaso quiero verte a ti o es a lo que representas? Mi salvación, mi anestésico, mi caja de la nada.
No eres el elegido. No eres mi futuro. Eres una anécdota que contaré dentro de unos años, porque no vamos a ser amigos para siempre. Fue tan triste la ilusión y confianza con la que lo dijiste y yo solo podía pensar en que no era verdad. Ninguno de nosotros vamos a ser amigos después de acabar la carrera, no tenemos tanta confianza, si no somos tan amigos a estas alturas no lo vamos a ser nunca. Y no lo somos. Quizás algún día bajes del guindo y te des cuenta de eso o quizás te pase como a mí y quieras negarlo cuando ocurra. Espero que sea lo primero. Pero tú y yo, cuando todo esto acabe, no vamos a seguir de chupi pandi, y es lógico. El problema entonces reside en cuándo acabará. Porque empiezo a estar saturada. Los seis meses, me comentan. Una decepción tras otra. No quedar, no playa, no cine, no viajes, no nada. Ni siquiera una quedada normal y corriente. Me dices de ir a dar un paseo, al cine, a algún lado, y yo solo quiero sentarme a tu lado y ver películas y series. Crear una rutina o algo que me incite a seguir contigo, pero tengo la sensación de que solo me doy chocazos contra una pared. Que ya no tenemos nada que contarnos. Ya se acabaron las sorpresas y empiezan las tonterías de las repeticiones y la costumbre y el cariño y el sexo porque si estamos solos, hay que acostarse. Estoy un poco harta de ti.
Feria... feria... feria de abril
martes, 10 de abril de 2018
Las relaciones familiares nunca fueron fáciles
martes, 13 de febrero de 2018
Sick
lunes, 12 de febrero de 2018
Metáforas
Oh, cuánto dramatismo, cuánta parafernalia, cuánta frase extremista.
Eres mi amigo por encima de todo, ¿no?
No va a cambiar nada, ¿verdad?
¿Verdad?
jueves, 25 de enero de 2018
For the first time
No voy a entrar en temas tan banales como el sexo o la capacidad para tener orgasmos o mierdas de esas. Ahí no hay nada de sustancia. Está bien, sí, lo reconozco, el sexo contigo es maravilloso, pero hoy no quiero hablar de eso. De hecho no creo que vaya a escribir nunca muy exhaustivamente sobre ello, al menos por aquí.
Has sido el primero con el que estoy bien desde hace más de medio año. Has sido la primera persona con la que no tengo ganas de llorar a todas horas. Contigo me siento a gusto. Tan a gusto que no tengo claro qué hacer ahora, más allá del hecho del viaje y todo lo que ello pueda conllevar. Para empezar, ni siquiera pensé que el viaje llegaría a efectuarse, era todo demasiado precipitado y aquí estoy, escribiendo gilipolleces cuando debería estar planeando todos los días y la maleta y subiéndome por las paredes. Pero, por primera vez, eso tampoco me agobia demasiado. No me importa qué vayamos a hacer, ni siquiera me molesta que aún no hayamos comprado los billetes de autobús y que igual nos quedemos en el aeropuerto toda la santa noche. No me importa. No me importa estar que no puedo con mi alma, pensar que igual al segundo día no puedo levantarme de la cama, que quizás prácticamente no duerma en esa semana. El frío que vamos a pasar. La lluvia. Quizás la nieve. Me da igual. En el buen sentido, porque solo quiero estar contigo. Quiero que me enseñes Bruselas y Ámsterdam, quiero hartarme de fumar y de beber sidra y de comer queso y ya veremos qué hacemos con los monumentos, porque solo quiero estar contigo.
viernes, 12 de enero de 2018
Come here
Ahora, que nos pasamos medio día sin hablarnos y nos subimos por las paredes y echamos humo como si de una locomotora nos tratásemos, ¿qué va a pasar cuando no queramos ni vernos las caras?, porque en el fondo ahora mismo quiero verte, quiero arreglarlo aunque sea demasiado orgullosa como para admitir lo estúpida que estoy siendo, pero cuando queramos vernos y no podamos decirnos de verdad lo que sentimos o cuando directamente no queramos ni hablarnos, ¿qué pasará? Porque aún nos quedan dos años y medio de sentarnos juntos, de trabajos de mierda, de quedadas de chupitos (o al menos eso espero) y con un poco de suerte tenemos planes de aquí a verano pero me aterra, por un lado, la posibilidad de que todo se chafe en mitad de todos los susodichos planes y no podamos mirarnos a los ojos sin odiarnos o pasarlo mal y, por otro, que nos convirtamos en una lista de planes que cumplir. Que solo sigamos juntos por miedo a romper la rutina. ¿Qué rutina? Pues la que tarde o temprano vamos a terminar creando, que no es malo, pero me da miedo que, precisamente, tengamos miedo a acabar con ello llegado el momento. No lo sé. No sé por qué me planteo estas cosas ahora cuando ni siquiera hay una relación formal que romper. Me has leído y no me has respondido y yo tengo tantas ganas de verte que creo que me voy a morir de necesidad. Agh. Qué mala es la obsesión.
jueves, 11 de enero de 2018
Enfados y demás parafernalia
Me enfadé.
¿Te das cuenta de lo irracional que es el motivo de tu enfado? No, qué, pero si yo soy lo más racional de este maldito mundo. Me he enfadado, hostias. Me he enfadado porque necesito tu atención, porque necesito que quieras estar conmigo cuando yo quiera que estés conmigo (y si no quiero, pues te fastidias), porque me siento terriblemente sola a todas horas, porque contigo no tengo tantísimas ganas de llorar en continuo.
Y tú no lo entiendes, tú qué vas a entender si lo que menos te gusta de mí es que piense tanto las cosas. No te enfades por esta tontería. No, gracias. No voy a enfadarme por temas trascendentales de la leche cuya solución necesita de una tesis y varios debates. Me enfadaré por lo que se enfada todo el mundo.
Se me pasará, no te preocupes. No se me da bien estar enfadada. Pero quería tanto que me siguieras la corriente y que vinieras. Y no sentirme sola. Por encima de todo no quiero sentirme sola entre tantísima gente. Pero ahora haces que lo recuerde a él y que me sienta terriblemente mal. Y que quiera hablarle y le suplique por su amor de nuevo porque no estás tú para ocupar mis pensamientos. Bueno, no está tu versión buena de ti. Y cuando las cosas no son perfectas tiendo a volver la vista atrás porque oh, toda vida pasada fue mejor.
No es culpa tuya, por supuesto. Esto viene de muy atrás, no eres el primero que no entiende nada cuando todo debería estar bien pero, paradójicamente, no lo está. Me gusta liarla, supongo. Siempre me gustó llevar las cosas al límite, a ver quién aguantaba más. Aún no has visto nada. Probablemente no te deje verlo, no voy a ser tan cruel como para hacerte pasar por todo esto más de lo estrictamente necesario. Así que nos veremos mañana para el examen, ¿no?
lunes, 8 de enero de 2018
Amor y muchos otros desastres
Pero no quiero hacerte daño, por encima de todo no quiero hacerte daño. Podría pedirte salir y estoy casi segura de que me dirías que sí, y probablemente no cambiara gran cosa. Pero tengo que explicarte los términos y condiciones, ¿podrías aceptarlos tan rápidamente entonces?
Porque no te voy a prometer amor eterno, no puedes contar con una vida juntos, no te puedo prometer fidelidad ciega, esta vez no. Y esto no es algo malo, no quiere decir que te quisiera menos o que me faltara algo, pero soy consciente de lo que estoy pasando y solo contigo consigo estar bien. Hemos avanzado poco a poco en esta relación aparentemente sin futuro y hay demasiados planes a largo plazo como para plantearme que pueda no funcionar. Porque es obvio que hay muchas cosas en las que no vamos a estar de acuerdo nunca, pero creo que hacemos buena pareja. Que nos lo pasamos bien juntos. Que, por ahora, no nos aburrimos pese a hacer planes en su mayoría terriblemente aburridos.
Hay muchos pros y muchos contras en juego, aún no tengo claro en qué lado terminará el peso de la balanza y está claro que, si sientes la misma necesidad que yo, lo disimulas muy bien así que dudo que vayas a hacer nada por cambiar la situación, y créeme que lo entiendo después de la tesitura en la que te he puesto con mis charlas conspiparanoicas sobre las nuevas teorías del amor y las relaciones. Así que, no sé, quizás un día de estos me arme de valor y te pida salir. O no.
jueves, 14 de diciembre de 2017
Enter
Sería bonito fingir que no tengo un pasado catastrófico a mis espaldas.
Sería bonito pretender que ese pasado no me afecta.
Pero la vida no es así. O eso creo. Para mí no lo es. No me gusta regodearme en el pasado, no me gusta llorar por quienes ya no me recuerdan, pero no soy capaz de controlarlo. No se me da bien hacer limpieza, y si tengo que cambiar todas las cosas de mi cartera volveré a guardarlo todo, hasta los vales de 5€ caducados, hasta los tickets ilegibles, hasta mi amor por ti. Porque tus malos pelos y tus ojos azules siguen en una rendija en la que no he tenido fuerzas para poner nada más. Ahora mi nueva cartera ya está imbuida por tu espíritu, como todo lo que hay a mi alrededor.
Ojalá que seas feliz, de verdad que sí. Ojalá que nunca vuelvas a necesitarme para ser feliz. No le desearía esta sensación a nadie, esta impotencia que me abruma cada vez que pasa algo mínimamente importante y no soy capaz de abrir tu conversación para contártelo. Me dijiste que te hablara, que te contara las cosas y yo lo he intentado. He intentado contarte que me he cortado el pelo, que me voy a Bruselas, que me gusta lo que estoy haciendo con mi vida, pero en lugar de eso solo puedo llorar como una magdalena y pensar en lo mucho que te echo de menos. Y entonces no te lo digo porque no quiero crear una situación incómoda más, no quiero que te sientas culpable de mis lágrimas, no quiero que me odies porque aún te quiera. Porque han pasado demasiado meses como para que sea normal que siga así, y en cierto modo no es algo que me ocurra de manera constante, pero han cancelado una fiesta a la que tenía muchas ganas de ir esta noche y llevo toda la mañana sola y he tenido que cambiar las cosas de la cartera y me cuesta escribir del tembleque que tengo y yo qué sé.
domingo, 10 de diciembre de 2017
So in love
¿Alguna vez?¿Qué entendemos por enamorarnos?
Te miro y la felicidad más espontánea me inunda. ¿Es eso estar enamorado? O quizás es la tristeza de no encontrarme a tu lado, quizás eso es amor. Tú dijiste que estabas enamorado de mí. Que era lo mismo que quererme. ¿Qué sientes por mí, entonces? Igual así puedo ponerle nombre a lo que siento. Quizás estar enamorado es querer olerte a todas horas. Quizás es no estar triste por culpa de otras personas, porque tú estas por encima. No lo sé. Después de tantos años de sentimientos (probablemente demasiado) intensos, ahora llegas tú y me confundes. Llego yo con mis nuevas teorías del amor y no soy capaz de ponerle nombre a lo que siento por ti. ¿Es eso bueno o terrible?
Solo sé que no quiero estar sola y que contigo no lo estoy.
domingo, 3 de diciembre de 2017
Tale as old as time
jueves, 30 de noviembre de 2017
bnmnjkjknhbk kn
Ni siquiera sé por qué, sólo sé que no quiero estar aquí.
Que se me cierran los ojos y no tengo claro si quiero despertar.
El calor de la estufa al contacto con mis pies es lo único que me reconforta un poco.
Tengo mucho frío.
No tengo hambre. Mi madre querrá que coma.
Y yo solo quiero dormir y evadirme un poco de esta tristeza que me asola.
Quizás sea cierto después de todo, quizás solo pueda estar contenta a su lado.
No debería tener que soportar esa carga.
martes, 28 de noviembre de 2017
Not a coffee
Estaba muy guapo.
lunes, 27 de noviembre de 2017
Just a coffee
En realidad no.
Es una putada. Para ti. Para mí. Para todos a nuestro alrededor.
Nunca me he considerado posesiva, nunca he sucumbido a mis celos, nunca he pensado que debía ser el centro del mundo para alguien. Quería serlo, por supuesto, pero fui capaz de racionalizarlo y no lo exterioricé demasiado. Ahora me encuentro este vaivén de felicidad y tristeza a partes iguales, sintiéndome incómoda en mi propia casa y sin poder hacer nada para evitarlo. Intentando parecer impersonal con él pero sin que me salga demasiado bien. Puede que se me note demasiado que necesito verlo. Pero luego estoy contigo y se me pasa todo, y todo mi universo eres tú, no necesito nada más. No deberías tener esa responsabilidad, no deberías ser la causa de mi felicidad.
No quiero verlo mañana. Pero sí quiero. Pero me voy a sentir tan mal que me asusta. Y no voy a poder verte después para que me consueles, y de todas formas ese no es tu trabajo, no puedo refugiarme bajo tu abrigo cada vez que tenga ganas de llorar por culpa de otro chico. No es justo.
No sé si estas cosas te molestan. Me asusta demasiado preguntarte. Te hice daño cuando ayer te dije que besé a Miguel. Sabes que sigo sintiendo algo por Julio, ¿eso te molesta? No quiero hacerte daño pero no puedo mentirte. Para variar, supongo que le estoy dando demasiadas vueltas. Y sin embargo tiene ese punto morboso al que no puedo evitar aferrarme. Esa duda sobre si creerás que él es más importante que tú para mí. Esa posibilidad de que estés celoso por mi culpa. Sí, definitivamente soy una persona horrible.
domingo, 26 de noviembre de 2017
Hype
martes, 21 de noviembre de 2017
Vivo ergo sufro
En este caso tengo tremendamente claro que es, en cierto modo al menos, culpa de mis malditos sueños. Porque, claro, ¿cómo iba a plantearme dejar de soñar con el resto del mundo? Estaba bien, de verdad, no necesitaba volver a martirizarme viéndolos a los dos: uno ignorándome y el otro sonriéndome. No sé qué me ha sentado peor. Son solo sueños, ¿por qué entonces me duele tanto el pecho cuando lo recuerdo, por qué se me pone la carne de gallina? Necesito un respiro.
Me dices que no piense, me dices que lo deje pasar. No me conoces de nada, no entiendes cómo me he sentido... cómo me han hecho sentir. No sabes lo crueles que han sido conmigo, cómo ese chico con el que he soñado hoy me dejó tirada alegando que no me quería cuando no era cierto, solo por un error. Éramos muy jóvenes, todo sea dicho, pero sigue doliendo. Él fue la primera capa. Y no ha sido la última. Y me encierro en mi mundo de tristeza y soledad pero a la vez necesito compartir mi sufrimiento para no ahogarme en la tristeza. Ahí estás tú. No lo entiendes. No entiendes nada. No entiendes que puedas parecerme lo mejor que podía ocurrirme ahora mismo. No entiendes que me sienta mal por saber que eres mejor que ellos. Que eres mejor que yo. Porque tú, con tu filosofía patatera de empanarte por las esquinas, manejas las emociones infinitamente mejor que yo.
Voy a terminar haciéndote daño y jamás voy a poder perdonármelo.
lunes, 20 de noviembre de 2017
Día D
Y yo comparo.
Y me rallo. Vaya si me rallo. O rayo. Aún no lo tengo muy claro.
Pasó por insistencia, porque no podíamos salir de esa fría casa y que tú aún fueras virgen. ¿Que si me arrepiento? No. ¿Que si lo habría pospuesto? Pues quizás.
Todo me recordaba a esos momentos previos a un examen. Quieres que pasen las cosas y a la vez no quieres que llegue el momento de la verdad.
Caótico, frío, incluso un tanto decepcionante. Y, de repente, todo funcionó. No tengo muy claro el porqué, no tengo muy claro el cómo pero el caso es que de repente fue todo (casi) como la seda.
Aun así hay algo que me crispa, que no me termina de encajar, y no consigo averiguar qué es. Quizás los treinta segundos. Quizás tu negativa a darme cariño después. Quizás los tres intentos previos.
Probablemente el hecho de que no consigo dejar de pensar que fuimos allí para eso, no que eso surgió como consecuencia de haber ido. Te vestiste y me diste un abrazo. Te pusiste a fregar y yo solo quería seguir abrazada a ti desnuda en el sofá. Tengo la estúpida sensación de que lo nuestro fue coger las peores versiones del sexo espontáneo y el anticipado y juntarlas. La presión del anticipamiento, la frialdad de la rapidez.
Sé que es una tontería, como todo lo que escribo en este maldito blog, y quiero volver a hacerlo, una y mil veces más, pero quiero disfrutar yo también y quiero que entiendas que para mí el sexo no es solo sexo, que ahora has creado un vínculo más intenso entre nosotros y probablemente no seas consciente de ello, pero para mí esto es muy importante, tengo la impresión de que más que para ti.
domingo, 19 de noviembre de 2017
¿Día D?
Veremos qué pasa mañana.
lunes, 13 de noviembre de 2017
Nothing more than feelings
Probablemente en parte por presión, porque sabías que yo estaba deseando que lo dijeras. Y lo dijiste. "Te quiero... es lo que estaba pensando antes". Y puede que ahora te quiera más que antes. Puede que, ahora que ya está todo el principio dicho, pueda decirte por una vez qué siento realmente... aunque ni yo lo tengo demasiado claro.
Vayamos por partes:
- Hay cierta atracción física, eso está más que claro, aunque sigo sin determinar el punto en el cuál empecé a verte así. No eres mi tipo, seamos realistas. Eres demasiado alto, tienes el pelo demasiado corto y no te gustan los calzoncillos largos y anchos. Pero me gusta mirarte, me gusta tu cuerpo (es suavito) y, bueno, me gusta cómo hueles.
- Me lo paso muy bien contigo. O sea, no quiero que esto se infravalore, me lo paso bien contigo a niveles estratosféricos. Y no hace falta que estemos haciendo algo en concreto. Me puedes proponer tirarme en el coche contigo y está claro que te voy a poner cara de asco, pero en realidad me parece un plan maravilloso.
- Tenemos cosas en común, cosas muy importantes en común, de las que ninguno nos hartamos, y yo no puedo dejar de imaginarnos en Escocia compartiendo piso y eso sí que me parece un puto planazo.
- También hay cosas en las que no estamos de acuerdo, y vaya si es importante esta parte. Sería tan aburrido darse la razón continuamente, argumentar con los mismos argumentos, saber siempre las salidas del otro.
Y ahora me paro a leer todo lo que he escrito y... simplemente no es lo mismo. No es lo mismo que siento. No es esa ansia irrefrenable por comerte a besos, no es ese "vámonos" en mitad de la clase porque, simplemente, quiero prestarte atención a ti y no al profesor, no es ese bienestar que siento cuando estamos en el coche, esa inmensa paz que me transmites, no es ese escalofrío que recorre mi espalda cuando me rozas, no es esa vergüenza cuando me dices algo bonito. Simplemente, no lo es. Porque, joder, siempre me he expresado mejor por escrito, pero hay ciertas cosas que, supongo, no se pueden expresar más que en sonrisas, suspiros, miradas y demás moñería innecesaria.
domingo, 12 de noviembre de 2017
Problemas, problemas...
Sé que algún día te vas a hartar de mí y quiero estar preparada para cuando ese día llegue, pero no me sale demasiado bien. Ahora mismo, lo creas o no, soy toda tuya. No dobles sentidos, no ironías. Podrías hacer lo que quisieras conmigo y yo me dejaría. La comodidad es cómoda, supongo, y ha llegado demasiado rápido y es que, joder, hueles tan bien que jamás podría resistirme a nada.
jueves, 9 de noviembre de 2017
La zona de confort
No te lo dije esperando una respuesta, sólo tenía la necesidad de decírtelo, y me daba exactamente igual lo que hicieras al respecto. Te quiero. Y no me importa decirlo porque es la puñetera verdad. Te quiero por hacerme sentir bien, por hacerme salir de mi círculo vicioso de amor no correspondido, por darme una oportunidad y no irte cuando todo parecía desmoronarse.
Por, básicamente, ser mi zona de confort.
Y es que esto puede sonar a tontería, pero todos debemos tener una zona de confort. Para algunos es su cuarto, para otros el lugar donde hagan deporte, para otros la calle. Pero yo, en estos últimos meses, no era capaz de encontrar la mía. Mi casa se convirtió en un lugar plagado de recuerdos centrados en mi cuarto, me siento mal solo de estar aquí. Estar con mis amigos era ver mi pasado en el presente, me lo paso bien con ellos pero no puedo encontrar prácticamente nada en común con ellos, solo nos une el mero paso por el mismo instituto y el cariño incondicional que ello suscita.
Y, de pronto, apareciste tú. Y me escuchaste. E intentaste entenderme. Y me seguiste el rollo cuando eso era lo único que necesitaba. Y, de pronto, me sentí tan a gusto contigo a mi lado que todo lo demás me dio igual. Es peligroso, lo sé, puedo hacerte mucho daño y no quiero hacerlo, puedo echarlo todo a perder y me encontraría al borde de la desesperación. Pero no quiero parar lo que sea que esté pasando, no quiero arriesgarme a que todo pueda acabar aunque sea tan tonta como para sentirme fatal por el hecho de echarte de menos, porque me asusta que puedas querer más y yo no esté preparada... o al revés.
viernes, 3 de noviembre de 2017
Sexual healing
Y ahora estoy muy contenta y quiero transmitirte mi alegría. Quiero chocarla contigo porque, joder, puedo pedirme la erasmus. Pero no me siento con fuerzas para ello. Me preguntaste si quería hablar y quizás quiera hablar, pero no sé qué decirte sin quedar mal porque voy a parecer bipolar (de nuevo). Además, sé que no lo sientes así, sé que no estás enamorado de mí pero tampoco me quieres sólo como un objeto sexual. Pero soy una persona tremendamente insegura, quizás te hayas dado un poco de cuenta, y me muero pensando estas cosas.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
La felicidad nunca me inspiró
Y ahora me molesta un poquito menos tener que ir a la facultad por la mañana porque tú me recoges. Estoy contenta. Tremendamente contenta. No sé cuánto va a durar porque... en fin, porque soy yo, pero estoy contenta y feliz y no me importa tener que madrugar tantos días seguidos porque te voy a ver y me voy a reír contigo y voy a chincharte y a ponerte caliente.
No sé. Quizás lo sea, después de todo. No lo sé. No quiero preocuparme por eso. Quiero seguir poniéndole canciones y dormirme en su coche y planear viajes y querer ver Stranger Things pero está claro que al final no.
lunes, 30 de octubre de 2017
Mátenme
No parece que precisamente estés sufriendo y yo me lo estoy pasando tan bien que tengo miedo de que acabe. Quiero que me toques, que me roces, que me beses y notes cómo se me abren los poros de la piel. Quiero que tomes la iniciativa por una vez y pueda ser consciente de cuánto me deseas. Porque sé que me deseas pero no lo sé lo suficiente como para tener claro cuáles son los límites. Y a mí solo me hace falta hacerte un dibujo o ponerme frente a ti y desnudarme, a ver si así captas la indirecta. Y esto es una tortura que disfruto, porque me duele que te vayas pero veo necesario que no estemos siempre juntos. Y quiero tocarme pensando que eres tú el que lo hace, aunque sé perfectamente que vas a ser un pésimo amante, al menos al principio. Y no me importa, de verdad que no. Quiero enseñarte, quiero que aprendas, y quiero que lo hagas conmigo. Quiero que nos sentemos y hablemos antes de actuar, quiero que conozcas mi cuerpo y quiero conocer el tuyo. Ojalá que te gusten mis pies. Ojalá que te gusten mis tetas. Ojalá que te guste el lunar de mi barriga, ese que tanto trauma me creó. Ojalá que me demuestres que te gusto tanto en persona como en las fotos. Ojalá que uf en directo.
jueves, 26 de octubre de 2017
Derechos y deberes
Debería decirte que Fun se ha convertido en tu grupo, te guste o no. Salvo We Are Young y Out of the Town, esas ya estaban cogidas. El resto soy tuyas, todas tuyas.
Debería decirte que ayer volví andando a mi casa y hasta me gustó el paseo, aunque terminara con los pies destrozados.
Debería decirte que llevo toda la mañana buscando excusas para tener el wasap abierto con tu conversación ahí, para que veas que estoy continuamente en línea y te dé palo no hablarme, pero no me hablas.
Debería decirte que no quiero estar así, que esta lucha me agota, que no puedo más.
Debería haberte advertido de todo esto, pero aunque intenté decírtelo de forma sutil, no fuiste capaz de entenderme... o no quisiste entenderme.
Debería dejar de escuchar a Fun y a Manel y a Owl City y a todo el spotify, básicamente.
¿Por qué no me entiendes?¿Tan complicado es?¿Tan mal me explico?
Tengo frío. No sé qué me voy a poner para ir a clase. No sé si ir a intentar llamar tu atención (de nuevo) o intentar parecer un saco de patatas para, precisamente, no llamar tu atención. Creo que me voy a decantar por lo segundo, estoy cansada de intentar provocar una reacción en tu persona. Estoy cansada de ti. De mí. De la vida en general. De escribir gilipolleces que no te voy a enseñar porque no tengo ningún derecho a ello, porque tú no quieres leerlo, porque estoy hasta el coño de todo, joder.
Duró poco
Ojalá pudiéramos superar de una vez la maldita etapa de las etiquetas y, si estamos bien, dejarlo así. Yo no quiero salir contigo. No puedo. La liaría tan parda que no duraríamos ni una semana. Me he pasado los últimos tres años de mi vida pegada a una persona 24/7, la quería con toda mi alma pero... no era libre. Él no me dejaba. Y no quiero que tú me hagas lo mismo. No quiero cerrarme, no me obligues a elegir. Entiendo que para ti esto sea difícil, probablemente sea la primera vez que te pasa y has ido a dar con la persona más inestable y caótica del mundo en estos momentos. Y lo siento por ello, de verdad que sí. Pero entiéndeme, no han pasado ni seis meses y aún tengo sus fotos por todo mi cuarto, aún forma parte de mi vida y no quiero que tú formes parte de la misma forma ahora mismo, sería demasiado.
También pensé que tendrías más paciencia conmigo. Que me escucharías. Que me entenderías mejor. Y eso, tristemente, no ha pasado. Y ahora, simplemente, no sé qué hacer. Bueno, sé que esta vez no puedo hablarte, estoy harta de ser la que siempre da su brazo a torcer por todo el mundo, estoy harta de ser la responsable. Porque esto también es culpa tuya. No me paraste los pies, no me dijiste la verdad, no me reprochaste nada hasta que fue demasiado tarde. ¿Es que no lo entiendes? No puedo salir contigo, no quiero hacerlo, ¿por qué demonios es tan importante para ti que algo sea tan puñeteramente oficial?
No me has respondido. No lo vas a hacer. Y voy a fingir que no me importa, que no me dan ganas de llorar. Que esa lista de pelis va a pasar a ser "pelis que jamás veremos juntos". Tengo las manos muy, muy frías. Tanto que me duelen los dedos al escribir. Y tú estás por ahí recogiendo aceitunas que no me vas a dar y yo solo pienso en las ganas que tengo de verte. Y en que no lo voy a hacer hasta esta tarde, me dará un vuelco el corazón y no te hablaré. No te mandaré papelitos que no me responderás, no te escribiré un folio con mala letra para después pasarlo a limpio y que tú no lo veas. No quiero pasar de nuevo por todo. No quiero que dejes de ser mi amigo pero, joder, cada vez parece más inevitable.
miércoles, 25 de octubre de 2017
Too much
Y ahora sé que me quieres. Y ahora creo que te quiero. O algo que se parece a querer. Me gusta escucharte. Me gusta decirte que eres casta y me gusta tu voz grave. Me gusta que tengamos gustos musicales tan diferentes y que aun así me guste lo que pones en el coche. Me gusta que todo lo que lleves sea de Springfield y no me gusta que te guste Ken Follet, pero estoy dispuesta a tolerarlo. Me gusta comprobar la de cosas que recuerdas de mi cuarto pese a haber estado solo una vez. Me gusta que no entiendas una mierda de lo que está pasando y no me gusta que no te des cuenta de ciertas cosas y que tenga que ser tan directa y que a veces no haga falta y quede como una tonta. Me gusta que me mires y no me quites la ropa con la mirada como hace Jorge. Me gusta que te guste cuando me abrigo. Pero me gusta que me digas uf, que te desesperes, que me digas que te pones malito, todo desde la más pura inocencia. Me gusta chocarme contra ti y ser consciente de que me miras todo el rato. Me gusta saber que me quieres. O algo que se parece a querer. No me atrevo a preguntarte porque tengo miedo de tu respuesta. No sé si porque me dieras la razón o porque me la quitaras.
¿Me quieres?
martes, 24 de octubre de 2017
Auch
¿Por qué me encuentro tan mal?
¿Por qué ahora no puedo sonreír?
Si no es culpa suya, por dios, tiene fiebre, ¿qué demonios hago sintiéndome mal?... pero no puedo evitarlo. Y se ha despedido y yo no he podido responderle. Me dolía. Y he tenido que irme a mi cuarto para no llorar delante de mi madre. Pero no estoy llorando. No voy a llorar. No más. Se ha despedido y a mí me ha sonado a algo definitivo. Soy catastrófica, ya lo sé, pero lo tenía todo y de repente no tengo nada, de repente todo se ha cancelado o pospuesto y yo no quiero estar aquí. No quiero estar en ningún lado. Hoy no es un buen día. Puede que mañana sí. Puede que mañana no lo vea en todo el día y se me va a hacer raro. Y tedioso. Y aburrido. Dios mío, ¿por qué me siento así?¿Por qué no puedo dejar de pensar en ir a la cama y oler su jersey?, pero es demasiado pronto. Y él se ha ido a dormir y yo no sé qué hacer con mi vida. Quiero chocar la cabeza contra el teclado pero creo que no es lo más apropiado. Quiero decirle todo esto. Quiero hablarle, pero él no me respondería porque se ha ido a dormir. Y porque tiene fiebre. Quiero decirle que me siento muy rara respecto a él. Que no lo entiendo. Que sí lo entiendo. Que quizás no quiero entenderlo. Que mi vida era todo un mar de monotonía y tristeza y ahora él ha hecho que sea un poquito más triste pero que me compensa. Me compensa porque tengo algo que hacer. Tengo un motivo por el que sonreír. Es curioso que siempre hables de mis sonrisas cuando escribo. Deberías verme cuando te leo en wasap. Soy todo un teleñeco estúpido que no sabe fingir. Me quedo embobada, me dan ganas de tocarme cuando me dices ciertas cosas o me río por cosas que no tienen ninguna gracia.
Creo que necesito un respiro de tanta emoción. Me está empezando a pasar factura y no quiero sentirme peor.
domingo, 22 de octubre de 2017
Just what I needed
Me río.
Te espero.
Me desespero.
Te beso.
Me tocas.
Eres un mundo de sensaciones para mí. Eres algo que creí olvidado. Eres un comienzo que no quiero que acabe. Tengo esta estúpida necesidad de hablar contigo a todas horas y no entiendo cómo puedes estar tanto tiempo sin mirar el wasap. Tengo la querencia de tocarte, de sentir tu contacto cuando te tengo cerca y tú no haces más que alejarte. Tengo la imperiosa obligación de hacerme la dura contigo porque tengo más experiencia, pero me pierdes cuando te haces el difícil. Quiero esnifarte y quiero perderme en tus pelos, quiero hablar contigo de lo más nimio y lo más profundo, quiero escucharte durante horas, quiero que cantemos juntos en el coche, quiero que me lleves lejos, quiero dormir a tu lado, quiero drogarme contigo, quiero acostarme contigo y que vayamos despacio.
Pero tú no lo sabes. No lo vas a saber, al menos por ahora. Porque esto puede ser grande o puede ser una gran desilusión, y ahora no voy a permitirme crearte ilusiones que después se queden en eso, no me creo tan cruel.
sábado, 21 de octubre de 2017
Medio día después
Nos moríamos de ganas y por una vez no voy a intentar hacerme la loca respecto a esto. Me moría de ganas. Y tú también. Y yo lo sabía. Y dios, cómo lo disfruté. Pero ahora ya han pasado doce horas y no tengo claro cuál es el siguiente paso. Quiero decir, por mí podría seguir igual, pero después de haber pasado la semana más extraña y, curiosamente, divertida de mi vida no sé qué es lo que quieres. No sé qué pasa por esa mente tuya cuando no la tienes en blanco, no sé qué piensas de mí. Por mí podrían parar el mundo ahora mismo, de verdad que no tendría problemas. Me gusta esta versión de ti y me gusta no sentirme culpable, me gusta flirtear y creo que te lo he dejado más que claro. Pero no creo que para ti sea suficiente, al menos de aquí a poco tiempo, y no quiero que vuelvan los silencios incómodos.
jueves, 19 de octubre de 2017
Monster
Pero
Qué
Es.
Es curioso porque quizás para él sea lo mejor, pero probablemente para el resto del grupo no, el resto del grupo se puede sentir incómodo y sería culpa nuestra... en ese caso, ¿deberíamos fingir... más? Metafingimiento. Está claro que más de dos entradas al día en el mismo blog no me sientan bien. También tengo mucho sueño. Y ganas de llorar, aunque eso sea un estado base últimamente. En fin, todo lo "adultos" que podemos ser en persona lo dejamos de lado por el chat, somos más sinceros, pero... la liamos más, aunque en este caso haya sido culpa mía. Oh, joder, ¿por qué tuve que querer besarle? Ahora tengo el remordimiento y el vacío de no haberlo hecho. Sigo esperando una nueva frase que no va a llegar y que me diga que no quiere esto, que no me dé la razón, que me diga que hay una alternativa. Pero esa frase no va a llegar y volverán las tardes de escribir y de mirarte de reojo. Ya estoy empezando a cogerle el tranquillo.
Si yo, por otro lado, entiendo perfectamente cómo te sientes. Cometiste un error y yo no hago más que recordarlo, que hincar el dedo en la llaga, que darle vueltas pero es que de verdad que no puedo evitarlo. Supongo que no me conocías lo suficiente como para saber que pasaría esto, ¿quién se lo podría imaginar? Soy un monstruo. Necesito cariño para sobrevivir. Arrastro a quien quiera que intente ser mínimamente más cercano conmigo al infierno. No debería dejar que pasase, ¿no?
miércoles, 18 de octubre de 2017
Ni come ni deja comer
lunes, 16 de octubre de 2017
Sebsteam
jueves, 21 de septiembre de 2017
El masajista
Bueno, como si hubiera cambiado algo... en realidad no ha cambiado nada, pero no quiero que te conviertas en mi nuevo Bermellón o en mi nuevo Carlos, no sería justo para ti.
La verdad es que aun a día de hoy no entiendo qué tienes para triunfar tanto entre las chicas y a la vez no comerte ni un rosco. Eres simpático, pero no lo suficiente como para que te conozcan por tu encanto personal; eres guapo pero desde luego no una belleza; ahora ni siquiera estás en especial buena forma, entonces ¿qué tiene ese aura a tu alrededor para que tenga unas ganas desesperadas de abrazarte y comerte a besos cada vez que te tengo cerca?
Sé que aquel beso jugando a verdad o atrevimiento fue el inicio de todo. "Besa a quien tenga los ojos más bonitos" y me elegiste a mí. Oh, Rafa, si supieras cuán feliz me hiciste con aquel rápido contacto de labios. Y a partir de ahí todo ha ido a más. Ahora sueño contigo, con tus abrazos, con tus besos en el parque del Turruñuelo, es curioso porque sé perfectamente que no quiero nada más. Que ni siquiera quiero acostarme contigo, sólo quiero poder perderme en tu pelo durante unas horas y saber que tú solo estás pensando en mí.
Quizás por eso nunca vaya a pasar nada parecido. Quizás te pediría cosas que tú jamás vas a poder darme.
sábado, 8 de julio de 2017
Viajes
Y es que, después de cuatro años, me he dado cuenta de cuáles fueron los pilares de nuestra relación ya desde el primer momento: el cine, la comida... y viajar. Tres pilares un tanto prohibitivos si lo ves desde fuera, pero que, curiosamente, nunca nos molestó. Íbamos una vez a la semana al cine, nos gastábamos los diez euros que podríamos gastarnos en bebida en una película en VOSE y a la gente le parecía raro. Íbamos a cenar a algún sitio medio pijo yendo en vaqueros y gastándonos menos de veinte euros, no pasaba nada. Organizábamos viajes con meses de antelación para que después el resto del mundo creyera que nos hemos gastado un dineral en estar una semana por ahí cuando todo nos había salido más barato de lo que podría serlo jamás.
Ahora sigo organizando el que sería nuestro décimo viaje en condiciones aproximadamente. Solo que ya no es nuestro. Ya es mío y de otros. Ya no es tuyo y me cuesta no derrumbarme cada vez que encuentro algún sitio nuevo a visitar porque no estarás para visitarlo. El trabajo es lo primero. No estoy de acuerdo. No quiero que me duela el corazón hacer algo que me gusta tanto. Llámame egoísta.
jueves, 15 de junio de 2017
Cafés
Lo curioso es que al verte no me creaste esa sensación, te vi rapado (de nuevo) y no me gustó. Vi tu espalda y no me gustó. Pero por la noche, ese doble que he creado de ti para mi uso personal sí me gusta. Me gusta muchísimo. El problema ahora es intentar ser capaz de saber separar la realidad de la ficción y no creerme ni por un solo instante que el tú de mis fantasías se parece lo más mínimo al de la realidad.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Luz azul
El hecho de que Manu me mandara un mensaje y yo notara cómo literalmente me daba un vuelco el corazón al pensar que era Jesús me hace darme cuenta de que es probable que necesite ayuda profesional.
Igual lo que me hace falta es pegarme chocazos contra la pared hasta que me dé un ataque de Alzheimer y me olvide de ti.
O quizás necesito tener un poco de perspectiva y ser consciente de que la imagen que tengo de ti es totalmente visceral y sesgada por mi mente adolescente perdidamente enamorada de ti de aquel entonces. Pero es que ese despertarme una y otra vez dentro del sueño y tener esa ansia por quedar contigo me parece algo que trasciende las metáforas y los dobles sentidos que pueden dársele a un sueño. Realmente estaba deseando verte. Y esa forma de decirte que lo dejaría todo por estar contigo... quizás no lo hiciera en la realidad, quizás no fuera tan melodramática, pero es que no creo que hayas cambiado tanto como para plantearme el hecho de que no sea totalmente cierto. No me estoy explicando.
Ahora ya no tengo el pelo azul, hace dos años que no nos vemos y, sinceramente, te echo de menos. Igual más de lo que me gustaría admitir, pero me gusta pensar en ti, sonriente y no-rapado, y en mí charlando como dos viejos amigos que se tienen más cariño del que jamás van a poder admitir. También es verdad que nos imagino acostándonos con cierta asiduidad, pero entiendo que eso ya es más complicado y que, yo qué sé, todo a su tiempo. Por ahora me conformo con que me respondas a ese "buenos días" que te he mandado hace diez minutos y ya se verá.
Me has respondido y sólo he sonreído, quizás escribir sí sea bueno después de todo.
martes, 10 de enero de 2017
Me pregunto si sabrá que lo espío cada cierto tiempo.
Me pregunto si notará mi aura alrededor de sus redes sociales.
Lo cierto es que esto empieza a preocuparme. Normalmente no tardo tanto en que se me pasen estos encoñamientos repentinos y reiterativos que siento hacia su persona, y si sigue así voy a tener que hablarle y va a ser todo muy raro. Ojalá pase rápido. Ojalá me hable. Ojalá me muera. Yo qué sé.
jueves, 5 de enero de 2017
Maletas
No pretendo que lo entiendas. No pretendo que me compadezcas. No pretendo ni mucho menos que compartas mi opinión. Pero esta noche he vuelto a soñar contigo después de tantos meses y no puedo quitarmelo de la cabeza. No puedo evitar imaginar una conversación en la que ese ansiado silencio incómodo y esa mirada apareciesen. Porque te necesito a mi lado para saber que no te necesito. Eres mi maleta. Esa maleta que todos llevamos a la espalda con una carga que intentamos eludir pero que, obviamente, no podemos ignorar. "Enamorada de su primer amor", cuán poético. Y siempre que te vea con el pelo no rapado pensare en lo guapo que siempre has sido y lo poco consciente que eres de ello. Pensaré en la imagen tan poco realista que aún sigo teniendo de ti. Pensaré en el polvo que nunca echaremos. Pensaré en lo fantásticos que podríamos haber sido juntos si la vida no fuera tan perra y tú siguieras sintiendo algo por mí.
viernes, 9 de septiembre de 2016
Sexo, placer y otros vicios
¿Cómo pedirle a tu madre que te pague el psiquiatra por tener problemas con el sexo?
¿Cómo decirle que necesito ayuda?
¿Cómo pedirle a tu novio que deje de tomarse ciertas cosas a broma, que son problemas serios, que no soy capaz de tener un orgasmo y estoy frustrada con la vida?
Necesito un respiro. O quizás un buen polvo, eso tampoco me vendría mal.
¿Por qué no puedo ser como el resto del mundo?
¿Por qué no soy capaz de dejarme llevar?
No lo entiendo.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Meh
¿Sobre qué debería escribir?
¿Sobre mis viajes, tal vez?
¿O quizás sobre el poco sexo que practico últimamente?
Igual debería hablar de mis sueños, pero no los recuerdo.
Por el contrario, sí recuerdo el calentón que tengo encima desde hace semanas, más que nada por eso de la continuidad. De las ganas que tengo de conocer gente nueva y la probable desilusión que me voy a llevar cuando empiece el nuevo curso y me encuentre a chavales con dos años menos que yo y mucho pavo encima.
Me gustaría desaparecer una semana. Solo una semana para poder hacer lo que yo quisiera, que momentáneamente mi miedo al rechazo desapareciera y poder hablar con los demás cuanto quisiera. Acostarme con chicos, chicas y demás. Experimentar. Oh, si fuera tan fácil. Si no tuviera las alas tan atadas quizás podría volar un poco más cerca del sol. Me gustaría sentir el calor, la tentación de quemarme es absurdamente divertida. Pero no lo voy a hacer, no quiero tener que hacer que recojan mi cuerpo marchito esperando la redención.
viernes, 10 de junio de 2016
No-End
miércoles, 25 de mayo de 2016
Para no olvidar
Mentiría si dijera que recuerdo el beso. No recuerdo eso, recuerdo los precedentes. Estábamos en mi cuarto, él se asomaba entre dos peldaños de metal de mi escalera y se acercó a besarme. Yo me aparté. Jamás entenderé por qué en ese momento me recordó a otra persona, pero estaba claro que no era a él a quien quería besar. Volvió a ser él y, curiosamente, no me dio ningún tipo de reparo el tomar la iniciativa e intentar besarlo yo. Nos besamos. Lo siguiente que recuerdo es que estábamos tirados en el suelo abrazados y sonriendo. No nos habíamos acostado, no fue un sueño erótico, pero aquella escena es... no sé cómo explicarlo... es algo. Diferente. Especial. No creo que pueda olvidarla.
¿Y si quedáramos?¿Y si fuéramos al cine?¿Y si no se nos acabaran los temas de conversación?¿Y si cenáramos y bebiéramos mucha cerveza y sangría?¿Y si fingiera estar borracha?¿Y si le confesara todo esto?¿Y si le besara?... ¿Y si él me devolviera el beso?
miércoles, 11 de mayo de 2016
Pilares
lunes, 21 de marzo de 2016
Totoro makes me want to touch myself
Si supiera lo mucho que me cuesta controlarme cada vez que se acerca más de lo establecido, cada vez que me acaricia la nuca...
No sé qué hacer. Sé que no debería estar así, pero no es mi culpa que él no me ponga lo más mínimo, si pudiera hacérselo entender... pero jamás lo haría, y no se lo reprocho pero dios, tengo tantas ganas de acostarme con él. Que me lo coma todo, que me meta uno, dos, tres dedos y que me ponga a cuatro patas y me embista. Oh, si no me fuera a sentir tan culpable después. Hace que me sienta guapa, que me sienta deseada y me gusta demasiado como para parar. Todo el mundo dice que estoy más guapa y lo que nadie sabe es que es culpa suya, porque hace que me lo crea un poco y que me entren ganas de comerme el mundo y sus labios, qué mal, ¿no?
jueves, 25 de febrero de 2016
Darío
¿Querrá él algo conmigo? Es mono pero no pienso arriesgar mi relación por él, es demasiado pudoroso, infantil, moñas. Nah, no merece la pena, pero es tan divertido y fácil ponerle caliente que, yo qué sé, es hasta entrañable.
sábado, 13 de febrero de 2016
El alcohol nunca fue la solución
Sí, claro que me acuerdo. Siempre me acuerdo.
Escribo aquí porque sería demasiado vergonzoso que alguien pudiera sacar conclusiones precipitadas sobre lo que voy a contar y no es algo que me pueda permitir. Pero necesito contarlo, necesito explotar y saber que ya ha pasado todo, que solo ha sido una equivocación como otra cualquiera.
Y es que ayer me emborraché, y no habría sido un problema de no ser porque solo éramos tres. Si hubiera estado Darío, si hubieran estado Diego y Éric probablemente todo habría sido muy distinto, pero no estaban, solo éramos Rafa, Ángel y yo. Yo, la chica, la puta, la que está a dieta y sólo almorzó una tarrina de salmorejo y una porción de pizza. ¿Quién no se habría aprovechado? Bebimos demasiado rápido cosas demasiado malas, y yo tenía el estómago demasiado vacío, ¿cómo no iba a sentarme mal? Aún me siento asquerosa.
Empezamos a jugar. Todo muy inocente. Ángel salió a fumarse un cigarro, yo me quité los zapatos, nos hicimos un selfie que Rafa aún tiene puesto de perfil en el wasap. Me sentía fuera de mi cuerpo. Perdí el control poco después. Recuerdo a Ángel dándole un pico a Rafa, después vino hacia mí. "Atrévete a decir que no te ha gustado" y a mí no me gustó, pero no se lo dije. Le sabía la boca a Edu, a Antonio, a Alejandro, eran todos los errores de mi vida condensados en un beso. Sólo podía pensar en que jamás podría decírselo a Julio. Ya estaba en ropa interior. No tengo muy claro cómo llegué a eso, creo que fue eso o beber más, ya no era capaz de beber más, aún tenía alguna neurona que me funcionaba. De lo que no me acuerdo para nada es de cómo besé a Rafa, ni dónde estaba, ni cómo fue. Bueno, sí, fue patético, como todo lo que puede pasar cuando estás borracho a las cinco de la tarde. Sólo quería dormir.
Y eso hice, de repente estaba en el cuarto de Rafa abrazada a una papelera, sólo quería dormir. Y Ángel era un pesado.
Ahora ya han pasado un par de días y no me siento mucho mejor. Me da asco mirarme en el espejo, me siento sucia y no puedo mirar a la cara a Ángel o Rafa. Supongo que mejorará, pero por ahora no lo va a hacer, no todo es tan simple como parece a veces.
martes, 12 de enero de 2016
Esa nueva etapa
lunes, 23 de noviembre de 2015
Happy birthday to you
Si al menos ella hubiera sido un poco más amable, si hubiera estado dispuesta a tomarse un café, si no hubiera tenido esa cara que le llegaba hasta el suelo... ¿por qué su cumpleaños fue especial y el mío no? En fin, solo me quedan unas pinzas inútiles del Tiger y un libro de Ikea para recordarme que nunca más debo creer que mi cumpleaños puede ser especial.
lunes, 2 de noviembre de 2015
Not again
Dijiste que las cosas no acabaron bien. Me hizo gracia, ni siquiera empezaron, ¿cómo iban a acabar? Pero aquí estoy torturándome de nuevo e intentando decidir entre decirte "hola" o esperar en un intento desesperado de paciencia a que tú me saludes. Pero tengo la sensación de que no vas a hacerlo. Y llueve y yo querría seguirte en tuiter, en instagram, en ask, querría hablarte y querría conocerte de nuevo. No me hagas esto, por favor, no hagas que vuelva a obsesionarme como lo hice el año pasado. Tu conversación sigue ahí desde que me dijiste que no estabas enfadado. Tres meses para superarlo, quién lo diría. Y yo jamás la borré. Hasta que volviste a hablarme. A hacer como si no hubiese pasado nada, y eso estaba bien, ¿por qué tuviste que decir que te gustaría que hablásemos más?¿No era suficiente con hacerlo, necesitabas ponerlo por escrito? Lo complicaste todo, esta vez ha sido culpa tuya y yo no hago más que darle vueltas a la cabeza intentando entender qué ha pasado para que me saludaras y en tres días no haya sabido nada de ti. ¿Acaso esperas que te hable yo? No, no creo que lo haga, no me veo con fuerzas...
No quiero volver a perder la cabeza por la fantasía que creé.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Chicos
Y de repente todo el mundo estaba ahí, todo el mundo quería quedar conmigo, uno detrás de otro. Primero Bermellón pidiéndome perdón por teléfono, después Edu que estaba con Jorge y que yo intentaba por todos los medios evitar que me vieran, ya que había quedado con Jesús y tenía muchas ganas de verlo. Pero tras muchas vueltas él no era el mismo. No sabía quién era, y encima estaban Julio y Miguelito por ahí metiendo las narices. Fue todo muy caótico y extraño. Nunca me había pasado nada parecido. Y era tan real que cuando me desperté sólo podía pensar en la pena que me daba no haber visto a Bermellón para poder hablar más claramente.
viernes, 5 de junio de 2015
First love
Aquello fue amor, sí, no amor maduro como el que ahora podríamos sentir, pero al fin y al cabo era un amor puro, simple, inocente... de ese que solo podíamos sentir durante los pocos años que dura la adolescencia, y me alegro infinito de que tú fueras el chico del que me enamoré por primera vez. No lo cambiaría por nada, de verdad.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Fantasías animadas
-¿Qué hacéis aquí? -les pregunté.
-Hicimos un trato, ¿no lo recuerdas? -me inquirió Ella. Sus profundos ojos oscuros me miraban de forma provocativa.
-Pues la verdad es que no me acuerdo de mucho...
-Quien ganara tendría derecho a una noche... una noche especial con los dos que perdieran... -me explicó Él. No terminaba de entender a qué se refería.
-Tú ganaste -continuó Ella-, te pedimos una hora para prepararnos. Me asombra que no te hayas dormido.
-Ah... -dije sin parpadear- ¿y en qué va a consistir exactamente esa noche?
Él se levantó. Me sentí pequeña, pues me sacaba una cabeza; sin embargo, al momento se inclinó para estar a mi altura y me cogió la cara con las manos. Su pelo marrón claro casi le tapaba sus ojos verdes que cada vez se acercaban más a los míos hasta que me rozaron. Me reí. No pude hacer otra cosa, pero Él insistió y siguió besándome con suavidad, sin prisas, rozando su lengua contra mis labios. Al poco tiempo no pude aguantar más y le seguí la corriente, entrelacé mis dedos en su corta melena y le devolví el beso.
De repente, una mano me rozó el hombro. Al separarme de Él me encontré con Ella, que también se acercaba a mí. Me besó y me pareció asombroso lo suaves que eran sus labios. Mientras, vi con el rabillo del ojo cómo Él se iba desprendiendo de su camiseta y dejaba ver su pecho casi sin vello. Aquello me puso de los nervios, lo cual hizo que aumentara la presión de los labios con los de Ella. Al poco se separó y empezó a desvestirse también. Yo iba a hacer lo propio pero Él me lo impidió.
-Espera- me dijo.
Ella se quitó la camiseta y los pantalones cortos que traía, enseñando el conjunto de lencería roja que llevaba bajo la ropa. Tiró la ropa bajo la cama y me besó el cuello mientras me quitaba la camiseta que yo llevaba. Él bajó hasta mis piernas y empezó a recorrerlas con su lengua, haciéndome cosquillas en la parte anterior de las rodillas. Me quitó la falda y dejó ver las braguitas rojas que traía, nada que hubiera preparado para una situación así.
Y allí estábamos, los tres en ropa interior, borrachos y calientes como nunca antes. Él se entretuvo con mis piernas y pies un rato más, dando lengüetazos y haciéndome cosquillitas por todos lados. Entretanto, Ella me quitó el sujetador con tanta delicadeza que casi no me di cuenta, enseñando mis pechos a ambos. Él sonrió ante tal visión, y aún más cuando Ella se deshizo del suyo también. Me mordisqueó el cuello y después la clavícula y cuando llegó a los pechos me besó todo alrededor antes de meterse el pezón derecho entre sus labios. Me estaba volviendo loca. Él se recostó en la cama y fue besándome cada vez más arriba. Noté su caliente aliento entre mis muslos y no pude evitar retorcerme de placer. Se rió un poco y me quitó las braguitas. Casi pude notar su sonrisa de satisfacción cuando vio lo húmeda que estaba. No fue tan paciente como Ella y metió con parsimonia su lengua entre mis piernas. Su recién afeitada barba me raspaba pero poco me importaba. Gemí. Ella vio cómo disfrutaba y lo hizo parar.
-Quiero jugar a una cosa...
-¿De qué hablas?- pregunté con toda la naturalidad posible.
Se levantó de la cama con dificultad y fue hacia un cajón para sacar un pañuelo de seda negro.
-Así no podrás saber quién te hace qué.
Vi cómo ambos sonreían complacidos mientras me hacían tumbarme de nuevo. Él se acercó para ponerme el pañuelo.
-Voy a hacerte mía.- me susurró al oído. Su respiración en mi oreja y sus palabras me estremecieron y me hicieron suspirar.
Ambos se levantaron de la cama y por un momento me sentí sola en la habitación, pero de repente empecé a sentir besos en el abdomen y caricias en el pelo. No entendía qué estaba pasando y me encantaba. Los besos del abdomen fueron bajando cada vez más y volvieron adonde lo habían dejado momentos antes. Supuse que era Él pero tampoco estaba segura porque ya no notaba su pseudo-barba. Quizás estaba teniendo cuidado simplemente. Lo corroboré cuando Ella se puso encima de mi cara, ofreciéndome su vulva y todos los jugos que venían con ella. Le lamí de arriba a abajo y luego en zig-zag, le metí la lengua lo más profundo que pude y por último jugué con su clítoris. Escuchaba cómo gemía y ello me hacía gemir más. Ella se había inclinado hacia delante y mientras Él jugaba con mi anatomía ella me rozaba el clítoris con sus finos dedos.
Paró en seco. Ahogué un gemido de desesperación. Ella seguía encima así que usé mis dedos para explorar dentro de ella. De repente noté algo caliente justo en la entrada de mi vagina. Imaginé lo que iba a pasar a continuación y sonreí. Él debió verme porque al momento introdujo su pene dentro de mí y yo me corrí al instante. Siguió con pequeñas embestidas mientras aumentaba el ritmo progresivamente. Notaba que iba a explotar de placer. Ella se quitó y se puso encima de mi abdomen para besarme y tocarme las tetas, esta vez con mucha más fuerza que antes. No pude reprimirme y me quité el pañuelo, no quería perderme aquellas vistas por nada. Vi cómo Él nos observaba con gusto, así que decidí deleitarle y tocarla a más no poder. Me gustaban sus cuerpos. Los de ambos, podría haber muerto mirándolos y habría muerto feliz. Él fue cada vez más y más deprisa, Ella se frotaba contra mí y yo me sentía inundada hasta que grité. Después quedó humedad y calor.
Lo siguiente que recuerdo es a nosotros tres tumbados en la cama, uno al lado del otro conmigo en medio.
-Bueno, no vendría mal darse una ducha, ¿no?
sábado, 25 de abril de 2015
Si tú no sueñas yo te sueño
Creo recordar que jamás había soñado con Rafa. Ni mucho menos con Pablito. Pero estaban los dos allí y, sorpresa, sorpresa, no estaba Julio. Y yo me liaba con Rafa, y Pablo me decía que saliera de mi mala relación. En fin, todo un tanto extraño. Supongo que en algún momento entenderé el afán sexual que siento por Rafa.
jueves, 26 de marzo de 2015
Dreams again?
Tenía que pasar. Tenía que volver a soñar contigo, era inevitable. Todo porque Julio me dijo que estarías en ese mismo autobús. Pero eso no importa, lo que importa ha sido el sueño. Porque me tenía que hacer una idea equivocada de ti, de nuevo. Y era tan bonito...
Estabas en ese cuarto de baño, me mirabas, yo agachaba la cabeza deseando que no me gritaras y teniendo la certeza de que ibas a hacerlo. Pero en su lugar sonreiste. Sí. Te acertaste a mí y yo retrocedí. Te pedí perdón, tú dijiste que no pasaba nada, que era normal y... Que lo que me ibas a decir cuando me bloqueaste era que te gustaba. Que siempre te había gustado. Yo no entendía nada, había visto su Tuiter hacía cinco minutos y tenía una foto de una pregunta de ask en la que llamaban fea a su novia y él decía que se la follaba. Me empezó a besar el cuello, me besó los labios, me dijo que me quería. Yo me separé. Sabía que Julio estaba en la habitación de al lado y no quería que me escuchara. Pero era feliz. Estúpidamente feliz. Y no por el hecho del magreo momentáneo que hubo, sino porque me había perdonado. Bermellón me había perdonado.
Y ahora estoy aquí, no me parece que tenga que perdonarme nada, pero espero con todo mi corazón que esto sea solo lo que es, un sueño, y que no vuelva a convertirse en mi obsesión, no podría soportarlo de nuevo.
lunes, 2 de marzo de 2015
La excepción
No es sino curioso que todo esto sea consecuencia de una noche de borrachera, pero de no haber sido por ella, todo seguiría igual y yo sólo me sentiría culpable por soñar con Bermellón por las noches. Pero tengo la certeza de que eso no va a volver a suceder, o al menos no de la misma forma. Hace un tiempo me di cuenta de que él iba a ser siempre una excepción en mi vida porque siempre he tenido algo con quien he querido tenerlo y él nunca iba a querer. Ahora creo que seguirá siendo la excepción pero por darme cuenta de lo imbécil e hipócrita que es antes de que pasara ese algo. Y aquí estoy, escribiéndote la que será la última entrada. Al final resultó que no me equivoqué, me hice una idea demasiado preconcebida de ti, pensé que bajo esa coraza borde y seria en la que te escondías había una persona amable y cariñosa, pero esa no era sino otra capa de ti. Al final, lo único que queda es odio, rencor y poco sentido del humor. Es una pena, desde luego, pero me alegro enormemente de haberme dado cuenta ahora y poder dejar de sentirme mal porque tengas novia. ¿De verdad creíste que ibas a hacerte el interesante diciendo que me ibas a decir una cosa y después no? Tuve la tentación de preguntarte, por supuesto, pero al momento me di cuenta de lo poco que me importaba lo que tuvieras que decirme. Así que sigue así, siendo tan básico, tan cruel, lo único que pareces al final es una persona débil y con poca confianza en sí mismo.
¿Y sabes lo que más pena me da? Que a mi madre le caes rematadamente bien y yo no podré explicarle por qué eres un capullo que no merece su cariño.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Mañana es 26
Ojalá pudiera olvidar a Jesús, ojalá pudiera verlo y decir "ya no eres el amor de mi vida, nunca más" pero probablemente eso jamás pase. Después de todo probablemente pueda seguir haciendo que me sienta un flan con su sonrisa, pero eso yo ya no voy a saberlo, ya no lo veo, y querría hacerlo, lo quiero. Entonces, la cuestión es ¿en qué sentido?
martes, 17 de febrero de 2015
Ni contigo ni sin ti
Es curioso porque, independientemente de que fueras tú o no, la reacción habría sido la misma. Mi corazón desbordado. Pero completamente acelerado, cualquiera diría que se me podría haber salido del pecho. ¿Por qué causas esa sensación en mí?¿Qué diablos tienes que te hace tan especial?¿Son acaso tus poderes sobrenaturales de heterócromo? Lo más probable es que nunca lo averigüe, yo estoy aquí muriendo por tus huesos y a ti te da igual. Y lo peor de todo es que es sólo una idea que tengo hecha de ti, probablemente no seas así, y en el hipotético caso de que llegáramos a hablar (ja, ja, ja...) me decepcionaría verte en realidad. Pero no consigo cambiar lo que siento, y por muy enamorada que esté de Julio, tengo la sensación de que el deseo que te profeso difícilmente va a menguar.
Ojalá yo yéndome a Barcelona y que todo esto acabe de una maldita vez. Hacer mi vida al margen de tus ojos y dejarte ir, cuando nunca te he tenido. Ojalá yo teniendo la oportunidad de tenerte...
jueves, 12 de febrero de 2015
Besos y rosas inexistentes
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Gatito
Lo dejaría todo por estar contigo. Y no lo digo en el sentido afectivo de la palabra, sino en el físico. Lo dejaría todo por estar a tu lado sin que fuera incómodo, simplemente tú y yo pasando el rato, charlando, viviendo. Cierto es que ya de paso algún roce no me importaría, pero es lo de menos, sólo quiero que sepas de mi existencia, que quedemos, que ¡sí, que estemos juntos! Porque sé que no eres ni mucho menos perfecto, sé que me pondrías de los nervios en muchas ocasiones, sé que tan rápido como puedo enamorarme de ti podría desenamorarme por cualquier tontería, pero también sé que movería cielo y tierra por ti, que quiero hacerte feliz, quiero hacerte entender que, sin poder evitarlo, he creado un vínculo a tu alrededor y no consigo romperlo, no quiero hacerlo. Suena como si fuera una acosadora y por eso probablemente jamás leas estas líneas, pero he de decir que como mucho soy una stalker, leo tus tuits, odio tus RTs e intento darte fav lo menos posible. Te quitaste ask y lo entiendo, pero me da pena, era una buena manera de saber quién eras, de conocerte de la forma más discreta posible. Ahora estoy aquí. Me empecé a interesar en Doctor Who por ti. Mi madre sigue preguntándose cómo cambié tan deprisa, de pasar tanto de esa serie a ser una enganchada, y todo fue por ti, por tener más tema de conversación. Hoy, de hecho, he visto el último capítulo de la segunda temporada. Debo imaginar la angustia que sentía Rose al saber que ya no iba a poder verlo más. Me siento extrañamente identificada...
Mi Doctor, tú siempre te parecerás a David Tennant.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Something
domingo, 9 de noviembre de 2014
Volveremos
Fue especial, fue demasiado especial, tan especial que se nos fue de las manos, si tan sólo hubiera ocurrido todo dos años más tarde... pero sigo pensando en lo que dijo ella: "conocí al amor de mi vida, lo perdí y lo encontré tres años más tarde". Tres años. Después de los cuatro años que pasé enamorada de ti, no me importa esperar un poco más para saber si de verdad queda algo, si deberíamos estar juntos, si eres el amor de mi vida.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Decepciones
Mi padre es como el señor del vídeo, lo único que le diferencia es que él lo camufla diciendo que quiere que busque algo que me guste... pero que me asegure un buen trabajo después. Mi madre no hace otra cosa que decirme que espere, que tenga paciencia, como si por insistencia fuera a conseguir que me entusiasmara la maldita carrera que estoy haciendo. No, no me gusta nada mi carrera, y entiendo que estén preocupados por mí, que vean que no me apasiona nada, pero ¿cómo va a apasionarme algo si no me dan la oportunidad de probarlo? Lo único por lo que tengo cierto interés es por la repostería, y mi padre se empeña en decirme que no haga siempre las mismas cosas, ¿así cómo pretende que me llegue a entusiasmar?¿Cómo quiere verme haciendo bien algo si a las dos veces que me sale mal ya dice que haga otra cosa?
Es cierto que no existe algo que me llene, o al menos aún no lo he descubierto. No quiero estar metida en un laboratorio, no quiero pasarme la vida viajando constantemente para meterme en agujeros a buscar huesos, no quiero enseñar, no quiero estar delante de un ordenador y volverme una empresaria trajeada que viaja todas las semanas a Madrid. Quiero bailar todos los días, quiero preparar magdalenas, tartas y soufflés y que el resto del mundo los pruebe y me diga que están ricos, quiero organizar eventos a gran escala, quiero hacer vestidos impresionantes, quiero ser feliz haciendo algo que me haga feliz. Si le dijera a mi padre que me gustaría hacer cualquiera de estas cosas se reiría de mí, para él no existen los trabajos buenos que no impliquen la ciencia, quiere que sea lo que él no pudo llegar a ser por mi culpa, y me da miedo decepcionarlo, me da miedo que no se sienta orgulloso de mí, quiero hacerle ver que puedo llegar a ser alguien, pero probablemente no sea el alguien que yo quiero ser, y eso me duele.