miércoles, 18 de abril de 2018

Ok

Voy a ser cínica, egoísta y tremendamente cruel en esta entrada, así que si en algún momento lees esto, perdóname.


A veces me pregunto si estoy contigo por algo más allá del sexo y el transporte. Me lo paso bien contigo, por supuesto. Tenemos cosas en común, claro, y puedo hacer contigo cosas que con otros no puedo por una cuestión de pura confianza y/o dinero. Pero no eres especial. He intentado que lo seas, dios o quién sea sabe que lo he intentado, he puesto todo mi esfuerzo en enamorarme de ti y quererte con todas mis fuerzas, pero solo he conseguido una sensación de dependencia asquerosa y cierto cariño.

Estás enfadado porque crees que yo estoy enfadada. No entiendes que me estoy muriendo por dentro por no verte, pero que no quiero tener que soportar el dolor de tener que volver a decirte adiós cuando podría no tener que hacerlo. Estoy harta de esto. Estoy harta de ti y de que no entiendas nada. Me dices "ok" y a mí se me cae el mundo a los pies. Lo único que te pido es que lo intentes. Que me sigas el juego durante cinco minutos, habría sido suficiente. Pero no lo has hecho. Y yo solo siento vacío, ni siquiera puedo llorar. ¿Acaso me merece la pena?¿Acaso quiero verte a ti o es a lo que representas? Mi salvación, mi anestésico, mi caja de la nada.

No eres el elegido. No eres mi futuro. Eres una anécdota que contaré dentro de unos años, porque no vamos a ser amigos para siempre. Fue tan triste la ilusión y confianza con la que lo dijiste y yo solo podía pensar en que no era verdad. Ninguno de nosotros vamos a ser amigos después de acabar la carrera, no tenemos tanta confianza, si no somos tan amigos a estas alturas no lo vamos a ser nunca. Y no lo somos. Quizás algún día bajes del guindo y te des cuenta de eso o quizás te pase como a mí y quieras negarlo cuando ocurra. Espero que sea lo primero. Pero tú y yo, cuando todo esto acabe, no vamos a seguir de chupi pandi, y es lógico. El problema entonces reside en cuándo acabará. Porque empiezo a estar saturada. Los seis meses, me comentan. Una decepción tras otra. No quedar, no playa, no cine, no viajes, no nada. Ni siquiera una quedada normal y corriente. Me dices de ir a dar un paseo, al cine, a algún lado, y yo solo quiero sentarme a tu lado y ver películas y series. Crear una rutina o algo que me incite a seguir contigo, pero tengo la sensación de que solo me doy chocazos contra una pared. Que ya no tenemos nada que contarnos. Ya se acabaron las sorpresas y empiezan las tonterías de las repeticiones y la costumbre y el cariño y el sexo porque si estamos solos, hay que acostarse. Estoy un poco harta de ti.

Feria... feria... feria de abril

Ya no sé qué hacer para intentar entenderlo, porque por mucho que haga el esfuerzo de ser empática y ponerme en su lugar, no lo entiendo. Y me frustra. Porque el psicólogo dice que quizás sí estoy buscando seriedad y formalidad en la relación pero si ni siquiera puedes quedarte a dormir no sé cómo voy a conseguir la susodicha formalidad. Me agobia que estemos en puntos tan diferentes. O quizás no estemos tan separados pero nos ponen trabas para estar juntos de verdad. No puedo con esta ridiculez que es tu familia. Cada uno con lo suyo, por supuesto, pero esta incomodidad constante me deprime y me aleja de ti. Quizás si todo esto hubiera pasado antes, en el instituto, antes de Mairena, antes de conocer a Julio y a Miguel, cuando el quedarme a dormir fuera aún era algo relativamente extraordinario. Pero nos hemos conocido ahora, y por suerte o por desgracia para mí es tremendamente importante el llevarme bien con tu familia, no quiero ni pensar en ser de esas típicas parejas a cuyos suegros no pueden ni ver. No me da la gana. Y no quiero alejarte de mí por ser así, sé que te he trastocado un poco el mundo con mis ideas, mi confortabilidad y el hostel que puede ser considerada mi casa. Que igual para ti es raro el ser invitado a comer, a dormir, a merendar cada vez que vienes, pero para mí es lo más habitual del mundo y aunque sea un poco excesivo, creo que es normal esperar una versión soft de las casas de los demás. No este desprecio, esa crítica mordaz que sé que me hace, ese sentir que no soy suficiente para ti por el hecho de tener una hipoteca descomunal y por tanto no tener dinero suficiente para ser digna de ti.

martes, 10 de abril de 2018

Las relaciones familiares nunca fueron fáciles

Quiero ayudarte. Quiero que seas feliz. Necesito que seas feliz porque si no lo eres yo escribo. Y solo escribo cuando estoy triste. Me siento tan impotente ante esta situación. Es tan injusta que me da rabia. No entiendo cómo puedes vivir así, sumido en una actitud de sumisión propia de un crío bajo las amenazas de alguien que no debería amenazarte, no debería infravalorarte, no debería tratarte así. Y yo no sé qué hacer al respecto. Mañana le preguntaré al psicólogo, quizás él sepa cómo puedo ayudarte. Odio esta situación, odio este estado de intranquilidad al acercarme a tu casa, de furia cuando me dices estas cosas. Odio odiar a tu madre pero no puedo evitarlo. No después de todo lo que ha pasado y de lo que me has contado y, en gran medida, de lo que no me has contado. Quizás las cosas cambien con el tiempo, quién sabe. Por ahora y para lo que haga falta, seguiré a tu lado.

martes, 13 de febrero de 2018

Sick

Ah, el amor. Ah, las canciones. Ah, las fotos. Y aquí me hallo, mintiendo desde el primer día, llorando de rabia y diciendo que "no estoy muy allá". Ah, si supiera, si pudiera comprender. Pero no puede, como cualquier persona que nunca ha tenido una relación, como cualquier persona que nunca se ha enamorado de verdad. Supongo que ya no es cuestión de que quiera o no superarlo, sino de si puedo o no. Y poder podré... en algún momento. No sé si el empezar una relación formal es una buena idea, por ahora creo que va tirando para el no ya que no consigo normalizarlo, de repente no quiero verlo. Qué maravilla de hormonas. Y tengo que mirar todas las fotos y todas las capturas de pantalla y, joder, no puedo evitar leerlas. Lloro. Pues claro que lloro con tanta moñería, con tanta felicidad, con tanto mensaje en inglés. Ah, siempre se me presentó como un reto y una salvación al mismo tiempo, él me enseñó tanto que, de una forma u otra, pasó a formar parte de mí misma. Y quiero creer que a él le pasó lo mismo, porque sé que yo también le enseñé infinidad de cosas. Sebastián no es el prototipo de persona con la que todo el mundo querría estar, pero desde luego se acerca más que yo y precisamente por ello se aleja más de mí. Porque él no siente demasiado, él prueba suerte, él no se preocupa en exceso no vaya a ser que lo pase mal. Y yo, pues soy yo, y si vas a seguirme la corriente síguemela bien o no lo hagas porque no puedo con el dolor, ni con la pena ni con nada. Estoy harta de tener que dar explicaciones, de sentirme mal conmigo misma, de esperar a que ocurra un milagro, de esperarle a él y de tener que aguantar tus estupideces de primerizo solo porque estoy tan encoñada contigo que asusta. Estoy muy harta de tener que elegir, y sobre todo de elegir mal, de arrepentirme, de querer volver atrás, de pedir perdón, de necesitar un cariño que no me pertenece para ser feliz. Estoy, esencialmente, harta de sentir.

lunes, 12 de febrero de 2018

Metáforas

Tenías razón. Como casi siempre, tenías razón. Me aferro a un fantasma, necesito creer que él volverá a necesitarme porque ahora mismo yo lo necesito. Quizás todo sería más fácil si lo dejara ir de una maldita vez, han pasado, yo qué sé, muchos meses, pero volvemos a lo de siempre: han sido muchos años como para asumir que no solo he perdido una pareja sino un amigo. No quiero hacero. Y a ti te ha pillado en medio de todo este berenjenal y es complicado, por supuesto que lo es, pero si lo que quieres es que lo olvide quizás deberías intentar darme razones para creer que mereces la pena. Porque la mereces, por supuesto que la mereces, pero ahora mismo estoy cegada por el rencor y la nostalgia y esa mirada aún me duele. Probablemente nunca deje de hacerlo. Creo que fue la mirada más sincera que jamás me has dedicado, como si te arrepintieras de todos y cada uno de los días que pasaste conmigo, como si hubieras sabido desde el primer día que no iba a compensar y ahora tuvieras la confirmación, como si me estuvieras haciendo un favor al no estar más conmigo, como si ahora pudiera ser más libre cuando me siento más encerrada que nunca.

Oh, cuánto dramatismo, cuánta parafernalia, cuánta frase extremista.

Eres mi amigo por encima de todo, ¿no?

No va a cambiar nada, ¿verdad?

¿Verdad?

jueves, 25 de enero de 2018

For the first time

Después de todo, sí fuiste el primero.

No voy a entrar en temas tan banales como el sexo o la capacidad para tener orgasmos o mierdas de esas. Ahí no hay nada de sustancia. Está bien, sí, lo reconozco, el sexo contigo es maravilloso, pero hoy no quiero hablar de eso. De hecho no creo que vaya a escribir nunca muy exhaustivamente sobre ello, al menos por aquí.

Has sido el primero con el que estoy bien desde hace más de medio año. Has sido la primera persona con la que no tengo ganas de llorar a todas horas. Contigo me siento a gusto. Tan a gusto que no tengo claro qué hacer ahora, más allá del hecho del viaje y todo lo que ello pueda conllevar. Para empezar, ni siquiera pensé que el viaje llegaría a efectuarse, era todo demasiado precipitado y aquí estoy, escribiendo gilipolleces cuando debería estar planeando todos los días y la maleta y subiéndome por las paredes. Pero, por primera vez, eso tampoco me agobia demasiado. No me importa qué vayamos a hacer, ni siquiera me molesta que aún no hayamos comprado los billetes de autobús y que igual nos quedemos en el aeropuerto toda la santa noche. No me importa. No me importa estar que no puedo con mi alma, pensar que igual al segundo día no puedo levantarme de la cama, que quizás prácticamente no duerma en esa semana. El frío que vamos a pasar. La lluvia. Quizás la nieve. Me da igual. En el buen sentido, porque solo quiero estar contigo. Quiero que me enseñes Bruselas y Ámsterdam, quiero hartarme de fumar y de beber sidra y de comer queso y ya veremos qué hacemos con los monumentos, porque solo quiero estar contigo.

viernes, 12 de enero de 2018

Come here

¿Qué será de nosotros cuando todo esto acabe?

Ahora, que nos pasamos medio día sin hablarnos y nos subimos por las paredes y echamos humo como si de una locomotora nos tratásemos, ¿qué va a pasar cuando no queramos ni vernos las caras?, porque en el fondo ahora mismo quiero verte, quiero arreglarlo aunque sea demasiado orgullosa como para admitir lo estúpida que estoy siendo, pero cuando queramos vernos y no podamos decirnos de verdad lo que sentimos o cuando directamente no queramos ni hablarnos, ¿qué pasará? Porque aún nos quedan dos años y medio de sentarnos juntos, de trabajos de mierda, de quedadas de chupitos (o al menos eso espero) y con un poco de suerte tenemos planes de aquí a verano pero me aterra, por un lado, la posibilidad de que todo se chafe en mitad de todos los susodichos planes y no podamos mirarnos a los ojos sin odiarnos o pasarlo mal y, por otro, que nos convirtamos en una lista de planes que cumplir. Que solo sigamos juntos por miedo a romper la rutina. ¿Qué rutina? Pues la que tarde o temprano vamos a terminar creando, que no es malo, pero me da miedo que, precisamente, tengamos miedo a acabar con ello llegado el momento. No lo sé. No sé por qué me planteo estas cosas ahora cuando ni siquiera hay una relación formal que romper. Me has leído y no me has respondido y yo tengo tantas ganas de verte que creo que me voy a morir de necesidad. Agh. Qué mala es la obsesión.

jueves, 11 de enero de 2018

Enfados y demás parafernalia

Es gracioso esto de leerme después de un tiempo: parece todo desastroso, triste, patético. La inmensa mayoría de las veces que escribo me siento así. Y es que soy un desastre, de eso no hay ninguna duda.

Me enfadé.

¿Te das cuenta de lo irracional que es el motivo de tu enfado? No, qué, pero si yo soy lo más racional de este maldito mundo. Me he enfadado, hostias. Me he enfadado porque necesito tu atención, porque necesito que quieras estar conmigo cuando yo quiera que estés conmigo (y si no quiero, pues te fastidias), porque me siento terriblemente sola a todas horas, porque contigo no tengo tantísimas ganas de llorar en continuo.

Y tú no lo entiendes, tú qué vas a entender si lo que menos te gusta de mí es que piense tanto las cosas. No te enfades por esta tontería. No, gracias. No voy a enfadarme por temas trascendentales de la leche cuya solución necesita de una tesis y varios debates. Me enfadaré por lo que se enfada todo el mundo.

Se me pasará, no te preocupes. No se me da bien estar enfadada. Pero quería tanto que me siguieras la corriente y que vinieras. Y no sentirme sola. Por encima de todo no quiero sentirme sola entre tantísima gente. Pero ahora haces que lo recuerde a él y que me sienta terriblemente mal. Y que quiera hablarle y le suplique por su amor de nuevo porque no estás tú para ocupar mis pensamientos. Bueno, no está tu versión buena de ti. Y cuando las cosas no son perfectas tiendo a volver la vista atrás porque oh, toda vida pasada fue mejor.

No es culpa tuya, por supuesto. Esto viene de muy atrás, no eres el primero que no entiende nada cuando todo debería estar bien pero, paradójicamente, no lo está. Me gusta liarla, supongo. Siempre me gustó llevar las cosas al límite, a ver quién aguantaba más. Aún no has visto nada. Probablemente no te deje verlo, no voy a ser tan cruel como para hacerte pasar por todo esto más de lo estrictamente necesario. Así que nos veremos mañana para el examen, ¿no?

lunes, 8 de enero de 2018

Amor y muchos otros desastres

Te miro. Insistentemente. Quizás así puedas averiguar qué pienso. Pero tú sólo me miras de vuelta y sonríes. Sonrío. Todo acabó de nuevo. Una vuelta de tuerca más a este barullo de pensamientos que me atormentan. Porque por primera vez desde que todo esto empezó siento la necesidad de algo más. De ir un paso más allá, por muy innecesario que sea. Quiero que tu hermano hable de nosotros como novios y no pensar "no, no somos novios". Quiero una fecha que celebrar. Quiero poner tu nombre dentro de un corazón y que sea justificable ese nivel de moñería (no, seamos realistas, esto no quiero hacerlo). Quiero tener la posibilidad de cogerte de la mano cuando quedemos con los demás y no sentirme culpable por meter la idea equivocada en la cabeza del resto del mundo.

Pero no quiero hacerte daño, por encima de todo no quiero hacerte daño. Podría pedirte salir y estoy casi segura de que me dirías que sí, y probablemente no cambiara gran cosa. Pero tengo que explicarte los términos y condiciones, ¿podrías aceptarlos tan rápidamente entonces?

Porque no te voy a prometer amor eterno, no puedes contar con una vida juntos, no te puedo prometer fidelidad ciega, esta vez no. Y esto no es algo malo, no quiere decir que te quisiera menos o que me faltara algo, pero soy consciente de lo que estoy pasando y solo contigo consigo estar bien. Hemos avanzado poco a poco en esta relación aparentemente sin futuro y hay demasiados planes a largo plazo como para plantearme que pueda no funcionar. Porque es obvio que hay muchas cosas en las que no vamos a estar de acuerdo nunca, pero creo que hacemos buena pareja. Que nos lo pasamos bien juntos. Que, por ahora, no nos aburrimos pese a hacer planes en su mayoría terriblemente aburridos.

Hay muchos pros y muchos contras en juego, aún no tengo claro en qué lado terminará el peso de la balanza y está claro que, si sientes la misma necesidad que yo, lo disimulas muy bien así que dudo que vayas a hacer nada por cambiar la situación, y créeme que lo entiendo después de la tesitura en la que te he puesto con mis charlas conspiparanoicas sobre las nuevas teorías del amor y las relaciones. Así que, no sé, quizás un día de estos me arme de valor y te pida salir. O no.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Enter

Sería bonito pensar que podríamos ser felices juntos.

Sería bonito fingir que no tengo un pasado catastrófico a mis espaldas.

Sería bonito pretender que ese pasado no me afecta.


Pero la vida no es así. O eso creo. Para mí no lo es. No me gusta regodearme en el pasado, no me gusta llorar por quienes ya no me recuerdan, pero no soy capaz de controlarlo. No se me da bien hacer limpieza, y si tengo que cambiar todas las cosas de mi cartera volveré a guardarlo todo, hasta los vales de 5€ caducados, hasta los tickets ilegibles, hasta mi amor por ti. Porque tus malos pelos y tus ojos azules siguen en una rendija en la que no he tenido fuerzas para poner nada más. Ahora mi nueva cartera ya está imbuida por tu espíritu, como todo lo que hay a mi alrededor.

Ojalá que seas feliz, de verdad que sí. Ojalá que nunca vuelvas a necesitarme para ser feliz. No le desearía esta sensación a nadie, esta impotencia que me abruma cada vez que pasa algo mínimamente importante y no soy capaz de abrir tu conversación para contártelo. Me dijiste que te hablara, que te contara las cosas y yo lo he intentado. He intentado contarte que me he cortado el pelo, que me voy a Bruselas, que me gusta lo que estoy haciendo con mi vida, pero en lugar de eso solo puedo llorar como una magdalena y pensar en lo mucho que te echo de menos. Y entonces no te lo digo porque no quiero crear una situación incómoda más, no quiero que te sientas culpable de mis lágrimas, no quiero que me odies porque aún te quiera. Porque han pasado demasiado meses como para que sea normal que siga así, y en cierto modo no es algo que me ocurra de manera constante, pero han cancelado una fiesta a la que tenía muchas ganas de ir esta noche y llevo toda la mañana sola y he tenido que cambiar las cosas de la cartera y me cuesta escribir del tembleque que tengo y yo qué sé.

domingo, 10 de diciembre de 2017

So in love

Ahora me descubro pensándote en las situaciones más inverosímiles. Planeando viajes contigo. Planeando (de verdad) viajes. De esos con fecha señalada en el calendario. Haciéndote regalos con excusas tontas y que me ocupan más tiempo del que deberían. Después hablamos y nos preguntamos si alguna vez nos hemos enamorado.

¿Alguna vez?¿Qué entendemos por enamorarnos?

Te miro y la felicidad más espontánea me inunda. ¿Es eso estar enamorado? O quizás es la tristeza de no encontrarme a tu lado, quizás eso es amor. Tú dijiste que estabas enamorado de mí. Que era lo mismo que quererme. ¿Qué sientes por mí, entonces? Igual así puedo ponerle nombre a lo que siento. Quizás estar enamorado es querer olerte a todas horas. Quizás es no estar triste por culpa de otras personas, porque tú estas por encima. No lo sé. Después de tantos años de sentimientos (probablemente demasiado) intensos, ahora llegas tú y me confundes. Llego yo con mis nuevas teorías del amor y no soy capaz de ponerle nombre a lo que siento por ti. ¿Es eso bueno o terrible?

Solo sé que no quiero estar sola y que contigo no lo estoy.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Tale as old as time

Te quedaste a dormir. Yo estaba que no cabía en mí de felicidad. De agradable sorpresa. Y cuál fue mi sorpresa (no tan agradable) cuando me di cuenta de que no estaba funcionando. Que nos movíamos y hacíamos ruido. Que no estábamos cómodos juntos. Que no éramos capaces de dormir. Llegó la mañana y resultó que tu madre te obligaba a volverte. No sé si puedo aguantar esto. No sé si quiero poder hacerlo. Me gustas muchísimo, pero tú eres tú y tu circunstancia, y no tengo claro que esta última me guste tanto. Si yo sé que es complicado, pero no sé si quiero complicarme tanto la vida a estas alturas del partido como para que me quite el sueño lo que tu madre pueda pensar de mí. No lo sé. Yo solo quería ver la Bella y la Bestia.

jueves, 30 de noviembre de 2017

bnmnjkjknhbk kn

Me siento terriblemente mal.

Ni siquiera sé por qué, sólo sé que no quiero estar aquí.

Que se me cierran los ojos y no tengo claro si quiero despertar.

El calor de la estufa al contacto con mis pies es lo único que me reconforta un poco.

Tengo mucho frío.

No tengo hambre. Mi madre querrá que coma.

Y yo solo quiero dormir y evadirme un poco de esta tristeza que me asola.

Quizás sea cierto después de todo, quizás solo pueda estar contenta a su lado.

No debería tener que soportar esa carga.

martes, 28 de noviembre de 2017

Not a coffee

Después de toda esa cascada de emociones que ha surgido esta tarde, ahora me siento como si estuviera vacía. O como si una bola invisible se estuviera haciendo más y más grande y cuando explote el mundo deberá prepararse para mi cólera. Sí, es probable que sea algo más parecido a esto segundo, pero por ahora voy a autoengañarme un poco y pensar que después de tanta rabia y tantas lágrimas ya no hay nada más. Porque él no quiere volver conmigo. Ni le hizo falta pensárselo, lo tenía claro como el agua. Y yo solo pensaba en besarle. En abrazarle. En sentir su puñetero calor. En estar en la cama a su lado y oírlo roncar. No ha cambiado tanto, después de todo. Porque sus bromas siguen siendo las mismas. Su forma de responder es igual. Ni siquiera ha cambiado su tic. Y yo no hacía más que llorar y reír a la vez y así no hay quien mantenga una conversación adulta. Me duelen los nudillos de arañarme. Me duelen los ojos de llorar. Me duele la cabeza de pensar. Me duele el corazón... supongo que de tener tanto sentimientos contradictorios dentro. No le he contado lo de Sebas, no sé si Nefestifre le contaría algo pero no me sentí con fuerzas. Quería hacerlo, joder, quería ponerlo celoso y que pareciera que lo había superado porque, hostias, estoy enrollada con otro chaval. Pero resulta que me importa lo que piense de mí. Me importa que pueda pensar que, precisamente por creer que lo he superado, no quiera volver conmigo, y está claro que igualmente no quiere volver.

Estaba muy guapo.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Just a coffee

Esto es una mierda.

En realidad no.

Es una putada. Para ti. Para mí. Para todos a nuestro alrededor.

Nunca me he considerado posesiva, nunca he sucumbido a mis celos, nunca he pensado que debía ser el centro del mundo para alguien. Quería serlo, por supuesto, pero fui capaz de racionalizarlo y no lo exterioricé demasiado. Ahora me encuentro este vaivén de felicidad y tristeza a partes iguales, sintiéndome incómoda en mi propia casa y sin poder hacer nada para evitarlo. Intentando parecer impersonal con él pero sin que me salga demasiado bien. Puede que se me note demasiado que necesito verlo. Pero luego estoy contigo y se me pasa todo, y todo mi universo eres tú, no necesito nada más. No deberías tener esa responsabilidad, no deberías ser la causa de mi felicidad.

No quiero verlo mañana. Pero sí quiero. Pero me voy a sentir tan mal que me asusta. Y no voy a poder verte después para que me consueles, y de todas formas ese no es tu trabajo, no puedo refugiarme bajo tu abrigo cada vez que tenga ganas de llorar por culpa de otro chico. No es justo.

No sé si estas cosas te molestan. Me asusta demasiado preguntarte. Te hice daño cuando ayer te dije que besé a Miguel. Sabes que sigo sintiendo algo por Julio, ¿eso te molesta? No quiero hacerte daño pero no puedo mentirte. Para variar, supongo que le estoy dando demasiadas vueltas. Y sin embargo tiene ese punto morboso al que no puedo evitar aferrarme. Esa duda sobre si creerás que él es más importante que tú para mí. Esa posibilidad de que estés celoso por mi culpa. Sí, definitivamente soy una persona horrible.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Hype

Mamá se empeña en preguntar. No se da cuenta de que me hace daño su necesidad de información, no es consciente de lo mal que me hace sentir cuando me pone en la tesitura de si debo mentirle o no. Y debo hacerlo porque admitir que yo fui quién le habló a él sería volver muchos pasos atrás. Entonces me encuentro preguntándome cómo podría vestirme para conquistarle de nuevo, cuando sé perfectamente que esas tácticas nunca funcionaron con él. Y después Sebas se sorprenderá de que quiera estar todo el santo día con él, pero cuando me alejo me sumo en este pozo de miseria y remordimientos y necesidad de su amor. De sus palabras. De sus abrazos. Creo que quizás lo necesite de verdad, eso de quedar de nuevo con él. No hemos llegado al punto en el que me da mucho miedo preguntarle si está disponible, solo dejo claro que no quiero ser una molestia. Él no es Jesús. Y quién sabe, a lo mejor me ayuda a ser una persona nueva y evolucionada que se ha dado cuenta de que esa farsa de relación que pretendo querer volver a tener no puede llevar a ninguna parte. Para empezar, supongo que sería prudente esperar a ver si finalmente quedamos o ni siquiera se digna a volver a hablarme.

martes, 21 de noviembre de 2017

Vivo ergo sufro

Faltan dos días para mi cumpleaños y es muy triste que me sienta así de mal conmigo misma.

En este caso tengo tremendamente claro que es, en cierto modo al menos, culpa de mis malditos sueños. Porque, claro, ¿cómo iba a plantearme dejar de soñar con el resto del mundo? Estaba bien, de verdad, no necesitaba volver a martirizarme viéndolos a los dos: uno ignorándome y el otro sonriéndome. No sé qué me ha sentado peor. Son solo sueños, ¿por qué entonces me duele tanto el pecho cuando lo recuerdo, por qué se me pone la carne de gallina? Necesito un respiro.

Me dices que no piense, me dices que lo deje pasar. No me conoces de nada, no entiendes cómo me he sentido... cómo me han hecho sentir. No sabes lo crueles que han sido conmigo, cómo ese chico con el que he soñado hoy me dejó tirada alegando que no me quería cuando no era cierto, solo por un error. Éramos muy jóvenes, todo sea dicho, pero sigue doliendo. Él fue la primera capa. Y no ha sido la última. Y me encierro en mi mundo de tristeza y soledad pero a la vez necesito compartir mi sufrimiento para no ahogarme en la tristeza. Ahí estás tú. No lo entiendes. No entiendes nada. No entiendes que puedas parecerme lo mejor que podía ocurrirme ahora mismo. No entiendes que me sienta mal por saber que eres mejor que ellos. Que eres mejor que yo. Porque tú, con tu filosofía patatera de empanarte por las esquinas, manejas las emociones infinitamente mejor que yo.

Voy a terminar haciéndote daño y jamás voy a poder perdonármelo.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Día D

Y pasó.

Y yo comparo.

Y me rallo. Vaya si me rallo. O rayo. Aún no lo tengo muy claro.

Pasó por insistencia, porque no podíamos salir de esa fría casa y que tú aún fueras virgen. ¿Que si me arrepiento? No. ¿Que si lo habría pospuesto? Pues quizás.

Todo me recordaba a esos momentos previos a un examen. Quieres que pasen las cosas y a la vez no quieres que llegue el momento de la verdad.

Caótico, frío, incluso un tanto decepcionante. Y, de repente, todo funcionó. No tengo muy claro el porqué, no tengo muy claro el cómo pero el caso es que de repente fue todo (casi) como la seda.

Aun así hay algo que me crispa, que no me termina de encajar, y no consigo averiguar qué es. Quizás los treinta segundos. Quizás tu negativa a darme cariño después. Quizás los tres intentos previos.

Probablemente el hecho de que no consigo dejar de pensar que fuimos allí para eso, no que eso surgió como consecuencia de haber ido. Te vestiste y me diste un abrazo. Te pusiste a fregar y yo solo quería seguir abrazada a ti desnuda en el sofá. Tengo la estúpida sensación de que lo nuestro fue coger las peores versiones del sexo espontáneo y el anticipado y juntarlas. La presión del anticipamiento, la frialdad de la rapidez.

Sé que es una tontería, como todo lo que escribo en este maldito blog, y quiero volver a hacerlo, una y mil veces más, pero quiero disfrutar yo también y quiero que entiendas que para mí el sexo no es solo sexo, que ahora has creado un vínculo más intenso entre nosotros y probablemente no seas consciente de ello, pero para mí esto es muy importante, tengo la impresión de que más que para ti.

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Día D?

Va a hacer una semana que escribí la última entrada. Esa entrada en la que reitero que me dijiste que me querías. Has vuelto a hacerlo, bien lo sabrás tú, pero hoy no quiero hablar de sentimientos, al menos no de ese tipo de sentimientos. El lunes pasado, en uno de esos momentos en los que la tensión pudo cortarse con un cuchillo por la necesidad de tus palabras, te dije que lo que sentías era lujuria. Tú no me quitaste la razón. Tampoco me la diste. Llevamos una semana entera alargando lo inevitable cuando no estoy segura de querer que ocurra. O sea, está claro que quiero que ocurra, lo que no sé es si quiero que ocurra ya. Nos conocemos desde hace ya cierto tiempo, pero realmente no nos hemos conocido hasta hace poco más de un mes. Todo está pasando demasiado rápido. Después llega el momento de la verdad y me cuesta contener los gemidos, pero no quiero arrepentirme de lo que pase entre nosotros y, sobre todo, no quiero que tú te arrepientas. Hay tantas cosas que podrían salir mal. Tantos momentos que podrían ser incómodos. Y después dices que le doy demasiadas vueltas a las cosas, que deje de pensar pero, agh, se han pifiado tantos momentos en mi vida que no quiero que me pase contigo, contigo no, contigo no quiero cagarla, necesito que algo me salga bien por una vez en mi maldita vida.

Veremos qué pasa mañana.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Nothing more than feelings

Y... ... ... ... ... lo dijiste.

Probablemente en parte por presión, porque sabías que yo estaba deseando que lo dijeras. Y lo dijiste. "Te quiero... es lo que estaba pensando antes". Y puede que ahora te quiera más que antes. Puede que, ahora que ya está todo el principio dicho, pueda decirte por una vez qué siento realmente... aunque ni yo lo tengo demasiado claro.

Vayamos por partes:
- Hay cierta atracción física, eso está más que claro, aunque sigo sin determinar el punto en el cuál empecé a verte así. No eres mi tipo, seamos realistas. Eres demasiado alto, tienes el pelo demasiado corto y no te gustan los calzoncillos largos y anchos. Pero me gusta mirarte, me gusta tu cuerpo (es suavito) y, bueno, me gusta cómo hueles.
- Me lo paso muy bien contigo. O sea, no quiero que esto se infravalore, me lo paso bien contigo a niveles estratosféricos. Y no hace falta que estemos haciendo algo en concreto. Me puedes proponer tirarme en el coche contigo y está claro que te voy a poner cara de asco, pero en realidad me parece un plan maravilloso.
- Tenemos cosas en común, cosas muy importantes en común, de las que ninguno nos hartamos, y yo no puedo dejar de imaginarnos en Escocia compartiendo piso y eso sí que me parece un puto planazo.
- También hay cosas en las que no estamos de acuerdo, y vaya si es importante esta parte. Sería tan aburrido darse la razón continuamente, argumentar con los mismos argumentos, saber siempre las salidas del otro.

Y ahora me paro a leer todo lo que he escrito y... simplemente no es lo mismo. No es lo mismo que siento. No es esa ansia irrefrenable por comerte a besos, no es ese "vámonos" en mitad de la clase porque, simplemente, quiero prestarte atención a ti y no al profesor, no es ese bienestar que siento cuando estamos en el coche, esa inmensa paz que me transmites, no es ese escalofrío que recorre mi espalda cuando me rozas, no es esa vergüenza cuando me dices algo bonito. Simplemente, no lo es. Porque, joder, siempre me he expresado mejor por escrito, pero hay ciertas cosas que, supongo, no se pueden expresar más que en sonrisas, suspiros, miradas y demás moñería innecesaria.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Problemas, problemas...

Sigues sin decirlo y a mí sigue sin importarme, pero está empezando a generarme un problema: yo quiero decírtelo en continuo y no quiero crear más situaciones incómodas. Hemos llegado a este punto en el que no tenemos demasiado de qué hablar pero tampoco importa mucho, los silencios no son incómodos. Entonces te miro y un tsunami de sensaciones inunda mi cuerpo. Sonrío por no llorar de alegría. Pienso en todo lo que podríamos hacer juntos. Pienso en ti y en mí en Escocia, paseando bajo la lluvia y te juro que no puedo imaginar cómo podría ser más feliz. El estómago me hace cosas raras y noto un hueco que no es molesto en mi interior. Me miras y me dices que la cabeza me está echando humo. Qué tontería, ni que yo le diera vueltas a las cosas. Pero estoy tan bien contigo y tan triste sin ti que quiero exprimir cada segundo que tengamos juntos, por compensar.

Sé que algún día te vas a hartar de mí y quiero estar preparada para cuando ese día llegue, pero no me sale demasiado bien. Ahora mismo, lo creas o no, soy toda tuya. No dobles sentidos, no ironías. Podrías hacer lo que quisieras conmigo y yo me dejaría. La comodidad es cómoda, supongo, y ha llegado demasiado rápido y es que, joder, hueles tan bien que jamás podría resistirme a nada.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La zona de confort

Te dije que te quería. No me respondiste. No me importó. Y he aquí el quiz de la cuestión.

No te lo dije esperando una respuesta, sólo tenía la necesidad de decírtelo, y me daba exactamente igual lo que hicieras al respecto. Te quiero. Y no me importa decirlo porque es la puñetera verdad. Te quiero por hacerme sentir bien, por hacerme salir de mi círculo vicioso de amor no correspondido, por darme una oportunidad y no irte cuando todo parecía desmoronarse.

Por, básicamente, ser mi zona de confort.

Y es que esto puede sonar a tontería, pero todos debemos tener una zona de confort. Para algunos es su cuarto, para otros el lugar donde hagan deporte, para otros la calle. Pero yo, en estos últimos meses, no era capaz de encontrar la mía. Mi casa se convirtió en un lugar plagado de recuerdos centrados en mi cuarto, me siento mal solo de estar aquí. Estar con mis amigos era ver mi pasado en el presente, me lo paso bien con ellos pero no puedo encontrar prácticamente nada en común con ellos, solo nos une el mero paso por el mismo instituto y el cariño incondicional que ello suscita.

Y, de pronto, apareciste tú. Y me escuchaste. E intentaste entenderme. Y me seguiste el rollo cuando eso era lo único que necesitaba. Y, de pronto, me sentí tan a gusto contigo a mi lado que todo lo demás me dio igual. Es peligroso, lo sé, puedo hacerte mucho daño y no quiero hacerlo, puedo echarlo todo a perder y me encontraría al borde de la desesperación. Pero no quiero parar lo que sea que esté pasando, no quiero arriesgarme a que todo pueda acabar aunque sea tan tonta como para sentirme fatal por el hecho de echarte de menos, porque me asusta que puedas querer más y yo no esté preparada... o al revés.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Sexual healing

No debería molestarme lo que pasó. Es culpa mía, que me vine arriba. No es culpa tuya, que te dije desde el primer momento que no quería nada. Pero no pude evitarlo. Me molestó. Me dolió. Me hiciste sentir un objeto y nada más, me hiciste sentir que sólo me querías para perder la virginidad en algún momento más o menos cercano y ya está. Hiciste que me sintiera como si fuera a ser la primera, la práctica, con la que jugar un rato y liarla sin que te juzguen.

Y ahora estoy muy contenta y quiero transmitirte mi alegría. Quiero chocarla contigo porque, joder, puedo pedirme la erasmus. Pero no me siento con fuerzas para ello. Me preguntaste si quería hablar y quizás quiera hablar, pero no sé qué decirte sin quedar mal porque voy a parecer bipolar (de nuevo). Además, sé que no lo sientes así, sé que no estás enamorado de mí pero tampoco me quieres sólo como un objeto sexual. Pero soy una persona tremendamente insegura, quizás te hayas dado un poco de cuenta, y me muero pensando estas cosas.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La felicidad nunca me inspiró

Me duele la barriga como tantos años atrás. Me duele la barriga y sé que es por lo mismo, aunque quizás esta vez esté algo acrecentado por la ingesta poco moderada de alcohol de anoche. Me he tenido que tomar una pastilla porque estoy que no puedo con mi cuerpo, pero no me arrepiento de nada.

Y ahora me molesta un poquito menos tener que ir a la facultad por la mañana porque tú me recoges. Estoy contenta. Tremendamente contenta. No sé cuánto va a durar porque... en fin, porque soy yo, pero estoy contenta y feliz y no me importa tener que madrugar tantos días seguidos porque te voy a ver y me voy a reír contigo y voy a chincharte y a ponerte caliente.

No sé. Quizás lo sea, después de todo. No lo sé. No quiero preocuparme por eso. Quiero seguir poniéndole canciones y dormirme en su coche y planear viajes y querer ver Stranger Things pero está claro que al final no.

lunes, 30 de octubre de 2017

Mátenme

¿Está mal lo que estamos haciendo?


No parece que precisamente estés sufriendo y yo me lo estoy pasando tan bien que tengo miedo de que acabe. Quiero que me toques, que me roces, que me beses y notes cómo se me abren los poros de la piel. Quiero que tomes la iniciativa por una vez y pueda ser consciente de cuánto me deseas. Porque sé que me deseas pero no lo sé lo suficiente como para tener claro cuáles son los límites. Y a mí solo me hace falta hacerte un dibujo o ponerme frente a ti y desnudarme, a ver si así captas la indirecta. Y esto es una tortura que disfruto, porque me duele que te vayas pero veo necesario que no estemos siempre juntos. Y quiero tocarme pensando que eres tú el que lo hace, aunque sé perfectamente que vas a ser un pésimo amante, al menos al principio. Y no me importa, de verdad que no. Quiero enseñarte, quiero que aprendas, y quiero que lo hagas conmigo. Quiero que nos sentemos y hablemos antes de actuar, quiero que conozcas mi cuerpo y quiero conocer el tuyo. Ojalá que te gusten mis pies. Ojalá que te gusten mis tetas. Ojalá que te guste el lunar de mi barriga, ese que tanto trauma me creó. Ojalá que me demuestres que te gusto tanto en persona como en las fotos. Ojalá que uf en directo.

jueves, 26 de octubre de 2017

Derechos y deberes

No quiero ir a clase. No quiero moverme de aquí. No quiero ducharme. No quiero comer. No quiero hacer absolutamente nada.

Debería decirte que Fun se ha convertido en tu grupo, te guste o no. Salvo We Are Young y Out of the Town, esas ya estaban cogidas. El resto soy tuyas, todas tuyas.

Debería decirte que ayer volví andando a mi casa y hasta me gustó el paseo, aunque terminara con los pies destrozados.

Debería decirte que llevo toda la mañana buscando excusas para tener el wasap abierto con tu conversación ahí, para que veas que estoy continuamente en línea y te dé palo no hablarme, pero no me hablas.

Debería decirte que no quiero estar así, que esta lucha me agota, que no puedo más.

Debería haberte advertido de todo esto, pero aunque intenté decírtelo de forma sutil, no fuiste capaz de entenderme... o no quisiste entenderme.

Debería dejar de escuchar a Fun y a Manel y a Owl City y a todo el spotify, básicamente.

¿Por qué no me entiendes?¿Tan complicado es?¿Tan mal me explico?

Tengo frío. No sé qué me voy a poner para ir a clase. No sé si ir a intentar llamar tu atención (de nuevo) o intentar parecer un saco de patatas para, precisamente, no llamar tu atención. Creo que me voy a decantar por lo segundo, estoy cansada de intentar provocar una reacción en tu persona. Estoy cansada de ti. De mí. De la vida en general. De escribir gilipolleces que no te voy a enseñar porque no tengo ningún derecho a ello, porque tú no quieres leerlo, porque estoy hasta el coño de todo, joder.

Duró poco

Mamá dice que las manos se me despellejan por el estrés. ¿Qué estrés tienes tú?, me preguntó. Y yo le dije que lo más probable es que fuera por el cambio del tiempo, no por el estrés. ¿Qué estrés voy a tener yo?

Ojalá pudiéramos superar de una vez la maldita etapa de las etiquetas y, si estamos bien, dejarlo así. Yo no quiero salir contigo. No puedo. La liaría tan parda que no duraríamos ni una semana. Me he pasado los últimos tres años de mi vida pegada a una persona 24/7, la quería con toda mi alma pero... no era libre. Él no me dejaba. Y no quiero que tú me hagas lo mismo. No quiero cerrarme, no me obligues a elegir. Entiendo que para ti esto sea difícil, probablemente sea la primera vez que te pasa y has ido a dar con la persona más inestable y caótica del mundo en estos momentos. Y lo siento por ello, de verdad que sí. Pero entiéndeme, no han pasado ni seis meses y aún tengo sus fotos por todo mi cuarto, aún forma parte de mi vida y no quiero que tú formes parte de la misma forma ahora mismo, sería demasiado.

También pensé que tendrías más paciencia conmigo. Que me escucharías. Que me entenderías mejor. Y eso, tristemente, no ha pasado. Y ahora, simplemente, no sé qué hacer. Bueno, sé que esta vez no puedo hablarte, estoy harta de ser la que siempre da su brazo a torcer por todo el mundo, estoy harta de ser la responsable. Porque esto también es culpa tuya. No me paraste los pies, no me dijiste la verdad, no me reprochaste nada hasta que fue demasiado tarde. ¿Es que no lo entiendes? No puedo salir contigo, no quiero hacerlo, ¿por qué demonios es tan importante para ti que algo sea tan puñeteramente oficial?

No me has respondido. No lo vas a hacer. Y voy a fingir que no me importa, que no me dan ganas de llorar. Que esa lista de pelis va a pasar a ser "pelis que jamás veremos juntos". Tengo las manos muy, muy frías. Tanto que me duelen los dedos al escribir. Y tú estás por ahí recogiendo aceitunas que no me vas a dar y yo solo pienso en las ganas que tengo de verte. Y en que no lo voy a hacer hasta esta tarde, me dará un vuelco el corazón y no te hablaré. No te mandaré papelitos que no me responderás, no te escribiré un folio con mala letra para después pasarlo a limpio y que tú no lo veas. No quiero pasar de nuevo por todo. No quiero que dejes de ser mi amigo pero, joder, cada vez parece más inevitable.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Too much

No puedo más, él tiene razón, un día digo una cosa y al siguiente otra, pero es que mi vida ahora mismo es un no parar de pasarlo mal y querer llamar su atención. No quiero salir con él, de verdad que ahora no podría soportar una relación y todo lo que ello conlleva. Me gustaba esconderme con él y que me llevara por ahí en coche, me gustaba pensar en que algún día podríamos irnos de viaje juntos. Pero no hemos llegado a ese punto en el que yo le digo que de verdad que me gusta hacer planes con él, solo los hacemos y sabemos que lo más probable es que no sucedan pero nos gusta engañarnos y pensar que sí pueden pasar. De la lista de pelis a los museos de arte moderno, pasando por los conciertos. November rain, huh. Pero ahí está el wasap y tú no me hablas más. No sé si estás mal o no sabes qué decirme o no quieres volver a hablarme. No consigo entenderte. No consigo entenderme. El corazón me da un vuelco cuando pienso en tu maldita sudadera y en dormir con ella. No volveré a hacerlo. Me duele pensar que me has dejado tan tirada que asusta. Me da miedo pensar que vas a volver a hacerlo. No quiero vivir en esta incertidumbre triste y desgarradora.

Y ahora sé que me quieres. Y ahora creo que te quiero. O algo que se parece a querer. Me gusta escucharte. Me gusta decirte que eres casta y me gusta tu voz grave. Me gusta que tengamos gustos musicales tan diferentes y que aun así me guste lo que pones en el coche. Me gusta que todo lo que lleves sea de Springfield y no me gusta que te guste Ken Follet, pero estoy dispuesta a tolerarlo. Me gusta comprobar la de cosas que recuerdas de mi cuarto pese a haber estado solo una vez. Me gusta que no entiendas una mierda de lo que está pasando y no me gusta que no te des cuenta de ciertas cosas y que tenga que ser tan directa y que a veces no haga falta y quede como una tonta. Me gusta que me mires y no me quites la ropa con la mirada como hace Jorge. Me gusta que te guste cuando me abrigo. Pero me gusta que me digas uf, que te desesperes, que me digas que te pones malito, todo desde la más pura inocencia. Me gusta chocarme contra ti y ser consciente de que me miras todo el rato. Me gusta saber que me quieres. O algo que se parece a querer. No me atrevo a preguntarte porque tengo miedo de tu respuesta. No sé si porque me dieras la razón o porque me la quitaras.

¿Me quieres?

martes, 24 de octubre de 2017

Auch

¿Por qué me ha dolido tanto?
¿Por qué me encuentro tan mal?
¿Por qué ahora no puedo sonreír?
Si no es culpa suya, por dios, tiene fiebre, ¿qué demonios hago sintiéndome mal?... pero no puedo evitarlo. Y se ha despedido y yo no he podido responderle. Me dolía. Y he tenido que irme a mi cuarto para no llorar delante de mi madre. Pero no estoy llorando. No voy a llorar. No más. Se ha despedido y a mí me ha sonado a algo definitivo. Soy catastrófica, ya lo sé, pero lo tenía todo y de repente no tengo nada, de repente todo se ha cancelado o pospuesto y yo no quiero estar aquí. No quiero estar en ningún lado. Hoy no es un buen día. Puede que mañana sí. Puede que mañana no lo vea en todo el día y se me va a hacer raro. Y tedioso. Y aburrido. Dios mío, ¿por qué me siento así?¿Por qué no puedo dejar de pensar en ir a la cama y oler su jersey?, pero es demasiado pronto. Y él se ha ido a dormir y yo no sé qué hacer con mi vida. Quiero chocar la cabeza contra el teclado pero creo que no es lo más apropiado. Quiero decirle todo esto. Quiero hablarle, pero él no me respondería porque se ha ido a dormir. Y porque tiene fiebre. Quiero decirle que me siento muy rara respecto a él. Que no lo entiendo. Que sí lo entiendo. Que quizás no quiero entenderlo. Que mi vida era todo un mar de monotonía y tristeza y ahora él ha hecho que sea un poquito más triste pero que me compensa. Me compensa porque tengo algo que hacer. Tengo un motivo por el que sonreír. Es curioso que siempre hables de mis sonrisas cuando escribo. Deberías verme cuando te leo en wasap. Soy todo un teleñeco estúpido que no sabe fingir. Me quedo embobada, me dan ganas de tocarme cuando me dices ciertas cosas o me río por cosas que no tienen ninguna gracia.

Creo que necesito un respiro de tanta emoción. Me está empezando a pasar factura y no quiero sentirme peor.

domingo, 22 de octubre de 2017

Just what I needed

Te leo.
Me río.
Te espero.
Me desespero.
Te beso.
Me tocas.

Eres un mundo de sensaciones para mí. Eres algo que creí olvidado. Eres un comienzo que no quiero que acabe. Tengo esta estúpida necesidad de hablar contigo a todas horas y no entiendo cómo puedes estar tanto tiempo sin mirar el wasap. Tengo la querencia de tocarte, de sentir tu contacto cuando te tengo cerca y tú no haces más que alejarte. Tengo la imperiosa obligación de hacerme la dura contigo porque tengo más experiencia, pero me pierdes cuando te haces el difícil. Quiero esnifarte y quiero perderme en tus pelos, quiero hablar contigo de lo más nimio y lo más profundo, quiero escucharte durante horas, quiero que cantemos juntos en el coche, quiero que me lleves lejos, quiero dormir a tu lado, quiero drogarme contigo, quiero acostarme contigo y que vayamos despacio.

Pero tú no lo sabes. No lo vas a saber, al menos por ahora. Porque esto puede ser grande o puede ser una gran desilusión, y ahora no voy a permitirme crearte ilusiones que después se queden en eso, no me creo tan cruel.

sábado, 21 de octubre de 2017

Medio día después

Y ahora, ¿qué?

Nos moríamos de ganas y por una vez no voy a intentar hacerme la loca respecto a esto. Me moría de ganas. Y tú también. Y yo lo sabía. Y dios, cómo lo disfruté. Pero ahora ya han pasado doce horas y no tengo claro cuál es el siguiente paso. Quiero decir, por mí podría seguir igual, pero después de haber pasado la semana más extraña y, curiosamente, divertida de mi vida no sé qué es lo que quieres. No sé qué pasa por esa mente tuya cuando no la tienes en blanco, no sé qué piensas de mí. Por mí podrían parar el mundo ahora mismo, de verdad que no tendría problemas. Me gusta esta versión de ti y me gusta no sentirme culpable, me gusta flirtear y creo que te lo he dejado más que claro. Pero no creo que para ti sea suficiente, al menos de aquí a poco tiempo, y no quiero que vuelvan los silencios incómodos.

jueves, 19 de octubre de 2017

Monster

Y así fue cómo, en un alarde de estupidez suprema, La Maga se cargó una amistad en apenas cinco minutos, después de haber estado todo el día intentando arreglarla. Bravo por ella. Que le den de hostias. ¿Cómo se puede ser tan subnormal? Pero es que me puso enferma con lo de que no quiere estar de jueguecitos que no lleguen a ningún lado, ¿qué tiene de malo? Jugar es bien, jugar es tentación y deseo, ¿para qué vas a querer jugar si ya sabes lo que hay al final? Podría haber sido bonito, incluso... pero por una vez vamos a intentar ser razonables, vamos a pensar con la cabeza y no con lo que tenemos entre las piernas (porque los hombres está claro que no son los únicos que pueden pensar así) y vamos a hacer lo mejor para todos.

Pero

Qué

Es.

Es curioso porque quizás para él sea lo mejor, pero probablemente para el resto del grupo no, el resto del grupo se puede sentir incómodo y sería culpa nuestra... en ese caso, ¿deberíamos fingir... más? Metafingimiento. Está claro que más de dos entradas al día en el mismo blog no me sientan bien. También tengo mucho sueño. Y ganas de llorar, aunque eso sea un estado base últimamente. En fin, todo lo "adultos" que podemos ser en persona lo dejamos de lado por el chat, somos más sinceros, pero... la liamos más, aunque en este caso haya sido culpa mía. Oh, joder, ¿por qué tuve que querer besarle? Ahora tengo el remordimiento y el vacío de no haberlo hecho. Sigo esperando una nueva frase que no va a llegar y que me diga que no quiere esto, que no me dé la razón, que me diga que hay una alternativa. Pero esa frase no va a llegar y volverán las tardes de escribir y de mirarte de reojo. Ya estoy empezando a cogerle el tranquillo.

Si yo, por otro lado, entiendo perfectamente cómo te sientes. Cometiste un error y yo no hago más que recordarlo, que hincar el dedo en la llaga, que darle vueltas pero es que de verdad que no puedo evitarlo. Supongo que no me conocías lo suficiente como para saber que pasaría esto, ¿quién se lo podría imaginar? Soy un monstruo. Necesito cariño para sobrevivir. Arrastro a quien quiera que intente ser mínimamente más cercano conmigo al infierno. No debería dejar que pasase, ¿no?

miércoles, 18 de octubre de 2017

Ni come ni deja comer

La lié. Si es que ella siempre me conoció demasiado bien, ella ya me lo dijo hace demasiados años, me lo tengo merecido. Lo habíamos arreglado, estábamos bien, ¿por qué me pasa esto ahora?¿Por qué esa necesidad tan estúpida de besarte el cuello y lo que no es el cuello? Menos mal que no fui más allá, aunque ahora sabemos que esa tensión va a seguir ahí y tú quizás no te des demasiada cuenta porque desde luego me has dejado claro que no eres lo más perspicaz del mundo precisamente. Pero yo sí me doy cuenta y sufro y me duele el corazón cuando haces algún movimiento raro. Si realmente sintieras algo por mí esto no pasaría, de eso estoy segura, pero me gusta acaparar y ahora te quiero para mí sola y quiero enseñarte cosas y que dejes de ser tan palurdo con las relaciones.

lunes, 16 de octubre de 2017

Sebsteam

Aquí no va a haber posibilidad de que me leas. No sé si es lo correcto teniendo en cuenta la cantidad de indirectas que te he puesto en estos últimos días. Pero se me acaban las metáforas y necesito desahogarme. Sé que esto está muy mal, estoy jugando contigo y busco tu respuesta en todos lados, busco un sentimiento bien expresado, busco tu amor sin quererlo. Porque no lo quiero, no quiero el tuyo ni el de nadie. Como mucho quiero la lujuria de Rafa, pero eso está complicado hasta que me dejen sola con él más de treinta segundos seguidos. Anyway. Dime, si leyeras esto y tuvieras que ponerme nota, ¿cuán cruel me considerarías del uno al diez? Dime, si leyeras esto, ¿seguirías sintiendo lo mismo? Ah, es cierto, en realidad todo fue un siroco, algo repentino sospechosamente parecido a lo que me pasa a mí, sospechosamente pareces querer echarte atrás, ya no sé en qué creer. En ti no, desde luego, pero no te lo tomes como algo personal, no suelo creer en la gente que dice sentir algo por mí, suelen echarse atrás cuando ven el monstruo en el que puedo convertirme. Siento que te debo una conversación cara a cara, siento que te debo una explicación, siento que te debo un beso que no voy a darte. ¿Llegarás a odiarme?¿Qué va a pasar esta tarde? No sé si voy a ser capaz de mirarte a la cara y decirte buenas tardes. ¿Debería contárselo a Marina? Si tuviera que elegir desde luego sería a ella, pero tengo la sensación de que me va a juzgar y no sé si estoy lista para ello. No voy a poder estar entre Manu y tú como si nada, no voy a poder pedirle a Manu que me cambie el sitio porque sería demasiado descarado, no me puedo permitir el lujo de faltar a clase porque, joder, la incertidumbre me mata (y cierta necesidad de conocimiento, de qué vas a hacer, de qué voy a hacer, de las reacciones). Quizás lo más sensato sería eso, dar por sentado que lo que dijiste es verdad y que no me quieres, que nunca lo has hecho, que no sientes por mí más que una burda amistad. Pero, después de todo, me cuesta creerlo. Después de la conversación con Miguel y de que quisieras estar conmigo en todos los grupos en vez de buscar por tu cuenta o ponerte con Pablo y de que estuvieras dispuesto a estar conmigo de mañana cuando nadie más quería hacerlo, ni siquiera Manu. Me cuesta creer que eso sea solo amistad, llámame crédula. Pero puedo intentar fingir por ti, por nosotros, para no cargarnos lo que hemos hecho, para no tener que dejar de preguntarnos cosas random cuando nos dejan solos, para poder seguir pasándonos los porros y para seguir queriendo estar a tu lado en clase. No quiero perderte como los perdí a ellos. No podría soportarlo más.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El masajista

No, no, otra vez no.

Bueno, como si hubiera cambiado algo... en realidad no ha cambiado nada, pero no quiero que te conviertas en mi nuevo Bermellón o en mi nuevo Carlos, no sería justo para ti.

La verdad es que aun a día de hoy no entiendo qué tienes para triunfar tanto entre las chicas y a la vez no comerte ni un rosco. Eres simpático, pero no lo suficiente como para que te conozcan por tu encanto personal; eres guapo pero desde luego no una belleza; ahora ni siquiera estás en especial buena forma, entonces ¿qué tiene ese aura a tu alrededor para que tenga unas ganas desesperadas de abrazarte y comerte a besos cada vez que te tengo cerca?

Sé que aquel beso jugando a verdad o atrevimiento fue el inicio de todo. "Besa a quien tenga los ojos más bonitos" y me elegiste a mí. Oh, Rafa, si supieras cuán feliz me hiciste con aquel rápido contacto de labios. Y a partir de ahí todo ha ido a más. Ahora sueño contigo, con tus abrazos, con tus besos en el parque del Turruñuelo, es curioso porque sé perfectamente que no quiero nada más. Que ni siquiera quiero acostarme contigo, sólo quiero poder perderme en tu pelo durante unas horas y saber que tú solo estás pensando en mí.

Quizás por eso nunca vaya a pasar nada parecido. Quizás te pediría cosas que tú jamás vas a poder darme.

sábado, 8 de julio de 2017

Viajes

Preparativos. Búsquedas interminables. Webs, blogs, artículos y demás textos con un tema común: viajar.

Y es que, después de cuatro años, me he dado cuenta de cuáles fueron los pilares de nuestra relación ya desde el primer momento: el cine, la comida... y viajar. Tres pilares un tanto prohibitivos si lo ves desde fuera, pero que, curiosamente, nunca nos molestó. Íbamos una vez a la semana al cine, nos gastábamos los diez euros que podríamos gastarnos en bebida en una película en VOSE y a la gente le parecía raro. Íbamos a cenar a algún sitio medio pijo yendo en vaqueros y gastándonos menos de veinte euros, no pasaba nada. Organizábamos viajes con meses de antelación para que después el resto del mundo creyera que nos hemos gastado un dineral en estar una semana por ahí cuando todo nos había salido más barato de lo que podría serlo jamás.

Ahora sigo organizando el que sería nuestro décimo viaje en condiciones aproximadamente. Solo que ya no es nuestro. Ya es mío y de otros. Ya no es tuyo y me cuesta no derrumbarme cada vez que encuentro algún sitio nuevo a visitar porque no estarás para visitarlo. El trabajo es lo primero. No estoy de acuerdo. No quiero que me duela el corazón hacer algo que me gusta tanto. Llámame egoísta.

jueves, 15 de junio de 2017

Cafés

Te vi (de nuevo). Soñé contigo (de nuevo) como suele pasar cada vez que te veo. Volví a sentir esa necesidad imperiosa de saltar, correr hacia ti y saludarte, pero había demasiada familia de por medio. Y después de pasar el poco tiempo que nos quedaba en la cafetería mirando hacia el lugar por el que habías desaparecido, después de haberte sustituido momentáneamente en mis fantasías por Rafa, llegó la noche y soñé contigo. Volvías a quererme. Me deseabas, y yo notaba cómo se me ponía la carne de gallina con el roce de tus dedos en mi barriga. Vaya si lo recuerdo.

Lo curioso es que al verte no me creaste esa sensación, te vi rapado (de nuevo) y no me gustó. Vi tu espalda y no me gustó. Pero por la noche, ese doble que he creado de ti para mi uso personal sí me gusta. Me gusta muchísimo. El problema ahora es intentar ser capaz de saber separar la realidad de la ficción y no creerme ni por un solo instante que el tú de mis fantasías se parece lo más mínimo al de la realidad.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Luz azul

Y esta era mi confirmación final.

El hecho de que Manu me mandara un mensaje y yo notara cómo literalmente me daba un vuelco el corazón al pensar que era Jesús me hace darme cuenta de que es probable que necesite ayuda profesional.

Igual lo que me hace falta es pegarme chocazos contra la pared hasta que me dé un ataque de Alzheimer y me olvide de ti.

O quizás necesito tener un poco de perspectiva y ser consciente de que la imagen que tengo de ti es totalmente visceral y sesgada por mi mente adolescente perdidamente enamorada de ti de aquel entonces. Pero es que ese despertarme una y otra vez dentro del sueño y tener esa ansia por quedar contigo me parece algo que trasciende las metáforas y los dobles sentidos que pueden dársele a un sueño. Realmente estaba deseando verte. Y esa forma de decirte que lo dejaría todo por estar contigo... quizás no lo hiciera en la realidad, quizás no fuera tan melodramática, pero es que no creo que hayas cambiado tanto como para plantearme el hecho de que no sea totalmente cierto. No me estoy explicando.

Ahora ya no tengo el pelo azul, hace dos años que no nos vemos y, sinceramente, te echo de menos. Igual más de lo que me gustaría admitir, pero me gusta pensar en ti, sonriente y no-rapado, y en mí charlando como dos viejos amigos que se tienen más cariño del que jamás van a poder admitir. También es verdad que nos imagino acostándonos con cierta asiduidad, pero entiendo que eso ya es más complicado y que, yo qué sé, todo a su tiempo. Por ahora me conformo con que me respondas a ese "buenos días" que te he mandado hace diez minutos y ya se verá.

Me has respondido y sólo he sonreído, quizás escribir sí sea bueno después de todo.

martes, 10 de enero de 2017

Me pregunto si sabrá de mi existencia a su alrededor.

Me pregunto si sabrá que lo espío cada cierto tiempo.

Me pregunto si notará mi aura alrededor de sus redes sociales.

Lo cierto es que esto empieza a preocuparme. Normalmente no tardo tanto en que se me pasen estos encoñamientos repentinos y reiterativos que siento hacia su persona, y si sigue así voy a tener que hablarle y va a ser todo muy raro. Ojalá pase rápido. Ojalá me hable. Ojalá me muera. Yo qué sé.

jueves, 5 de enero de 2017

Maletas

No pretendo que lo entiendas. No pretendo que me compadezcas. No pretendo ni mucho menos que compartas mi opinión. Pero esta noche he vuelto a soñar contigo después de tantos meses y no puedo quitarmelo de la cabeza. No puedo evitar imaginar una conversación en la que ese ansiado silencio incómodo y esa mirada apareciesen. Porque te necesito a mi lado para saber que no te necesito. Eres mi maleta. Esa maleta que todos llevamos a la espalda con una carga que intentamos eludir pero que, obviamente, no podemos ignorar. "Enamorada de su primer amor", cuán poético. Y siempre que te vea con el pelo no rapado pensare en lo guapo que siempre has sido y lo poco consciente que eres de ello. Pensaré en la imagen tan poco realista que aún sigo teniendo de ti. Pensaré en el polvo que nunca echaremos. Pensaré en lo fantásticos que podríamos haber sido juntos si la vida no fuera tan perra y tú siguieras sintiendo algo por mí.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Sexo, placer y otros vicios

¿Cómo pedirle a tu madre que te pague el psiquiatra por tener problemas con el sexo?
¿Cómo decirle que necesito ayuda?
¿Cómo pedirle a tu novio que deje de tomarse ciertas cosas a broma, que son problemas serios, que no soy capaz de tener un orgasmo y estoy frustrada con la vida?
Necesito un respiro. O quizás un buen polvo, eso tampoco me vendría mal.
¿Por qué no puedo ser como el resto del mundo?
¿Por qué no soy capaz de dejarme llevar?
No lo entiendo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Meh

¿Sobre qué debería escribir?

¿Sobre mis viajes, tal vez?

¿O quizás sobre el poco sexo que practico últimamente?

Igual debería hablar de mis sueños, pero no los recuerdo.

Por el contrario, sí recuerdo el calentón que tengo encima desde hace semanas, más que nada por eso de la continuidad. De las ganas que tengo de conocer gente nueva y la probable desilusión que me voy a llevar cuando empiece el nuevo curso y me encuentre a chavales con dos años menos que yo y mucho pavo encima.

Me gustaría desaparecer una semana. Solo una semana para poder hacer lo que yo quisiera, que momentáneamente mi miedo al rechazo desapareciera y poder hablar con los demás cuanto quisiera. Acostarme con chicos, chicas y demás. Experimentar. Oh, si fuera tan fácil. Si no tuviera las alas tan atadas quizás podría volar un poco más cerca del sol. Me gustaría sentir el calor, la tentación de quemarme es absurdamente divertida. Pero no lo voy a hacer, no quiero tener que hacer que recojan mi cuerpo marchito esperando la redención.

viernes, 10 de junio de 2016

No-End

La yema de mi dedo índice se posa sobre mi labio mientras intento observarte de nuevo. Un vídeo era todo lo que necesitaba, un vídeo de hace muchos meses para volver a caer en la tentación de quererte. Noto cómo la cara me hierve y las palmas de las manos me sudan. La impaciencia puede conmigo y el vídeo no quiere reproducirse, sólo muestra una imagen estática de un chico con un instrumento musical. No hay música, no hay movimiento. Solo él y su inexpresividad. Miro sus labios y muerdo los míos intentando recordar a qué sabían tus besos. Esos labios me pertenecieron en algún momento de la línea temporal, algún corto periodo de tiempo que se pierde entre nuestras vidas y nuestra ausencia de contacto. Pero fue un periodo de tiempo entretenido, distinto a cualquier cosa que haya pasado después, idealizado quizás. No me importa, solos tú y yo en mi memoria y no necesito nada más para que mi imaginación vuele y decida que ha llegado el momento de ser feliz a manos de un recuerdo. Porque al fin y al cabo es así como me siento, feliz con tu media sonrisa, tu piel galleta tostada y tus rizos. Jamás necesité nada más, el problema es que no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Para no olvidar

Y hoy, de nuevo, volví a soñar con sus ojos. Pero esta vez no eran uno de cada color, curiosamente eran ambos de un marrón oscuro y profundo. Desde esta mañana no he conseguido pensar en otra cosa. Sus ojos mirándome, sus labios besándome, sus palabras susurrándome que querían algo más. Algún día supongo que pondré los pies en el suelo y dejaré de imaginarme estas cosas, de fantasear con Bermellón como si en algún momento de verdad creyera que algo de lo que imagino podría llegar a hacerse realidad. Pero no puedo evitarlo. Bermellón me tiene loca de nuevo, durante un corto e intenso periodo de tiempo, nada que no se me pase en un día o incluso en unas horas, pero ahora el corazón me late deprisa y solo quiero tocarme pensando que podría ser él quien lo estuviera haciendo. Si tan solo pudiera hablar con él, sé que todo se arreglaría así, iría a más o a menos, pero no estaría en este limbo de desconcierto que son mis sentimientos hacia su persona.

Mentiría si dijera que recuerdo el beso. No recuerdo eso, recuerdo los precedentes. Estábamos en mi cuarto, él se asomaba entre dos peldaños de metal de mi escalera y se acercó a besarme. Yo me aparté. Jamás entenderé por qué en ese momento me recordó a otra persona, pero estaba claro que no era a él a quien quería besar. Volvió a ser él y, curiosamente, no me dio ningún tipo de reparo el tomar la iniciativa e intentar besarlo yo. Nos besamos. Lo siguiente que recuerdo es que estábamos tirados en el suelo abrazados y sonriendo. No nos habíamos acostado, no fue un sueño erótico, pero aquella escena es... no sé cómo explicarlo... es algo. Diferente. Especial. No creo que pueda olvidarla.

¿Y si quedáramos?¿Y si fuéramos al cine?¿Y si no se nos acabaran los temas de conversación?¿Y si cenáramos y bebiéramos mucha cerveza y sangría?¿Y si fingiera estar borracha?¿Y si le confesara todo esto?¿Y si le besara?... ¿Y si él me devolviera el beso?

miércoles, 11 de mayo de 2016

Pilares

Algún día espero poder comprender por qué demonios no puedo superarlo. Esto ya trasciende el hecho de que sea mi primer amor, trasciende su persona, ¿por qué diablos no puedo dejar de idealizarlo? A lo mejor sí que tenía razón cuando hace cinco años le pedí a mi madre que me llevara al psicólogo, a lo mejor sí que lo necesitaba. O lo sigo necesitando. Una persona que me escuche y no me juzgue, que me haga sentir mal para poder sentirme libre. No quiero seguir viviendo así. Cuando no lo recuerdo todo está fenomenal, pero cuando me da por ponerme a recordar veo cómo mi mundo se derrumba, cómo esos pilares que fui formando se desmoronan por su culpa, cómo supera cualquier obstáculo para hacerme creer que él es para mí. Que yo soy para él. Que nuestros destinos volverán a unirse. Su Idea (sí, con mayúscula) puede conmigo, nuestra relación siempre pudo conmigo. Y ahora que ha pasado el tiempo, que él tiene barba y yo soy más alta, me pregunto si podríamos sobrevivir a aquella tragedia, si podríamos construir una nueva tragedia juntos, si podríamos ser felices como lo fuimos durante aquel corto periodo de tiempo que recordaré toda la vida.

lunes, 21 de marzo de 2016

Totoro makes me want to touch myself

¿Y ahora qué?¿Besitos en las horas muertas hasta que se nos pase el calentón?

Si supiera lo mucho que me cuesta controlarme cada vez que se acerca más de lo establecido, cada vez que me acaricia la nuca...

No sé qué hacer. Sé que no debería estar así, pero no es mi culpa que él no me ponga lo más mínimo, si pudiera hacérselo entender... pero jamás lo haría, y no se lo reprocho pero dios, tengo tantas ganas de acostarme con él. Que me lo coma todo, que me meta uno, dos, tres dedos y que me ponga a cuatro patas y me embista. Oh,  si no me fuera a sentir tan culpable después. Hace que me sienta guapa, que me sienta deseada y me gusta demasiado como para parar. Todo el mundo dice que estoy más guapa y lo que nadie sabe es que es culpa suya, porque hace que me lo crea un poco y que me entren ganas de comerme el mundo y sus labios, qué mal, ¿no?

jueves, 25 de febrero de 2016

Darío

Fua, si al final tendrán razón y todo, intenta flirtear conmigo... y a mí me encanta. No hay nada malo mientras no pase de ahí, ¿no? Ay, mamá tendrá razón... o no, nunca he estado del todo segura de estas cosas, necesito a Laura para que me asesore, total, ella sabe las cosas antes de que ocurran...

¿Querrá él algo conmigo? Es mono pero no pienso arriesgar mi relación por él, es demasiado pudoroso, infantil, moñas. Nah, no merece la pena, pero es tan divertido y fácil ponerle caliente que, yo qué sé, es hasta entrañable.

sábado, 13 de febrero de 2016

El alcohol nunca fue la solución

Sí, claro que me acuerdo. Siempre me acuerdo.

Escribo aquí porque sería demasiado vergonzoso que alguien pudiera sacar conclusiones precipitadas sobre lo que voy a contar y no es algo que me pueda permitir. Pero necesito contarlo, necesito explotar y saber que ya ha pasado todo, que solo ha sido una equivocación como otra cualquiera.

Y es que ayer me emborraché, y no habría sido un problema de no ser porque solo éramos tres. Si hubiera estado Darío, si hubieran estado Diego y Éric probablemente todo habría sido muy distinto, pero no estaban, solo éramos Rafa, Ángel y yo. Yo, la chica, la puta, la que está a dieta y sólo almorzó una tarrina de salmorejo y una porción de pizza. ¿Quién no se habría aprovechado? Bebimos demasiado rápido cosas demasiado malas, y yo tenía el estómago demasiado vacío, ¿cómo no iba a sentarme mal? Aún me siento asquerosa.

Empezamos a jugar. Todo muy inocente. Ángel salió a fumarse un cigarro, yo me quité los zapatos, nos hicimos un selfie que Rafa aún tiene puesto de perfil en el wasap. Me sentía fuera de mi cuerpo. Perdí el control poco después. Recuerdo a Ángel dándole un pico a Rafa, después vino hacia mí. "Atrévete a decir que no te ha gustado" y a mí no me gustó, pero no se lo dije. Le sabía la boca a Edu, a Antonio, a Alejandro, eran todos los errores de mi vida condensados en un beso. Sólo podía pensar en que jamás podría decírselo a Julio. Ya estaba en ropa interior. No tengo muy claro cómo llegué a eso, creo que fue eso o beber más, ya no era capaz de beber más, aún tenía alguna neurona que me funcionaba. De lo que no me acuerdo para nada es de cómo besé a Rafa, ni dónde estaba, ni cómo fue. Bueno, sí, fue patético, como todo lo que puede pasar cuando estás borracho a las cinco de la tarde. Sólo quería dormir.

Y eso hice, de repente estaba en el cuarto de Rafa abrazada a una papelera, sólo quería dormir. Y Ángel era un pesado.

Ahora ya han pasado un par de días y no me siento mucho mejor. Me da asco mirarme en el espejo, me siento sucia y no puedo mirar a la cara a Ángel o Rafa. Supongo que mejorará, pero por ahora no lo va a hacer, no todo es tan simple como parece a veces.

martes, 12 de enero de 2016

Esa nueva etapa

No son tan buenos como pensaba. Estos amigos no lo son tanto, y en cierto modo lo entiendo, ellos cada vez son más un grupo y yo no quiero cerrarme, mucho menos ahora que puedo volver a quedar con la gente de Mairena y no tengo por qué quedarme callada. No quiero desaprovecharlo. 

Pero ellos me juzgan, y ni siquiera lo hacen pensando en que lo estoy haciendo mal por mí; me juzgan porque les parece fatal que no me presente a un examen, simplemente por el hecho de no habérmelo preparado, el chico cuyo nombre jamás me aprenderé me mira con desprecio (es el que peor me cae de lejos) y los demás callan. ¿Por qué lo hacen?¿No pueden simplemente decirme que bueno, que ya lo sacaré en enero? De verdad, cuánta hipocresía...

No sé si termino de estar a gusto. Diego, Rafa, Ángel y Darío me caen bien, pero ellos... no los aguanto, la verdad. Y no es nada nuevo. Supongo que es lo que queda, o me adapto o me echan.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Happy birthday to you

¿Es normal que el regalo que más me ha gustado sea el de la persona que menos me importa?¿Por qué noto que la magia se está yendo?¿Por qué me haré ilusiones, si después lo único que me queda es el vacío de la decepción?

Si al menos ella hubiera sido un poco más amable, si hubiera estado dispuesta a tomarse un café, si no hubiera tenido esa cara que le llegaba hasta el suelo... ¿por qué su cumpleaños fue especial y el mío no? En fin, solo me quedan unas pinzas inútiles del Tiger y un libro de Ikea para recordarme que nunca más debo creer que mi cumpleaños puede ser especial.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Not again

Aquí estás, de nuevo, usurpando mis sueños y haciéndome feliz durante poco tiempo. Porque después me vuelves a hacer daño. Pese a no haber hablado nunca contigo, recuerdo que me gustaba tu voz. Ahora ya no consigo identificarla, sólo me da la sensación de que se parece a la de Rafa. ¿Cómo sonará tu voz en mis sueños? Nunca lo recuerdo. Pero te recuerdo mirándome allí, te recuerdo deseándome y te recuerdo alejándote de mí de nuevo. ¿Por qué mi mente me hace esto?¿Por qué se empeña en identificarte con una persona tan cruel y egoísta?¿Acaso lo eres? No, no lo creo.

Dijiste que las cosas no acabaron bien. Me hizo gracia, ni siquiera empezaron, ¿cómo iban a acabar? Pero aquí estoy torturándome de nuevo e intentando decidir entre decirte "hola" o esperar en un intento desesperado de paciencia a que tú me saludes. Pero tengo la sensación de que no vas a hacerlo. Y llueve y yo querría seguirte en tuiter, en instagram, en ask, querría hablarte y querría conocerte de nuevo. No me hagas esto, por favor, no hagas que vuelva a obsesionarme como lo hice el año pasado. Tu conversación sigue ahí desde que me dijiste que no estabas enfadado. Tres meses para superarlo, quién lo diría. Y yo jamás la borré. Hasta que volviste a hablarme. A hacer como si no hubiese pasado nada, y eso estaba bien, ¿por qué tuviste que decir que te gustaría que hablásemos más?¿No era suficiente con hacerlo, necesitabas ponerlo por escrito? Lo complicaste todo, esta vez ha sido culpa tuya y yo no hago más que darle vueltas a la cabeza intentando entender qué ha pasado para que me saludaras y en tres días no haya sabido nada de ti. ¿Acaso esperas que te hable yo? No, no creo que lo haga, no me veo con fuerzas...

No quiero volver a perder la cabeza por la fantasía que creé.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Chicos

Y de repente todo el mundo estaba ahí, todo el mundo quería quedar conmigo, uno detrás de otro. Primero Bermellón pidiéndome perdón por teléfono, después Edu que estaba con Jorge y que yo intentaba por todos los medios evitar que me vieran, ya que había quedado con Jesús y tenía muchas ganas de verlo. Pero tras muchas vueltas él no era el mismo. No sabía quién era, y encima estaban Julio y Miguelito por ahí metiendo las narices. Fue todo muy caótico y extraño. Nunca me había pasado nada parecido. Y era tan real que cuando me desperté sólo podía pensar en la pena que me daba no haber visto a Bermellón para poder hablar más claramente.

viernes, 5 de junio de 2015

First love

Esta mañana he salido a comprar y casi me quedo allí. Estaba pensando en lo que se parecen Julio y Jesús. No es justo comparar porque después de todo han pasado unos cuantos años entre uno y otro, pero salvando las distancias tienen puntos realmente idénticos. La diferencia radica en la forma que tenían de enfrentarse a las cosas. Ambos querían una relación más amorosa, con más contacto físico. Jesús nunca fue capaz de superar el pánico que tenía a mostrar cariño en público (está comprobado que eso ya no le pasa... curioso cuanto menos). Sin embargo, Julio consiguió poco a poco ser más afectivo y sé que le ha resultado complicado. Siempre era yo la que me enfadaba; Jesús me seguía la corriente y terminábamos siempre peor, Julio no lo hace y simplemente se me pasa. Después de tantos años sigo pensando que podríamos estar juntos, que deberíamos estarlo... de no ser porque ya no eres el mismo. Me di cuenta aquel día en el que quedamos. Y no me dio pena, al contrario, me alegré mucho, por fin podría quitarme esa idea estúpida y perfecta que tenía de ti, pero han pasado meses desde aquella mañana y tantos años juntos vuelven a hacer mella en mi memoria. Vuelvo a imaginarte tan guapo como siempre, tan serio como en los primeros años de la eso, tan pasota como eras cuando yo solo quería llamar tu atención.

Aquello fue amor, sí, no amor maduro como el que ahora podríamos sentir, pero al fin y al cabo era un amor puro, simple, inocente... de ese que solo podíamos sentir durante los pocos años que dura la adolescencia, y me alegro infinito de que tú fueras el chico del que me enamoré por primera vez. No lo cambiaría por nada, de verdad.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Fantasías animadas

Estaban los dos ahí, sentados en el borde de la cama. No sé cuánto habríamos bebido pero cuando me asomé a la puerta y me acerqué me costó mantener una línea recta. Ellos parecían estar iguales, pues no dejaban de mofarse de mi forma de andar.
-¿Qué hacéis aquí? -les pregunté.
-Hicimos un trato, ¿no lo recuerdas? -me inquirió Ella. Sus profundos ojos oscuros me miraban de forma provocativa.
-Pues la verdad es que no me acuerdo de mucho...
-Quien ganara tendría derecho a una noche... una noche especial con los dos que perdieran... -me explicó Él. No terminaba de entender a qué se refería.
-Tú ganaste -continuó Ella-, te pedimos una hora para prepararnos. Me asombra que no te hayas dormido.
-Ah... -dije sin parpadear- ¿y en qué va a consistir exactamente esa noche?

Él se levantó. Me sentí pequeña, pues me sacaba una cabeza; sin embargo, al momento se inclinó para estar a mi altura y me cogió la cara con las manos. Su pelo marrón claro casi le tapaba sus ojos verdes que cada vez se acercaban más a los míos hasta que me rozaron. Me reí. No pude hacer otra cosa, pero Él insistió y siguió besándome con suavidad, sin prisas, rozando su lengua contra mis labios. Al poco tiempo no pude aguantar más y le seguí la corriente, entrelacé mis dedos en su corta melena y le devolví el beso.

De repente, una mano me rozó el hombro. Al separarme de Él me encontré con Ella, que también se acercaba a mí. Me besó y me pareció asombroso lo suaves que eran sus labios. Mientras, vi con el rabillo del ojo cómo Él se iba desprendiendo de su camiseta y dejaba ver su pecho casi sin vello. Aquello me puso de los nervios, lo cual hizo que aumentara la presión de los labios con los de Ella. Al poco se separó y empezó a desvestirse también. Yo iba a hacer lo propio pero Él me lo impidió.
-Espera- me dijo.

Ella se quitó la camiseta y los pantalones cortos que traía, enseñando el conjunto de lencería roja que llevaba bajo la ropa. Tiró la ropa bajo la cama y me besó el cuello mientras me quitaba la camiseta que yo llevaba. Él bajó hasta mis piernas y empezó a recorrerlas con su lengua, haciéndome cosquillas en la parte anterior de las rodillas. Me quitó la falda y dejó ver las braguitas rojas que traía, nada que hubiera preparado para una situación así.

Y allí estábamos, los tres en ropa interior, borrachos y calientes como nunca antes. Él se entretuvo con mis piernas y pies un rato más, dando lengüetazos y haciéndome cosquillitas por todos lados. Entretanto, Ella me quitó el sujetador con tanta delicadeza que casi no me di cuenta, enseñando mis pechos a ambos. Él sonrió ante tal visión, y aún más cuando Ella se deshizo del suyo también. Me mordisqueó el cuello y después la clavícula y cuando llegó a los pechos me besó todo alrededor antes de meterse el pezón derecho entre sus labios. Me estaba volviendo loca. Él se recostó en la cama y fue besándome cada vez más arriba. Noté su caliente aliento entre mis muslos y no pude evitar retorcerme de placer. Se rió un poco y me quitó las braguitas. Casi pude notar su sonrisa de satisfacción cuando vio lo húmeda que estaba. No fue tan paciente como Ella y metió con parsimonia su lengua entre mis piernas. Su recién afeitada barba me raspaba pero poco me importaba. Gemí. Ella vio cómo disfrutaba y lo hizo parar.
-Quiero jugar a una cosa...
-¿De qué hablas?- pregunté con toda la naturalidad posible.

Se levantó de la cama con dificultad y fue hacia un cajón para sacar un pañuelo de seda negro.
-Así no podrás saber quién te hace qué.
Vi cómo ambos sonreían complacidos mientras me hacían tumbarme de nuevo. Él se acercó para ponerme el pañuelo.
-Voy a hacerte mía.- me susurró al oído. Su respiración en mi oreja y sus palabras me estremecieron y me hicieron suspirar.

Ambos se levantaron de la cama y por un momento me sentí sola en la habitación, pero de repente empecé a sentir besos en el abdomen y caricias en el pelo. No entendía qué estaba pasando y me encantaba. Los besos del abdomen fueron bajando cada vez más y volvieron adonde lo habían dejado momentos antes. Supuse que era Él pero tampoco estaba segura porque ya no notaba su pseudo-barba. Quizás estaba teniendo cuidado simplemente. Lo corroboré cuando Ella se puso encima de mi cara, ofreciéndome su vulva y todos los jugos que venían con ella. Le lamí de arriba a abajo y luego en zig-zag, le metí la lengua lo más profundo que pude y por último jugué con su clítoris. Escuchaba cómo gemía y ello me hacía gemir más. Ella se había inclinado hacia delante y mientras Él jugaba con mi anatomía ella me rozaba el clítoris con sus finos dedos.

Paró en seco. Ahogué un gemido de desesperación. Ella seguía encima así que usé mis dedos para explorar dentro de ella. De repente noté algo caliente justo en la entrada de mi vagina. Imaginé lo que iba a pasar a continuación y sonreí. Él debió verme porque al momento introdujo su pene dentro de mí y yo me corrí al instante. Siguió con pequeñas embestidas mientras aumentaba el ritmo progresivamente. Notaba que iba a explotar de placer. Ella se quitó y se puso encima de mi abdomen para besarme y tocarme las tetas, esta vez con mucha más fuerza que antes. No pude reprimirme y me quité el pañuelo, no quería perderme aquellas vistas por nada. Vi cómo Él nos observaba con gusto, así que decidí deleitarle y tocarla a más no poder. Me gustaban sus cuerpos. Los de ambos, podría haber muerto mirándolos y habría muerto feliz. Él fue cada vez más y más deprisa, Ella se frotaba contra mí y yo me sentía inundada hasta que grité. Después quedó humedad y calor.

Lo siguiente que recuerdo es a nosotros tres tumbados en la cama, uno al lado del otro conmigo en medio.
-Bueno, no vendría mal darse una ducha, ¿no?

sábado, 25 de abril de 2015

Si tú no sueñas yo te sueño

Creo recordar que jamás había soñado con Rafa. Ni mucho menos con Pablito. Pero estaban los dos allí y, sorpresa, sorpresa, no estaba Julio. Y yo me liaba con Rafa, y Pablo me decía que saliera de mi mala relación. En fin, todo un tanto extraño. Supongo que en algún momento entenderé el afán sexual que siento por Rafa.

jueves, 26 de marzo de 2015

Dreams again?

Tenía que pasar. Tenía que volver a soñar contigo, era inevitable. Todo porque Julio me dijo que estarías en ese mismo autobús. Pero eso no importa, lo que importa ha sido el sueño. Porque me tenía que hacer una idea equivocada de ti, de nuevo. Y era tan bonito...
Estabas en ese cuarto de baño, me mirabas, yo agachaba la cabeza deseando que no me gritaras y teniendo la certeza de que ibas a hacerlo. Pero en su lugar sonreiste. Sí. Te acertaste a mí y yo retrocedí. Te pedí perdón, tú dijiste que no pasaba nada, que era normal y... Que lo que me ibas a decir cuando me bloqueaste era que te gustaba. Que siempre te había gustado. Yo no entendía nada, había visto su Tuiter hacía cinco minutos y tenía una foto de una pregunta de ask en la que llamaban fea a su novia y él decía que se la follaba. Me empezó a besar el cuello, me besó los labios, me dijo que me quería. Yo me separé. Sabía que Julio estaba en la habitación de al lado y no quería que me escuchara. Pero era feliz. Estúpidamente feliz. Y no por el hecho del magreo momentáneo que hubo, sino porque me había perdonado. Bermellón me había perdonado.
Y ahora estoy aquí, no me parece que tenga que perdonarme nada, pero espero con todo mi corazón que esto sea solo lo que es, un sueño, y que no vuelva a convertirse en mi obsesión, no podría soportarlo de nuevo.

lunes, 2 de marzo de 2015

La excepción

Me siento liberada. Es extraño, después de tantos meses agobiada por lo que pudiera pensar Julio, por el problema que podría resultar que lo que sentía fuera a más; ahora todo es calma.

No es sino curioso que todo esto sea consecuencia de una noche de borrachera, pero de no haber sido por ella, todo seguiría igual y yo sólo me sentiría culpable por soñar con Bermellón por las noches. Pero tengo la certeza de que eso no va a volver a suceder, o al menos no de la misma forma. Hace un tiempo me di cuenta de que él iba a ser siempre una excepción en mi vida porque siempre he tenido algo con quien he querido tenerlo y él nunca iba a querer. Ahora creo que seguirá siendo la excepción pero por darme cuenta de lo imbécil e hipócrita que es antes de que pasara ese algo. Y aquí estoy, escribiéndote la que será la última entrada. Al final resultó que no me equivoqué, me hice una idea demasiado preconcebida de ti, pensé que bajo esa coraza borde y seria en la que te escondías había una persona amable y cariñosa, pero esa no era sino otra capa de ti. Al final, lo único que queda es odio, rencor y poco sentido del humor. Es una pena, desde luego, pero me alegro enormemente de haberme dado cuenta ahora y poder dejar de sentirme mal porque tengas novia. ¿De verdad creíste que ibas a hacerte el interesante diciendo que me ibas a decir una cosa y después no? Tuve la tentación de preguntarte, por supuesto, pero al momento me di cuenta de lo poco que me importaba lo que tuvieras que decirme. Así que sigue así, siendo tan básico, tan cruel, lo único que pareces al final es una persona débil y con poca confianza en sí mismo.

¿Y sabes lo que más pena me da? Que a mi madre le caes rematadamente bien y yo no podré explicarle por qué eres un capullo que no merece su cariño.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Mañana es 26

Hoy he tenido un sueño medio erótico, y es una pena porque fue el primero y no consigo recordar nada, pero sí recuerdo la actuación con Álex, y cómo todos me miraban mal por no saberme el guión y excusarme diciendo que no habíamos ensayado, y ellos, con toda la cara del mundo, me decían que habían ensayado sin mí. E ir a su cuarto sin querer y que él estuviera desnudo... ¿qué más pasó?, creo recordar que lo rechacé, siempre rechazo a la gente en mis sueños, no sé qué mierda pasa conmigo... bueno, a Bermellón nunca lo rechacé y bien que he soñado con él, pero al resto, incluso a Jesús, es raro.
Ojalá pudiera olvidar a Jesús, ojalá pudiera verlo y decir "ya no eres el amor de mi vida, nunca más" pero probablemente eso jamás pase. Después de todo probablemente pueda seguir haciendo que me sienta un flan con su sonrisa, pero eso yo ya no voy a saberlo, ya no lo veo, y querría hacerlo, lo quiero. Entonces, la cuestión es ¿en qué sentido?

martes, 17 de febrero de 2015

Ni contigo ni sin ti

¿Cómo puedo saber si eras tú? Estoy un 83% segura de que eras tú, pero no es posible confirmarlo cuando lo único que he visto ha sido tu pelo. ¿Hasta ese nivel de obsesión llego ya?
Es curioso porque, independientemente de que fueras tú o no, la reacción habría sido la misma. Mi corazón desbordado. Pero completamente acelerado, cualquiera diría que se me podría haber salido del pecho. ¿Por qué causas esa sensación en mí?¿Qué diablos tienes que te hace tan especial?¿Son acaso tus poderes sobrenaturales de heterócromo? Lo más probable es que nunca lo averigüe, yo estoy aquí muriendo por tus huesos y a ti te da igual. Y lo peor de todo es que es sólo una idea que tengo hecha de ti, probablemente no seas así, y en el hipotético caso de que llegáramos a hablar (ja, ja, ja...) me decepcionaría verte en realidad. Pero no consigo cambiar lo que siento, y por muy enamorada que esté de Julio, tengo la sensación de que el deseo que te profeso difícilmente va a menguar.

Ojalá yo yéndome a Barcelona y que todo esto acabe de una maldita vez. Hacer mi vida al margen de tus ojos y dejarte ir, cuando nunca te he tenido. Ojalá yo teniendo la oportunidad de tenerte...

jueves, 12 de febrero de 2015

Besos y rosas inexistentes

Acabo de borrar toda la parrafada que había escrito antes porque soy subnormal. Pero el caso es que es estamos a dos días de San Valentín y yo no estoy nada segura de seguir queriendo estar con él. Necesito ver Love Actually. Sería tan bonito que hicieras algo para evitarlo, aunque sé que no lo harás. Y no sé cuándo ni cómo, ni si es lo mejor. Pero por ahora, a no ser que cambien las cosas, es lo que necesito. Qué bonito sería que vinieras con un ramo de rosas a despertarme el sábado. Pedí una señal al universo y el universo me respondió, me respondió cosas feas, me escupió a la cara y me hizo un corte de manga. Pero yo lo entiendo. Y no quiero, pero lo necesito. ¿Qué diablos voy a hacer mañana en baile?, si yo solo quiero bailar. Y ser feliz, y ya no consigo serlo contigo por mucho que lo intento. Dios mío, y las ganas que tengo de tirarme a Bermellón son increíbles. Pero eso no cambia lo que siento por ti. Porque contigo me veo formando una familia, pero no puedo pensar en eso ahora, no puedo ir con la idea de que voy a estar toda mi vida contigo porque me agobio y necesito espacio. Y espero tener la maldita suerte de encontrarte dentro de unos años, cuando sea capaz de saber qué es lo que quiero, y espero que tú me perdones y tengamos hijos morenos con ojos azules. Pero eso dependería de ti. Y ahora solo soy capaz de pensar en mí.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Gatito

Me gustaría explicar cómo me siento. Bueno, en realidad me gustaría explicarte cómo me siento. Que no estoy segura de qué pasa por mi mente, pero duermo y sólo puedo pensar en ti, sueño con tus hipotéticos besos, con tu sonrisa, con tus ojos. Sueño con poder hablarte. Creo que la impotencia que tengo podría compararse a la que siente Raj, sin poder hablar con una sola mujer a no ser que esté borracho. Ni así puedo yo, me conformo con observarte desde lejos imaginando mundos en los que nada es complicado y yo puedo musitar un simple "hola". Pero seguimos aquí.
Lo dejaría todo por estar contigo. Y no lo digo en el sentido afectivo de la palabra, sino en el físico. Lo dejaría todo por estar a tu lado sin que fuera incómodo, simplemente tú y yo pasando el rato, charlando, viviendo. Cierto es que ya de paso algún roce no me importaría, pero es lo de menos, sólo quiero que sepas de mi existencia, que quedemos, que ¡sí, que estemos juntos! Porque sé que no eres ni mucho menos perfecto, sé que me pondrías de los nervios en muchas ocasiones, sé que tan rápido como puedo enamorarme de ti podría desenamorarme por cualquier tontería, pero también sé que movería cielo y tierra por ti, que quiero hacerte feliz, quiero hacerte entender que, sin poder evitarlo, he creado un vínculo a tu alrededor y no consigo romperlo, no quiero hacerlo. Suena como si fuera una acosadora y por eso probablemente jamás leas estas líneas, pero he de decir que como mucho soy una stalker, leo tus tuits, odio tus RTs e intento darte fav lo menos posible. Te quitaste ask y lo entiendo, pero me da pena, era una buena manera de saber quién eras, de conocerte de la forma más discreta posible. Ahora estoy aquí. Me empecé a interesar en Doctor Who por ti. Mi madre sigue preguntándose cómo cambié tan deprisa, de pasar tanto de esa serie a ser una enganchada, y todo fue por ti, por tener más tema de conversación. Hoy, de hecho, he visto el último capítulo de la segunda temporada. Debo imaginar la angustia que sentía Rose al saber que ya no iba a poder verlo más. Me siento extrañamente identificada...

Mi Doctor, tú siempre te parecerás a David Tennant.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Something

A cada tuit que pone me enamora más. Bueno, puede que enamorar no sea la palabra más adecuada, sigo pensando que uno no se puede enamorar de alguien a quien no le ha hablado nunca en persona, mucho menos voy a creer que me puedo enamorar de un chico con el que apenas he hablado a través del ordenador. Pero dios, querría hablar con él, querría decirle lo guapo que me parece y querría decirle que me encantaría conocerlo, saber de quién habla en sus tuits, saber qué le pasa por la cabeza cada vez que escribe "en fin". En fin... no entiendo por qué es sólo con él, qué diferencia hay con el resto del mundo, no lo entiendo. Sólo te pido un poco de atención, un fav, una felicitación de cumpleaños, un saludo por wasap, un beso, un algo. Algo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Volveremos

No entiendo cómo llegamos a eso. A algo. Nos odiábamos. Éramos muy bordes el uno con el otro pero necesitábamos hablar, aunque fuera del tema más banal que podía existir, aunque la conversación fuera un "¿en qué piensas?" y "pon tema" continuo y mal escrito. Lo único que quise siempre fue llamar tu atención, me gustabas más de lo que nunca fui capaz de admitir, y pese a que muchas veces lo hiciera a base de estratagemas y falsas verdades, siempre surtía efecto. Ahora se me antojan muy lejanos esos momentos, pero en el fondo soy la misma, tengo más pecho, sí, pero sigo preguntándome qué siento por ti, si superaré en algún momento la tragedia que fue nuestra relación, si alguna vez seguirás acordándote de mí...

Fue especial, fue demasiado especial, tan especial que se nos fue de las manos, si tan sólo hubiera ocurrido todo dos años más tarde... pero sigo pensando en lo que dijo ella: "conocí al amor de mi vida, lo perdí y lo encontré tres años más tarde". Tres años. Después de los cuatro años que pasé enamorada de ti, no me importa esperar un poco más para saber si de verdad queda algo, si deberíamos estar juntos, si eres el amor de mi vida.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Decepciones

He visto el vídeo que puso Leonor en su entrada. Ya lo había visto, era esa niña que quería bailar y su padre le dice que no es bueno para su futuro. Tengo la regla y supongo que es normal que me afecte más de lo debido, pero en cierto modo tiene razón. Si no me gusta mi vida, ¿por qué no la cambio?

Mi padre es como el señor del vídeo, lo único que le diferencia es que él lo camufla diciendo que quiere que busque algo que me guste... pero que me asegure un buen trabajo después. Mi madre no hace otra cosa que decirme que espere, que tenga paciencia, como si por insistencia fuera a conseguir que me entusiasmara la maldita carrera que estoy haciendo. No, no me gusta nada mi carrera, y entiendo que estén preocupados por mí, que vean que no me apasiona nada, pero ¿cómo va a apasionarme algo si no me dan la oportunidad de probarlo? Lo único por lo que tengo cierto interés es por la repostería, y mi padre se empeña en decirme que no haga siempre las mismas cosas, ¿así cómo pretende que me llegue a entusiasmar?¿Cómo quiere verme haciendo bien algo si a las dos veces que me sale mal ya dice que haga otra cosa?

Es cierto que no existe algo que me llene, o al menos aún no lo he descubierto. No quiero estar metida en un laboratorio, no quiero pasarme la vida viajando constantemente para meterme en agujeros a buscar huesos, no quiero enseñar, no quiero estar delante de un ordenador y volverme una empresaria trajeada que viaja todas las semanas a Madrid. Quiero bailar todos los días, quiero preparar magdalenas, tartas y soufflés y que el resto del mundo los pruebe y me diga que están ricos, quiero organizar eventos a gran escala, quiero hacer vestidos impresionantes, quiero ser feliz haciendo algo que me haga feliz. Si le dijera a mi padre que me gustaría hacer cualquiera de estas cosas se reiría de mí, para él no existen los trabajos buenos que no impliquen la ciencia, quiere que sea lo que él no pudo llegar a ser por mi culpa, y me da miedo decepcionarlo, me da miedo que no se sienta orgulloso de mí, quiero hacerle ver que puedo llegar a ser alguien, pero probablemente no sea el alguien que yo quiero ser, y eso me duele.

domingo, 19 de octubre de 2014

Goal

Y es que parece la persona perfecta. Igual lo es, no lo tengo claro. Querría averiguarlo. Si realmente la perfección existe o sólo es alguien normal al que adorno demasiado. ¿Tan difícil sería decirte hola en público?
Tan sólo quiero conocerte. Menuda obsesión la mía, pero es verdad y no consigo hacer nada para evitarlo. Sé que si borrara tu número, si dejara de seguirte en tuiter seguiría haciendo lo imposible por saber de ti, porque me mantienes viva. Eres lo más interesante que me ha pasado en mucho tiempo, y me hacen gracia todos esos tuits en los que te compadeces de ti mismo por tonterías. La vida no es tan triste, si tan sólo pudiera hacértelo ver...
Eso jamás ocurrirá, después de todo cada uno tiene su vida y busca sus metas. No creo que sea capaz de luchar por ti, mi meta.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Dark side

No tengo claro qué quiero decir con esto. No sé cómo expresarme, sólo es esta maldita impotencia que me oprime el pecho y que no puedo hacer nada por evitar. Él, él, él, siempre él. Sabía que lo vería en el dark side, no tanto que me lo encontraría de frente volviendo del gimnasio, y en ningún caso nos miramos, tantas horas ahí, en el mismo sitio, compartiendo amigos, y no fuimos capaces de mirarnos a los ojos. ¿Quién tiene la culpa, él o yo?

Supongo que yo, después de todo soy la que tiene interés en ser su amiga o similar, pero es que estoy segura de que, en el preciso momento en el que me hable, en el que compartamos la más mínima experiencia... me enamoraré perdidamente de él, y no es algo que me pueda permitir, él no está a mi alcance, es como un Carlos friki pero sin que pase nada al final, porque ni siquiera hay un comienzo, sólo estoy yo y mis invenciones. Pero estabas tan guapo, tan endemoniadamente guapo ayer, que me hubiera gustado acercarme y decirte hola sólo para verte de cerca.

Hoy he soñado que me besabas, mucho, me agarrabas la cara con las manos y me besabas y dabas tu vida en ello, lo notaba, lo sabía, lo sentía... pero tú no eres así en realidad, ni yo lo pretendo, sólo me gustaría que pudiéramos ser amigos, quedar contigo y no con esa gente haciendo el cafre y beber cerveza pese a no gustarme y que charláramos y me alejaras un momento del grupo, te encendieras un cigarro, te pidiera que lo apagases, no me hicieras caso, te pegara, sonriéramos, nos acercáramos, me apartaras un mechón de la cara con la mano y me besaras.


Tengo el corazón acelerado.

martes, 16 de septiembre de 2014

Imaginaciones mías

Resultó que nunca fui yo, siempre fui una ilusa, siempre inventé historias en mundos paralelos en los que tenía varios príncipes, podía elegir a cualquiera cuando quisiera, y esta vez te tocó a ti. Pero tú no me quisiste. Nunca lo hiciste, no era parte de tu mundo, esta vez la historia era distinta, porque no nos conocíamos.

Siempre es igual, chico pasa de chica, chica se interesa por chico, chico presta atención a chica, chico se enamora de chica, chica se ralla. Pero siempre se sale con la suya porque es lo que siempre ha querido, sentirse deseada. Esta vez es distinto. Esta vez yo te deseo, yo te stalkeo, yo te pregunto por ask para que de tres chicas, no sea una de ellas. Nunca lo fui, y yo como una tonta creí que sí porque me mandaste esa maldita afirmación anónima y reí como una ilusa porque pensé que tendría algo de cabida en tu joven corazón, cuando resulta que sólo soy una chica más que conociste por internet y a la que no hablarás jamás en público. Es demasiado cruel. Y yo, tristemente, sigo pensando que te pareces a David Tennant, pero eso te lo diré cuando tenga el valor suficiente como para confesarte todo esto.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Bermellón

Ahí estás, haciendo que sonría, haciendo que me entre el pavo como hacía años que no pasaba. ¿Por qué apareces ahora, tan de repente?¿He hecho yo algo que tenga que ver? No sería un problema de no ser porque tengo la tonta sensación de que soy una de esas tres chicas de las que hablas, una de las personas por las que te sientes atraído. Qué tontería, ¿verdad?

No sería un gran problema de no ser porque deseo ser una de esas chicas con toda mi alma. Estás ahí, tan fan de Doctor Who, tan friki, tan heterócromo, agh, ¿por qué diablos eres tan jodidamente guapo?

En fin, quién sabe lo que pasará al final, yo sólo quiero volver a prepararte un café en mis sueños.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Sueño nº...

Estaba en la universidad. Todos lo estábamos, incluso los que nos han dejado cursos atrás. Pese a ir a una carrera de letras, supongo que la impresión me hizo meterme con todo mi antiguo grupo a una clase de biología. La primera clase.
Y ahí estaba yo, entre Miguel y Yago, como solía ocurrir. Ellas empezaban a decirme cosas y yo les respondía, siempre fueron imbéciles, pero el profesor parece que sólo se fijaba en mí, por lo que terminó poniéndome una falta o algo así, momento en el cual me di cuenta de que yo no debería estar allí.
Así que me fui pese a no saber dónde tenía que ir. Tiempo más tarde, fue cuando lo vi a él. Dicen que en los sueños tú inventas los escenarios pero que las personas son reales, gente que has visto por la calle. Me pregunto cuándo diablos lo vi a él y por qué mierda no lo recuerdo. Allí estaba, haciendo el imbécil y yo me subí a sus brazos. Él no entendía nada ni yo tampoco; tenía un tatuaje de mentira entre los labios que me impedía besarle, aunque al fin lo hice. Se parecía a Carlos. Me puso contra él y yo noté lo empalmado que estaba: me dijo que pensaría en mí.

martes, 8 de julio de 2014


Hoy es uno de esos días que me recuerdan a los que pasaron hace ya varios años. Esta noche va a ser igual que hace cuatro o cinco años, aunque ahora tengo una alpaca de peluche haciéndome compañía. Ha cambiado todo mucho en este tiempo, aunque, por otra parte, todo parezca prácticamente igual. ¿Qué hay de diferente? El color de la pared, la cortina, los pósters, mi altura... todo son detalles sin importancia, sigo igual que hace cinco años.

Asustada, triste, apática, con un verano por delante para asumir el futuro que se me avecina y bastante sola. Sola en el más desgraciado de los sentidos, pues ahora mismo siento que no tengo un mundo al que pueda pertenecer. No tengo amigos. No tengo a nadie salvo a Julio, y por mucho que lo intente, no va a poder llenar el vacío que siento al no poder quedar con nadie excepto él, al no sentirme cómoda en ningún grupo, no consigo adaptarme. Ojalá termine ya el verano para poder estar en la universidad. Al menos así tendré que hacer amigos. Lo necesito. Por favor.

martes, 6 de mayo de 2014

God tengo unas ganas de suicidarme. O sea, es que esos mensajes, esas cartas, ¿cómo podía ser tan estúpida? Pero la relación era tan sana...

Feria

Mañana sólo concéntrate en no hacer el estúpido, todo el mundo sabe lo que pasa cuando bebes, te vuelves imbécil, y necesitada de cariño ajeno que no provenga de tu novio, y eso estaría genial si no tuvieras, pero tienes, y por mucho que ahora mismo eches de menos a Jesús y a Carlos y ambos te parezcan fantásticos, guapísimos, etc. no lo son, supongo.